No escuchen al verdugo
16 May 2018
Quienes vivimos los años de la banda terrorista ETA, no olvidaremos jamás el nombre de Irene Villa. En 1991, cuando Irene tenía 12 años, ETA colocó una bomba lapa en su coche. Justo antes de que su madre la dejara en el colegio, en Madrid, el artefacto estalló violentamente.Los medios retransmitieron las escalofriantes imágenes del atentado, donde puede verse a Irene y a su madre ensangrentadas, mutiladas, rotas. Irene llegó al hospital con un hilo de vida, pero sobrevivió. Perdió las piernas y tres dedos de una mano. Su madre perdió una pierna y un brazo. El mismo día, ETA asesinó a Francisco Carballar, teniente del Ejército, y atentó contra el comandante Rafael Villalobos, que sufrió graves mutilaciones.
Ya desde sus primeras apariciones en los medios, Irene demostró una fuerza extraordinaria. Se licenció en Comunicación Audiovisual, además de cursar estudios de Psicología y Humanidades. Creó una fundación que lucha por la integración de personas con discapacidad, y promueve el deporte adaptado —en 2014, Irene fue campeona de España de esquí adaptado—. Además, ostenta una larga lista de premios, que le han sido concedidos por su labor social y por su trabajo como periodista y escr