Salvar vidas no es un delito
16 May 2018
Cada año se ahogan miles de personas en el Mediterráneo, mientras intentan alcanzar las costas de Europa. Huyen de la guerra, del hambre, de la desesperanza. Salen casi a diario en las noticias; hombres, mujeres y niños abarrotados en pequeños botes. Unas veces, les vemos llegar a la costa o ser rescatados en el mar, agotados, deshidratados. Otras, las imágenes solo muestran los restos de sus precarias embarcaciones.Aunque muchos huyen de vidas rotas, en sus países de origen tienen nombre, familia, una comunidad, por frágil que sea. Cuando se embarcan en el peligroso intento de cruzar el Mediterráneo, tienen que dejar lo poco que les queda. Se convierten en rostros anónimos. ¿A quién le importan su historia y su sufrimiento?
A Manuel Blanco, Julio Latorre y Enrique Rodríguez, tres bomberos de Sevilla, les importan. En 2016 se unieron a la ONG Professional Emergency Aid (Proem-Aid), y se fueron al mar Egeo a participar en labores de rescate de inmigrantes que huían de la guerra de Siria. Un día, volviendo a puerto en una embarcación de la ONG danesa Team Humanity, junto con dos cooperantes daneses, fueron detenidos por los guardacostas griegos.
La Justicia griega les acusaba de tráfic