Japón y el mundo entero están en estado de shock, tras el asesinato del ex primer ministro japonés Shinzo Abe el pasado viernes, 8 de julio. Sobre las 11.30 de la mañana, Abe estaba pronunciando un discurso en la ciudad de Nara, a unos 50 kilómetros al sur de Kyoto, durante un mitin de campaña de las elecciones a la cámara alta japonesa. Entonces, un hombre se acercó a Abe y efectuó dos disparos sobre él con un arma de fabricación casera. El exmandatario se desplomó a escasa distancia de donde estaba pronunciando el discurso, con la camisa manchada de sangre. Unos minutos después de las 5 de la tarde, Abe moría en el Hospital Universitario de Nara. Tenía 67 años.
Ver la grabación del asesinato de Abe, que fue captado en vídeo, es doloroso. Entre otras cosas, porque una tiene la sensación de que los agentes de seguridad podrían haber salvado su vida. Ahora, la policía japonesa revisará sin duda sus protocolos. Sin embargo, en un país donde la violencia por arma de fuego es virtualmente inexistente, este error policial, aunque trágico, es quizá comprensible.
Por el momento, hay muchas preguntas sin responder. Entre las más importantes: ¿qué llevó al atacante, un hombre de 41 años llama
Darles voz a quienes no la tienen. Esa ha sido siempre la misión de la Unión General de Logopedas de Hong Kong. Ya se trate de una persona mayor que ha sufrido una embolia, de un enfermo de cáncer de garganta, o de un niño con dislexia. Pero, desde que el régimen de Pekín lanzara una brutal campaña de represión en la antigua colonia británica, ahora bajo control chino, cada vez son más los hongkoneses que han caído en el silencio. Y los logopedas decidieron que a ellos también debían darles una voz.
Al parecer, la asociación hongkonesa de logopedas fue desmantelada por el régimen chino. Y, sin embargo, ahí sigue su página web, todavía accesible en Internet, como un barco sin tripulación que, milagrosamente, todavía mantiene el rumbo. Allí lo explican todo: “Debemos caminar con los desvalidos, con quienes no tienen voz, para defender valores universales como la democracia, los derechos humanos y la libertad, y urgir a quienes están en el poder a responder a nuestras peticiones”.
En julio de 2021, los logopedas Lorie Lai, Melody Yeung, Sidney Ng, Samuel Chan y Fong Tsz-ho fueron detenidos por la policía de seguridad nacional de Hong Kong. Se los acusaba de publicar libros infantiles co
Volvió el Orgullo a Madrid. Tras las ediciones de 2020 y 2021, “descafeinadas” a causa de la pandemia de Covid, en 2022 regresaron las fiestas del Orgullo LGBT+ a la capital… con todo el poderío de antaño.
Según Madrid Orgullo (MADO), el ente organizador, el evento de Madrid es el más grande de Europa. MADO consideraba el acontecimiento de este año, celebrado entre el 1 y el 10 de julio pasados, especialmente importante, al ser una de las herramientas más potentes que tiene el colectivo para “conquistar sus derechos y lograr la igualdad real y efectiva en todos los ámbitos de la sociedad”.
Combinar las manifestaciones políticas y reivindicativas con un componente lúdico y festivo es, según la organización, una de las señas de identidad del Orgullo de Madrid. Y, con más de 70 conciertos al aire libre, la edición de este año no ha perdido ni un ápice de su aire festivo. Personalmente, en esta ocasión, quizá he estado más atenta a la vertiente reivindicativa del festival que a la lúdica. Y, sin embargo, en un mundo que hay días que está irreconocible, la frescura y la diversión que aporta el Orgullo me parecen muy necesarias.
El pregón de este año corrió a cargo de la cantante Chanel Ter
El pasado jueves, 7 de julio, fue el centenario de la plaza de toros de Pamplona. Esa fecha es también, por supuesto, el día que comienzan cada año los encierros de los sanfermines, las famosas “carreras” en las que cientos de mozos —o corredores— cruzan a toda velocidad las empedradas calles de Pamplona junto a 6 toros bravos y 6 cabestros.
Un día antes, el miércoles, se iniciaban los sanfermines con el famoso chupinazo. Miles de personas abarrotaban la plaza del Ayuntamiento, esperando ansiosamente —tras dos años de parón a causa de la pandemia de coronavirus— escuchar el tradicional grito ¡Viva San Fermín! Gora San Fermín! desde el balcón del consistorio.
Entre los miles de festejos que se celebran cada año en España con toros, los encierros de los sanfermines están, quizá, entre los menos crueles. Sí, dicen que los astados se estresan, azuzados por cientos de personas. Pero quienes suelen llevarse la peor parte son los corredores. En cada encierro hay mozos que acaban magullados en la enfermería, tras caídas en las que a veces son pisoteados y, en el peor de los casos, empitonados, por los toros.
El estrés que puedan sufrir los astados es, sin embargo, el menor de sus problemas. C
En España faltan camareros. Durante la pandemia de coronavirus, como en otros países, aquí muchos bares y restaurantes tuvieron que cerrar. Entre los que perdieron entonces su trabajo, hubo quienes decidieron que era el momento de buscar alternativas laborales. Ahora, con una temporada de verano mucho más fuerte que la de 2021, la hostelería reclama de nuevo a quienes “dejaron” el sector. Pero, al parecer, muchos no quieren volver.
Yo, desde luego, no los culpo. No hace falta ser muy observador, creo, para darse cuenta de que trabajar sirviendo mesas es duro, especialmente en verano. En esta época del año, miles de terrazas de toda España se llenan a diario de clientes. Una paella con sangría; unas cañas con tapas; un vermú; un tinto de verano; ¿vienen ya esas croquetas? Pero, para servir prontamente a esta clientela hambrienta y sedienta, se necesita un ejército de heroicos camareros dispuestos a darlo todo.
El problema es que esos “héroes” están cansados. Cansados de irse a casa con dolor de pies y de espalda, después de larguísimas jornadas en las que apenas han podido descansar un minuto. Pero, sobre todo, cansados de trabajar en condiciones precarias; cansados de contratos tempo