¿Son los Chalecos Amarillos anti-ecologistas?
12 December 2018
Hace semanas que el movimiento francés de los Chalecos Amarillos está acaparando la atención de los medios de comunicación en todo el mundo. Pero no resulta nada fácil comprender exactamente qué es lo que está sucediendo, ni identificar cuál es el epicentro político de una protesta que no para de crecer. La mecha encendida por las primeras manifestaciones ha generado en todo el país una especie de clima pre-revolucionario, en el que confluyen reivindicaciones heterogéneas y personas con ideología muy distinta. Y, para acabarlo de complicar, casi todos los partidos políticos del arco parlamentario están tratando de aprovechar la situación para promover sus propios programas y objetivos, cosa que contribuye a aumentar todavía más el grado de confusión. Sin ir más lejos, hace pocos días tanto Jean-Luc Mélenchon, líder de la formación izquierdista Francia Insumisa, como Marine Le Pen, líder de la ultraderechista Agrupación Nacional, coincidieron en pedir la dimisión del presidente Emmanuel Macron y expresaron su simpatía por el movimiento de los Chalecos Amarillos.
En medio de este galimatías, a mí me llama especialmente la atención uno de los debates que el movimiento está poniendo sob