A continuación, recordaremos el regreso de los talibanes al poder en Afganistán, en agosto del año pasado, y las nefastas consecuencias del régimen teocrático que han vuelto a imponer durante los últimos doce meses. Más adelante, analizaremos los resultados iniciales del plan de ahorro energético recién aprobado en España. Después, explicaremos por qué los habitantes de Madrid y Barcelona se quejan de las malas condiciones de vida en sus ciudades, en comparación con otras grandes urbes españolas. Por último, comprobaremos cómo las fiestas patronales de los pueblos españoles han recuperado este verano una de sus principales señas de identidad: los conciertos de las orquestas.
Un año y medio después de haber abandonado la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump continúa rodeado por gravísimos escándalos que demuestran su nulo respeto por el funcionamiento institucional y democrático del país. Mientras es investigado en el Congreso por su papel durante el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 —acusado de liderar un golpe de Estado por no aceptar su derrota electoral—, su domicilio en Florida fue registrado por agentes federales el pasado 8 de agosto. El FBI irrumpió en la mansión de Mar-a-Lago ante las sospechas de que Trump podría haber cometido delitos relacionados con obstrucción a la justicia, incumplimiento de la Ley de Espionaje, o manejo inapropiado de documentos del Gobierno.
En una operación sin precedentes en la historia estadounidense, la policía federal consiguió una orden para allanar la residencia de un expresidente del país. Esto demuestra la importancia y la gravedad de la investigación contra Trump. Durante el registro, los agentes hallaron una serie de documentos que podrían probar las sospechas de la fiscalía de Estados Unidos sobre los presuntos delitos cometidos por el exmandatario. El FBI encontró una veintena de cajas con di
Un año después del regreso de los talibanes al poder en Afganistán, aún persisten en nuestras retinas aquellas imágenes de la agónica evacuación del país. Durante la segunda mitad de agosto, con los extremistas tomando el control de Kabul, grandes multitudes se aglomeraron en las inmediaciones del aeropuerto de la capital, tratando de embarcar en cualquier avión, hacia cualquier parte. Esas muestras de desesperación revelaron con claridad el temor de los afganos a la instauración de un nuevo Emirato talibán. Lamentablemente, doce meses más tarde, se confirmó que sus peores miedos estaban justificados.
Los talibanes dominaron Afganistán desde 1996 hasta 2001, cuando fueron expulsados del Gobierno por el ejército estadounidense —con el apoyo de Reino Unido, Canadá, Australia y la guerrilla local de la Alianza del Norte—. Washington invadió el país como represalia tras los atentados del 11 de septiembre, debido a que el territorio afgano era un bastión del grupo terrorista Al Qaeda. Tras veinte años de guerra, la coalición internacional liderada por Estados Unidos ordenó el repliegue definitivo de sus tropas el año pasado y, aprovechando ese vacío de poder, la milicia talibán recuperó
El plan de ahorro energético aprobado por el Gobierno de España ha entrado en vigor con el rechazo de la oposición, con el recelo de las administraciones municipales y regionales, y sin resultados tangibles desde los primeros momentos de su aplicación. El pasado miércoles, 10 de agosto, fecha en la que se implantaron las restricciones al consumo, la demanda de electricidad cayó un 5,3% respecto al mismo día de la semana anterior, pero ese descenso puede ser atribuible a otros factores: un número mayor de personas de vacaciones o unas temperaturas más suaves en todo el país. En comparación con el segundo miércoles de agosto de 2021, de hecho, se consumió un 2,1% más de energía eléctrica —aunque la referencia no es totalmente fiable, debido a que el verano pasado la actividad económica aún estaba condicionada por la pandemia de coronavirus—. El impacto de la estrategia del Ejecutivo, de momento, es dudoso.
Aunque los contadores de consumo de electricidad no hayan registrado variaciones notables, las medidas introducidas por el Gobierno sí parecen ambiciosas. En primer lugar, el aire acondicionado en los lugares de uso público debe fijarse a una temperatura mínima de 27 grados centígra
Madrileños y barceloneses reniegan de sus hogares. Los habitantes de estas dos ciudades, encuestados por la Organización de Consumidores y Usuarios, han otorgado las peores puntuaciones a su localidad de residencia en un informe que evalúa los estándares de vida en las 15 mayores urbes españolas. Los vecinos de Madrid y Barcelona reconocen —en ambos casos— dos grandes puntos a favor de vivir en las poblaciones más dinámicas y bulliciosas del país: las oportunidades laborales y la oferta de cultura, deporte y ocio. El resto de criterios analizados, sin embargo, son todo desventajas.
Según el estudio de la OCU, Madrid sufre la peor nota, con 55 puntos, seguida de cerca por Barcelona, con 56. Los vecinos de ambas ciudades comparten varias de las principales pegas de la vida cotidiana en sus calles, como la contaminación y el deterioro medioambiental, el alto costo de la vida, la suciedad en las calles, o la tensión del mercado inmobiliario. A los madrileños, además, les preocupan las deficiencias en los servicios de salud y educación. Los barceloneses, por otro lado, señalan la falta de seguridad como uno de los mayores inconvenientes. El tercer peor puesto es para Palma, en la isla de
Hasta la aldea más humilde y tranquila de España se transforma en un pequeño festival durante sus celebraciones patronales. A lo largo de una semana —generalmente, en verano— cada pueblo despliega banderines por sus terrazas, organiza mercadillos y almuerzos comunitarios en las calles y monta en la plaza un escenario donde pueda tocar una orquesta. La verbena congrega a los vecinos de varias generaciones, quienes bailan juntos y cantan a coro los temas más célebres e inmortales del cancionero español. Estos meses, después de dos años de duras restricciones por la pandemia de coronavirus, la música en directo ha regresado en las noches estivales a cada rincón del país.
Para las bandas que recorren en sus furgonetas las carreteras secundarias de España, de municipio en municipio, son jornadas extenuantes. Trabajan en horario nocturno, apenas duermen unas pocas horas, y en sus calendarios veraniegos hay más fechas de conciertos que días libres. Las verbenas no dan tregua y es necesario vencer constantemente la fatiga, porque cada actuación es una reválida ante una nueva audiencia que ha esperado todo un año para recibir a la orquesta en su localidad. Desde la primera canción hasta la ú