Estados Unidos aprueba una histórica legislación fiscal, sanitaria y de lucha contra el cambio climático
El sueño del presidente Biden de transformar Estados Unidos, mediante un ambicioso programa de reformas con un presupuesto de varios billones de dólares, —Build Back Better— daba la impresión de haberse esfumado. Es más, la falta de colaboración del senador demócrata Joe Manchin parecía haber dejado la agenda doméstica del presidente… herida de muerte.
Y después, repentinamente, las cosas cambiaron. Una gran propuesta de ley, incluyendo algunas de las principales ambiciones de Biden, y de los demócratas, parecía al alcance de la mano. Y así fue; el pasado domingo, 7 de agosto, el Senado de EE. UU. aprobaba la propuesta de ley conocida como Inflation Reduction Act.
Un nombre quizá poco inspirador para una legislación histórica. Con 51 votos demócratas a favor, —incluyendo el decisivo, de la vicepresidenta Kamala Harris— y 50 republicanos en contra, se aprobaba una ley que, en principio, durante la próxima década reduciría el déficit federal en 300.000 millones de dólares.
En el ámbito sanitario, la nueva legislación busca, entre otras cosas, rebajar el precio de los medicamentos, al permitir que Medicare, el programa gubernamental de asistencia médica para mayores, negocie directamente
Europa anda ocupada buscando maneras de ahorrar energía. Hace unos días, Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, anunciaba que el Consejo de Ministros del pasado lunes, 1 de agosto, iba a aprobar un paquete de medidas urgentes de ahorro energético. Sánchez aprovechó también la rueda de prensa para comentar que, como otra manera de reducir el consumo de energía, había pedido a sus ministros no llevar corbata cuando no fuera necesario, y animó al sector privado a hacer lo mismo.
En pocos minutos, las redes se llenaron de comentarios, algunos bastante incendiarios, criticando y ridiculizando a Sánchez. Leyendo semejantes exabruptos, se hubiera dicho que la idea de la corbata es lo único que había propuesto el Gobierno para lidiar con la crisis energética, cuando, precisamente, el presidente acababa de anunciar la llegada de un paquete de medidas. Una señal del cinismo que reina en nuestra sociedad.
A juzgar por sus comentarios, los exaltados críticos de Sánchez también parecen pensar que dejar de llevar corbata en verano para ahorrar energía es absurdo. Se equivocan. Adecuar nuestra vestimenta a la temperatura ambiente es sin duda una manera efectiva de reducir el uso del air
El precio de la energía está marcando récords en muchos países europeos. En parte, como sabéis, ello se debe a la guerra de Putin en Ucrania. Pero, en España, el precio de la electricidad ya batía récords antes de la invasión rusa, y, si me preguntan a mí, el principal culpable no es otro que el virtual oligopolio formado por las tres grandes empresas energéticas del país: Endesa, Naturgy e Iberdrola.
El pasado 24 de febrero, el mismo día en que las tropas rusas iniciaban la invasión de Ucrania, eldiario.es informaba de que, en España, en 2021, las tres grandes eléctricas habían obtenido un beneficio conjunto de más de 6500 millones de euros, el mayor de los últimos años. Entre quienes más se benefician de esta situación están los miembros de los consejos de administración de estas empresas. Y, a juzgar por los millones de euros que se han llevado en el primer semestre del año, en 2022 tampoco les está yendo nada mal.
Como informaba el pasado 31 de julio El Confidencial, entre enero y junio, el consejo de administración de Iberdrola, por ejemplo, —formado por 14 personas— ganó 8,5 millones de euros, más un paquete de acciones valorado en más de 7,5 millones. Pero lo que ganan los con
A quién no le gusta una buena película de piratas. Y, sin embargo, lidiar con piratas de carne y hueso —como los que llevan años operando en aguas del Cuerno de África, del mar Rojo, o del golfo de Guinea— no tiene, obviamente, nada de divertido. Los ataques a buques mercantes y pesqueros suponen un riesgo para la seguridad de los tripulantes y, por supuesto, pueden resultar también en cuantiosas pérdidas económicas.
Ciertas iniciativas de la comunidad internacional han ayudado a reducir el problema. En el Cuerno de África, por ejemplo, en los últimos años se ha logrado contener significativamente la piratería, aunque la ONU advierte que la amenaza de un resurgimiento sigue estando muy presente. Otras zonas, sin embargo, han tomado el relevo. Según el Departamento de Seguridad Nacional español, en la actualidad, la región que cuenta con el mayor índice de piratería del mundo es el golfo de Guinea.
España, que tiene una potente flota mercante y pesquera que opera en aguas internacionales, es uno de los países más afectados por el problema de la piratería. A veces, los barcos españoles cuentan con la protección de patrulleras o buques militares, pero, en otras ocasiones, tienen que val
Leer tranquilamente en el balcón, mientras veía salir el sol sobre Kabul. Una rutina que parece más propia de un asceta, o de un filósofo, que de uno de los terroristas más buscados del planeta. Y, sin embargo, al parecer, era uno de los hábitos que había desarrollado en los últimos tiempos Ayman al-Zawahiri, el líder de Al Qaeda y el cerebro, junto con Osama bin Laden, de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
Al-Zawahiri ya no se sentará nunca más a leer en el balcón. Y, lo más importante, ya no podrá planear más atentados terroristas como el 11-S, los ataques contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998, o el ataque suicida de 2000 contra el USS Cole. Al-Zawahiri deja tras de sí miles de víctimas, y un atroz reguero de sangre y destrucción.
Como anunciaba hace unos días el presidente de Estados Unidos Joe Biden, el pasado sábado, 30 de julio, Al-Zawahiri fue alcanzado por un misil Hellfire disparado desde un dron estadounidense. Biden hizo hincapié en que la operación fue minuciosamente planeada para evitar víctimas y daños colaterales, porque el terrorista y su familia residían actualmente en un barrio acomodado del centro de Kab