París permite nadar de nuevo en el río Sena
Desde el pasado sábado, el público puede nadar de nuevo en el río Sena de París. El importante hito llega tras una prohibición de más de un siglo, impuesta por cuestiones de seguridad a causa de la contaminación. La histórica decisión coincidió con el 250º aniversario de la amistad francoamericana, el próximo campeonato de Europa de natación y una ola de calor con temperaturas de 40 °C.
Nadar en el Sena fue una vez un preciado pasatiempo parisino, que se remonta al siglo XVII. Llegados los años setenta, sin embargo, la contaminación había convertido el Sena en un río biológicamente muerto. Una remodelación reciente de la infraestructura de aguas residuales de la ciudad con un coste cercano a los mil millones de euros, que incluyó una enorme cuenca subterránea de aguas pluviales, ha resultado en una mejora drástica de la calidad del agua.
Tres lugares designados para nadar —Bras Marie, Grenelle y Bercy— ofrecen ahora a los parisinos y a los turistas la posibilidad de refrescarse mientras disfrutan de magníficas vistas de la ciudad. Estrictos protocolos de seguridad, incluyendo análisis diarios del agua y un sistema de banderas, garantizan la seguridad de los bañistas. A pesar de haber