Dicen que los gatos siempre caen de pie. Algo gatuno debe de tener el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, porque cuando da un salto en el vacío aterriza con éxito. En 2019, publicó un libro titulado Manual de resistencia. En él, repasaba las veces que se había arriesgado y, contra todo pronóstico, había salido victorioso. Ahora Sánchez vuelve a estar en el aire, en un triple salto mortal. Sin red.
Al día siguiente de la derrota de su partido en unas importantes elecciones locales, decidió sorpresivamente adelantar seis meses las elecciones generales. Los votantes están citados a las urnas este 23 de julio y no es exagerado decir que la Unión Europea contiene el aliento para ver si, una vez más, Sánchez caerá de pie.
“Europa necesita que la jugada de Sánchez salga bien”, tituló su artículo editorial del 2 de junio el diario británico The Guardian, de línea progresista. Desde el
Su currículum parece sacado de una de esas películas en las que el presidente de Estados Unidos evita una invasión alienígena. Gobernador de Florida, veterano de guerra, estudiante ejemplar en Yale y Harvard, gran jugador de béisbol. Y todo eso, procediendo de una familia trabajadora. Hijo de una enfermera y de un instalador de audímetros con raíces italianas, a sus 44 años Ron DeSantis encarna el sueño americano.
Este peso pesado del Partido Republicano ha decidido disputarle al mismísimo Trump la candidatura a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones de 2024. Para anunciar su proyecto, el Gobernador de Florida empleó una emisión en directo de Twitter. Este pequeño baño de modernidad contrasta, de alguna forma, con sus políticas reaccionarias. DeSantis “ha marcado muchas casillas de una lista de deseos de la extrema derecha” escribía Neil Vigdor en el New York Times.
Durante la
No existe cóctel más explosivo en España que el que mezcla el humor hacia símbolos religiosos con la eterna guerra entre el norte y el sur del país y, en este caso, entre ciertos sectores de Cataluña y de Andalucía. Un programa de la televisión pública catalana parece haber encontrado la receta ofensiva perfecta. Y las redes sociales… solo han tenido que agitar la coctelera, una vez más.
El pasado mes de abril, durante las celebraciones de Semana Santa, el programa de TV3 Está pasando emitió un sketch humorístico que muchos vieron como una burla religiosa y una estigmatización del pueblo andaluz: una actriz, disfrazada de Virgen del Rocío, bromeaba, con un forzado acento andaluz, sobre la vida sexual de este símbolo religioso venerado en Andalucía.
Los humoristas catalanes responsables del programa, Jair Domínguez y Toni Soler, avivaron la polémica en redes sociales y recibieron el repro
La Unión Europa no es todavía un país como Estados Unidos, pero los europeos muestran a veces algo parecido a una conciencia colectiva: lo que sucede en un rincón importa en la otra punta del continente. En este caso lo que sucede en un rincón del sur de Europa, en la provincia española de Huelva, importa a decenas de miles de ciudadanos del norte, en Alemania. Y todo tiene que ver con las fresas.
Desde Huelva cada año se envían al resto de Europa miles de toneladas de fresas y otros frutos rojos. En cierta forma, el sur del continente funciona como la huerta del norte. Los consumidores son cada vez más exigentes: no solo quieren productos ricos y sanos, también quieren saber de dónde viene lo que compran y cómo se produce.
Dentro de la Unión Europea no existen fronteras. Circulan libremente las fresas, las personas… y la información. Las últimas informaciones que han llegado a los oídos d
Pocas veces en mi vida he sentido tanto miedo como cuando mi hermana mayor, hace mucho tiempo, me contó que una noche, mientras intentaba dormir, percibió en la oscuridad el peso de alguien sentándose a los pies de su cama, y que ese alguien era un pálido alienígena de ojos brillantes. Recuerdo que, cada verano, por la televisión y la radio, anunciaban una noche en la que era más fácil realizar ‘avistamientos’ de platillos volantes. Mis padres parecían divertirse viendo mi terror y no desmentían tajantemente la existencia de los OVNIS.
En las revistas y en la televisión, de vez en cuando, aparecían imágenes –siempre borrosas – de supuestos OVNIS, las siglas en castellano para la expresión ‘Objeto Volador No Identificado’. Para mí, esas imágenes eran una prueba irrefutable. Hasta que al fin, durante un atardecer, mi padre se apiadó de mí y me mostró lo fácil que era fotografiar un OVNI.