La amenaza —quizá algo remota antes de la guerra de Ucrania— de que Putin utilizara como arma arrojadiza la dependencia energética europea con Rusia se materializó finalmente hace unos días. Tras negarse Polonia y Bulgaria a pagar el gas ruso en rublos, como exige ahora Putin, la empresa estatal rusa Gazprom les cortó el suministro. Ahora, la pregunta es si otros países de la Unión Europea podrían ser los siguientes.
Es perfectamente posible, por supuesto, que Putin vaya de farol. Una cosa es cortarles el gas a Polonia y Bulgaria, y otra muy distinta cortárselo, por ejemplo, a Alemania, lo cual supondría una pérdida de ingresos mucho más sustancial para el estado ruso. Pero también es cierto que, con la invasión de Ucrania, el presidente ruso parece haber pasado el punto de no retorno. Creo que podemos esperarnos cualquier cosa de él.
Europa necesita, en cualquier caso, mantener un frente unido ante el Kremlin. Si unos países acceden al chantaje ruso y pagan en rublos, y otros no, estamos haciéndole el juego a Putin. Una complicación adicional es que los países pueden, en realidad, seguir pagando el gas ruso en euros, ingresando el dinero en una cuenta del banco Gazprombank que lo co
En nuestro país, el turista japonés goza de un estatus casi mítico. Educado, silencioso, ávido de llevarse abundantes recuerdos fotográficos de sus andanzas… Para la industria turística, sin embargo, imagino que la característica más destacada del visitante japonés es otra: su elevado nivel de gasto. Como comentaba El Independiente el pasado 24 de abril, el gasto medio por turista nipón en 2021 superó los 3.000 euros; la cifra más alta entre todos los países emisores del mundo.
Antes de la llegada de la pandemia de coronavirus, el número de visitantes japoneses a nuestro país estaba al alza. Pero, mientras que la llegada de turistas de otros países se acerca ya a los niveles prepandemia, no ocurre lo mismo con los procedentes de Japón. A mí me parece comprensible; una cosa es viajar desde Francia, Alemania o Reino Unido, los tres países que más turistas envían a España. Y otra muy distinta venir desde un lugar que está a medio mundo de distancia.
Muchos de los japoneses que vienen a España han pasado también, en el mismo viaje, por otros destinos europeos. Suelen hacer tours que los llevan por diversas capitales o ciudades importantes: París, Berlín, Barcelona… Estos turistas, por lo
En los años 90, en España, el nombre de Rafael Medina, el Duque de Feria, era sinónimo de depravación. En 1994 fue condenado a 18 años de cárcel por diversos delitos, entre ellos por raptar a una niña de cinco años, hacerle fotos desnuda y mostrarle revistas pornográficas. Tras una reducción de condena, Medina acabó cumpliendo solo 5 años de prisión. En agosto de 2001 lo encontraron muerto en una de sus casas por exceso de barbitúricos.
La exmujer de Medina, Nati Abascal, —en su día una conocida modelo internacional— intentó proteger a sus hijos del escándalo, enviándolos al extranjero. Y, sin embargo, parece que, al menos Luis, el menor de los dos hijos, no logró escapar de la profunda oscuridad en la que estuvo inmerso su padre. Hace unas semanas, la Fiscalía Anticorrupción se querellaba contra él y contra un amigo suyo, Alberto Luceño, por cobrar una comisión de casi 6 millones de euros en la venta de material sanitario al Ayuntamiento de Madrid.
Era marzo de 2020. España, como muchos otros países, tenía dificultades para obtener material sanitario con el que combatir la pandemia de coronavirus. Al parecer, en ese complicado momento, el Ayuntamiento de Madrid recibía casi a diario
Desde que hablamos en el programa sobre el CatalanGate, el espionaje a personas relacionadas con el movimiento independentista catalán con el software israelí Pegasus, ha habido algunas novedades sobre el escándalo. Quizá la más destacada, publicada el pasado 28 de abril por diversos medios españoles, es que Elies Campo, parte del equipo de Citizen Lab —un grupo de investigación de la Universidad de Toronto— que destapó el escándalo, está siendo investigado desde hace tiempo por la Audiencia Nacional.
En 2017, los políticos independentistas catalanes andaban inmersos en una actividad frenética, en su —fallido— intento por convertir Cataluña en una república independiente. En algún momento, el expresidente, ahora a la fuga, Carles Puigdemont, llegó a la conclusión de que sería necesario desarrollar una plataforma digital que diera sustento a las instituciones de la nueva república. Y, potencialmente, también para crear una criptomoneda.
Al parecer, Elies Campo está siendo investigado por su participación en el desarrollo de la plataforma tecnológica ideada por Puigdemont. Según el New Yorker, el CatalanGate saltó cuando Jordi Solé, un político independentista catalán del Parlamento eu
Tras el último escándalo de Facebook, cuando Frances Haugen, una exempleada de la empresa, hizo una serie de alarmantes revelaciones sobre la compañía, dejé la red social. Mi conclusión, en base a las filtraciones de Haugen, fue que Facebook promueve activamente la difusión de contenidos que crean división en la sociedad. Y lo hace porque es bueno para el negocio.
No tengo cuenta de Twitter, pero mi percepción de esta red social es algo más positiva o, digamos, menos negativa que la de Facebook. No veo Twitter como una plataforma que promocione activamente contenidos que siembran división, aunque no tengo problema en admitir que podría perfectamente estar equivocada al respecto. En todo caso, creo que Twitter dista mucho de llevar a cabo una buena labor a la hora de evitar la publicación de contenidos falsos y, más en general, potencialmente dañinos para la sociedad.
Ahora, como sabemos, Elon Musk, el fundador de Tesla, ha llegado a un acuerdo con Twitter para comprar la compañía. O quizá deberíamos decir para comprarse la red social, porque el emprendedor asegura que con la adquisición y privatización de la empresa no busca hacer negocio. Qué es, entonces, Twitter para Musk, ¿un car