La crisis global del petróleo pone a prueba la política energética verde de China a largo plazo
El conflicto estadounidense-iraní y el bloqueo del estrecho de Ormuz han provocado una crisis global del petróleo. La crisis está poniendo a prueba los esfuerzos de China por alcanzar la seguridad energética. La estrategia china de invertir fuertemente en energías renovables como la eólica, la solar y la hidroeléctrica, y sus esfuerzos por reducir su dependencia de los combustibles importados, parece que están dando frutos.
China ha acumulado enormes reservas energéticas y ha aumentado la producción doméstica. A diferencia de otros países asiáticos, que tienen dificultades para abastecerse de energía, China se está viendo mucho menos afectada por la crisis. Gran parte de su industria y su red de transporte funciona ahora con electricidad y con carbón doméstico. China tiene también una capacidad eólica y solar tres veces mayor de la que tienen EE. UU. e India juntos.
China, además, lidera la fabricación de tecnologías verdes como los paneles solares, las baterías y las turbinas eólicas. Más de la mitad de los coches nuevos vendidos en China son híbridos o vehículos completamente eléctricos. Aunque todavía depende de las importaciones de gas y petróleo, las considerables reservas que t