La ruptura entre EE. UU. y Europa es más profunda que la retirada simbólica de tropas de Trump
El anuncio de la semana pasada sobre la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania ha provocado una considerable agitación entre los aliados de la OTAN. La decisión se tomó sin consultarla con los socios europeos ni con representantes de la OTAN. Los observadores la vinculan con las tensiones existentes entre Trump y el canciller Merz sobre la guerra estadounidense en Irán.
No se conocen los detalles de la retirada de tropas. Los observadores hacen notar también otras cuestiones preocupantes, como la decisión de no desplegar tropas capaces de operar los misiles crucero Tomahawk y los misiles hipersónicos Dark Eagle en Alemania. Está claro que los miembros de la OTAN habían anticipado una mayor colaboración en relación a posibles cambios en el despliegue de tropas estadounidenses.
Esta polémica agrava la preocupación, a ambos lados del Atlántico, sobre las implicaciones potenciales para la OTAN y la postura disuasoria estadounidense. En EE. UU., algunos observadores insisten en que el deseo de la Administración Trump de castigar a Europa con retiradas de tropas es corto de miras, y perjudica el interés estratégico estadounidense de proyectar su poder en todo el mundo.