“El aleteo de una mariposa en Brasil puede causar un tornado en Texas”. Esta es la formulación clásica del ‘efecto mariposa’. Hoy podría decirse con otras palabras: la guerra en Ucrania puede ocasionar una hambruna en África y revueltas en Oriente Medio. Las fichas de dominó van cayendo: Egipto, Túnez y Somalia importan más del 50% de su trigo de Ucrania y Rusia. El Líbano, más del 60%. La subida del precio del pan está empezando a sacar a la gente a las calles.
“Si no reabrimos esos puertos en la región de Odesa, vamos a tener un colapso económico agrícola en Ucrania, un país que alimenta a 400 millones de personas. Les aseguro que ese colapso provocará una devastación a nivel mundial que superará todo lo que hemos visto hasta ahora”, advirtió el pasado 6 de mayo David Beasley, director del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
Días después, el G7, el grupo de los países más industrializados del mundo, expresó la misma preocupación y alertó que hasta 50 millones de personas, sobre todo en África y Oriente Medio, pasarán hambre si no se libera el grano ucraniano.
El viernes pasado, Josep Borrell, Alto Representante de la UE para la Política Exterior y la Seguridad, elevaba
Juan Manuel y Sarah llevaban años sin verse. Su amor quedó interrumpido por una frontera cerrada tras romperse la amistad entre España y Marruecos. La geopolítica interfiere en las relaciones amorosas. Cuando la diplomacia de altos vuelos fracasa, quienes sufren las consecuencias son personas de carne y hueso. El pasado 17 de mayo, Juan Manuel y Sarah por fin pudieron abrazarse. El diario El País relató su reencuentro el día en que se reabrió la frontera entre la ciudad española de Ceuta y Marruecos, cerrada desde hace más de dos años.
La relación entre Marruecos y España da para un buen serial. Ambos países son monarquías, y sus respectivos reyes se llaman ‘hermano’, aunque no tengan parentesco y uno sea musulmán y el otro católico. Marruecos es el primer país que, tradicionalmente, visitan los presidentes del Gobierno español cuando son elegidos. Además de lazos culturales, intereses pesqueros, agrícolas y migratorios entrelazan los destinos de estas dos naciones separadas por los 14 kilómetros del Estrecho de Gibraltar.
Existen, sin embargo, tres puntos tradicionales de fricción entre ambos países. Puntos que saltaron por los aires en mayo de 2021, cuando se rompieron las relacion
Esta ingeniera de 61 años, educada en la prestigiosa École Polytechnique, perdió a su padre de niña. Joseph Bornstein, de origen judío polaco, luchó en la Resistencia y sobrevivió a Auschwitz y Buchenwald. Logró la nacionalidad francesa y se afincó en Normandía. Tomó como apellido su apodo de guerra –Borne– y se casó con la farmacéutica Marguerite Lescène. Arrastrando problemas psicológicos y económicos, Joseph se quitó la vida en 1972. Élisabeth tenía 11 años.
Becada desde entonces por el Estado –Francia la consideró a ella y a su hermana Anne-Marie como hijas de un soldado caído en combate–, Élisabeth decide volcarse en los estudios. Se impone un alto nivel de exigencia, que también espera de los demás.
El éxito académico le abre las puertas de puestos públicos de alto nivel. Con 26 años, se incorpora a lo que hoy es el Ministerio de Transición Ecológica; con 29, ya es consejera del Ministerio de Educación. Su relación con los socialdemócratas fluye; colabora en sus ministerios, pero nunca se afilia ni se presenta a elecciones.
Esa es una de las principales críticas que ha recibido estos días: no tiene experiencia como cargo electo. Será el próximo 12 de junio cuando se presente a
Hablar de la regla todavía es un tabú en muchos países, por eso es noticia que una ley reconozca que puede doler mucho, tanto como para justificar una baja laboral remunerada. Esa ley, pionera en Europa, acaba de aprobarse en España, no sin cierta controversia.
Según las estadísticas, una mujer de solo 25 años ha debido enfrentarse de media a 450 días de dolor incapacitante durante su época escolar y primeros años de actividad laboral. Hasta ahora, para evitar que esa repetición mermara su valía profesional, generase sospechas o la estigmatizara socialmente, lo normal para una mujer era ocultar el dolor, automedicarse… y seguir adelante.
Esto provoca que una de las principales dolencias en salud reproductiva femenina sea muchas veces invisibilizada por las propias mujeres, para no quedar en inferioridad de condiciones profesionales ante una determinación biológica no escogida, y que es imprescindible para la supervivencia de la especie.
La dismenorrea (nombre con el que se designan las menstruaciones dolorosas) afecta, al menos, a un tercio de la población femenina fértil, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Si a esta patología se le suma el síndrome premenstrual,
Ser futbolista es el sueño de millones de niños alrededor del mundo. Los jugadores de fútbol han ocupado en el imaginario infantil el lugar que en el pasado ocupaban los héroes de los tebeos y del cine. Además, en la mente de un niño, la vida de los futbolistas parece un regalo: se dedican a algo divertido y, además, se hacen ricos practicándolo. Todo el mundo los adora. ¿Quién no querría ser como ellos? Esta forma de pensar quizá no sea tan infantil como parece: los medios de comunicación y los políticos adoran a los futbolistas. El poder se lleva muy bien con estos gladiadores modernos, a los que se les perdona todo, o casi.
Muchos de esos deportistas son conscientes de este trato de favor, y llegan a perder la noción de lo que está bien y lo que está mal: simplemente porque nadie se lo hace ver. En 2015, el jugador del Betis Rubén Castro fue acusado de maltratar a su pareja. Los hinchas del equipo, incluso antes de conocer la sentencia, ya habían llegado a una conclusión: "No fue tu culpa, era una puta", gritaban miles de gargantas en el estadio.
Ese clima de impunidad que –como muchos otros hombres poderosos– perciben en España los futbolistas, ha dado lugar a una auténtica casca