Se busca culpable del apagón masivo
7 May 2025
Toño Fraguas
A las 12:33 del 28 de abril,
cuando se fue la luz en España, yo estaba trabajando en Madrid. Se apagaron los
ordenadores, las teles y la radio. “Fuera también”, dijo un compañero
mirando por la ventana, que da a la plaza de Callao (algo así como el Times Square de la capital de España). Las enormes
videopantallas de publicidad estaban en negro. Todavía funcionaban los
teléfonos móviles –alguna antena tendría generador propio– y llegaban al WhatsApp mensajes de amigos
repartidos por todo el país. También se había ido la luz en Barcelona, Valencia, Sevilla, Logroño… La sensación de estar viviendo un apocalipsis tecnológico
se me agarró al estómago. Acababa de comenzar el ‘gran apagón’.
Es raro experimentar
lo que solo hemos visto en películas de catástrofes. Pronto nos quedamos incomunicados. No sabíamos nada de nuestras familias. De las
bocas del metro salían cientos de personas. Los trenes
se habían parado en seco. El mundo se había detenido. Alguien habló de que el apagón
se extendía por Europa: Portugal, Francia. Encendimos
una radio a pilas. Era evidente el nerviosismo en las voces de los
locutores, que podían seguir informando gracias a los generadores de emergencia de la emisor