La obsesión de Mark Zuckerberg
19 December 2018
Durante unos años, cansada de pasar media vida frente al teclado de mi ordenador, me dediqué a trabajar de panadera. En esa época, durante unas vacaciones en Estados Unidos, tuve oportunidad de charlar con un ingeniero de Silicon Valley. Al conocer mi dedicación, el ingeniero comenzó a fantasear con la idea de automatizar la elaboración de lo que conocemos como “pan artesano”. Horrorizada, le pregunté qué sería entonces de los panaderos. Me respondió con la siguiente pregunta: “¿Cuántos panaderos hay en la bahía de San Francisco?”La capacidad que tienen los ingenieros para centrarse en un problema, dejando de lado otras cosas, es un arma de doble filo. Todos nos beneficiamos de ella y, a la vez, sufrimos sus consecuencias. Resulta difícil imaginarse un ejemplo más ilustrativo que el de Mark Zuckerberg y su compañía, Facebook.
Los beneficios que aportan las redes sociales son de sobra conocidos. Pero ya hace tiempo que oímos hablar más de Facebook por los problemas que crea que por los que resuelve. Todos hemos sido testigos, a lo largo de los años, de las múltiples apariciones públicas de Zuckerberg, y de algunas de su conocida directora de operaciones, Sheryl Sandberg. Mi impresión