Daniel Defense es una empresa familiar de fabricación y venta de armas del estado de Georgia, en Estados Unidos. El New York Times describía recientemente al fundador y director ejecutivo de la empresa, Marty Daniel, como un “provocador que ridiculiza las propuestas de control de armas y que utiliza todo tipo de trucos publicitarios para aumentar las ventas”.
Uno de estos trucos publicitarios es usar referencias a videojuegos como “Call of Duty” para llegar a uno de sus clientes objetivo: jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad. Imagino que muchos de estos chicos no pueden permitirse comprar costosas armas de grado militar como las que fabrica Daniel Defense. Pero el Sr. Daniel, que sin duda es consciente de ello, les ofrece pagarlas a cómodos plazos. “Lánzate a la aventura ahora, paga después”, reza uno de sus eslóganes publicitarios.
Al parecer, el Sr. Daniel quiere convertir la
Si la guerra de Ucrania, una tragedia que ocurre en un país vecino, no logra dar el empujón definitivo a la descarbonización de las economías europeas, no sé qué lo hará. Cada metro cúbico de gas, cada litro de combustible que le compramos a Rusia es dinero que Putin utiliza para seguir haciendo todo el daño que puede en Ucrania; para seguir financiando una campaña de terror que todavía puede causar mucho sufrimiento y hacer derramar mucha sangre.
A estas alturas del año, la inmensa mayoría de españoles ya disfruta del buen tiempo, y, por ahora, se ha olvidado de la calefacción. Irremediablemente, no obstante, el frío volverá, y, con él, el problema de cómo calentar nuestros hogares sin financiar al tirano Putin. Contra las bombas del Kremlin hay otro tipo de “bomba” que podemos usar para tener nuestras viviendas a la temperatura deseada sin depender de los combustibles fósiles rusos: la
En España corría hace años el rumor de que, a pesar de haber contenedores separados para la recogida de distintos tipos de residuos, —vidrio, papel y cartón, envases, etc.— en realidad acababa todo en el vertedero. Una leyenda urbana creada, imagino, por quienes no querían reciclar. Hoy en día, la gran mayoría de españoles —tres cuartas partes de la población, según ciertas estimaciones— separa sus residuos. Y, sin embargo, algo falla, puesto que, año tras año, nuestro país fracasa a la hora de lograr los objetivos de reciclaje marcados por la Unión Europea.
Ahora ha vuelto a ocurrir. El pasado 17 de mayo se celebraba el Día Internacional del Reciclaje. Y, al día siguiente, se iniciaba en la ciudad catalana de Girona el congreso internacional sobre gestión de residuos Waste in Progress. Con motivo de estos acontecimientos, los medios han vuelto a hablar de reciclaje y, desgraciadamente, h
Internet nunca olvida, dicen. Una vez que cierta información circula por la red, ya no hay manera de borrarla. Puede que, en parte, sea cierto; en el mundo digital, copiar contenidos de una plataforma a otra resulta muy fácil. De hecho, el auge de las redes sociales se basa, al menos en parte, en la posibilidad de compartir fácilmente información.
Y, sin embargo, en España el derecho al “olvido” digital está doblemente protegido. Por un lado, el Reglamento General de Protección de Datos (RGDP) de la Unión Europea garantiza el derecho a la supresión de datos. Bajo el RGPD, existen múltiples supuestos gracias a los cuales los usuarios pueden exigir a cualquier plataforma borrar sus datos personales “sin dilación”.
La Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales (LOPD) española va incluso más allá y, en ella, el derecho al olvido cubre específicamente las búsquedas en
Como sabréis, China anda embarcada estos días en una agresiva campaña para aumentar su influencia en el Pacífico. El pasado 26 de mayo, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, inició una gira por la región que incluye paradas en las Islas Salomón, Kiribati, Samoa, Tonga, Vanuatu, Papúa Nueva Guinea, Timor Leste y Fiji. El maratón de visitas finalizará el próximo 4 de junio.
El periórico The Guardian, que ha tenido acceso a un borrador del documento que China pretende firmar, asegura que, en muchos aspectos, el proyecto impulsado por China es similar al polémico acuerdo cerrado el mes pasado entre las Islas Solomón y Pekín. Al parecer, la propuesta china presenta un plan a cinco años vista, que cubre un amplio abanico de temas, incluyendo el comercio, la inversión, el turismo, la salud pública y el Covid-19, intercambios culturales, formación, así como prevención y ayuda en caso de catás