Donald Trump utiliza el miedo a los migrantes como estrategia electoral
Se le notaba nervioso. Muy nervioso. En su rostro se podía identificar el temor a la derrota. Y si hay algo que detesta Donald Trump en esta vida es perder. Por eso lo repitió varias veces durante las últimas semanas: si el partido republicano perdía las mayorías en el Congreso y en el Senado en las elecciones del 6 de noviembre, no sería por su culpa. Las culpas siempre las tienen los demás, aunque sean los compañeros de partido. Él, en cambio, es infalible.
Comienza la peligrosa andadura del nuevo presidente de Brasil
Jair Bolsonaro, como todos ustedes ya sabrán, ganó por amplia mayoría en las elecciones brasileñas del pasado 28 de octubre. La campaña del candidato de la ultraderecha estuvo basada principalmente en fomentar el miedo hacia la organización política rival, el izquierdista Partido de los Trabajadores. Según los innumerables mensajes que inundaron las redes sociales en las semanas previas a la contienda electoral, una hipotética victoria de la izquierda habría encaminado a Brasil hacia una situación comparable a la de la Venezuela chavista de Nicolás Maduro: corrupción desbocada, altísimas tasas de criminalidad y, sobre todo, la instauración de un régimen cuasi dictatorial. ¿Quién podría desearle ese cruel destino al país económicamente más poderoso de Sudamérica?
Es tan inmenso el temor hacia los diversos dirigentes de la izquierda latinoamericana, que muchos votantes han perdido de vista un hecho que a mí me parece evidente: si hay algún político que podría emular los desmanes antidemocráticos del finado Hugo Chávez, ése no es otro que el propio Jair Bolsonaro. ¿Acaso el candidato de la ultraderecha no ha repetido hasta la saciedad que siente especial simpatía y añoranza por el osc
El anuncio de la retirada de Merkel siembra dudas en torno al proyecto europeo
El pasado 29 de octubre una noticia-bomba estalló en la cara de los principales dirigentes de la Unión Europea: la canciller alemana, Angela Merkel, anunció que dejará la presidencia de su partido el próximo diciembre, y que se retirará del mundo de la política en 2021, cuando finalice la actual legislatura. A pesar del desgaste político que Merkel ha experimentado en los últimos tiempos —algo que se evidencia en la bajada de su popularidad—, y de las múltiples críticas recibidas a raíz del manejo de la crisis de los refugiados sirios, pocos se esperaban este sorpresivo anuncio. La canciller alemana parece haber decidido que lo mejor, tanto para ella como para su partido, es apartarse a un lado, y permitir un relevo generacional. Terminará así, dentro de tres años como máximo —si es que logra completar esta legislatura sin contratiempos—, la carrera política de un personaje que ha guiado el timón, durante los últimos 13 años, no sólo de Alemania sino también de la Unión Europea.
La influencia de Merkel sobre todos los acuerdos y negociaciones que se elaboran en Bruselas ha sido indiscutible. La última palabra, principalmente en relación a la crisis financiera de los últimos años —y
Arabia Saudí continúa despreciando a la opinión pública internacional
Muchos analistas y expertos geopolíticos a lo largo del último siglo han hablado de una especie de "maldición del petróleo". Según esta teoría, la inmensa mayoría de los países cuya economía se basa, fundamentalmente, en la extracción del preciado "oro negro" está condenada a pagar un alto precio por ello. Por un lado, la dependencia extrema de un único recurso natural crea grandes mecanismos internos de corrupción gubernamental (como en el caso de Venezuela). Y por otro también ayuda, gracias a la enorme riqueza financiera que dicho recurso provee, a afianzar regímenes autoritarios y antidemocráticos (como en el caso de Arabia Saudí... y Venezuela).
Esto lo podemos apreciar claramente en el caso del régimen de Riad. El Reino saudí siente que puede jugar con total libertad e impunidad en el tablero de la política internacional. No sólo se permite sojuzgar a sus propios ciudadanos —en especial a las mujeres— gracias a un sistema de gobierno liberal y prácticamente teocrático, sino que además se da el lujo de ignorar las críticas internacionales que señalan sus desmanes, sabiendo que aquello no afectará el buen funcionamiento de su economía.
Lo acabamos de ver con el caso de Jamal Kh
Se inicia en México el camino para legalizar la marihuana
No hay duda de que el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, representa un antes y un después en la agitada historia de la política de su país. Sus propuestas no se limitan únicamente a la regeneración y a la limpieza de la gran maquinaria del Estado, sino que también se dirigen a otros numerosos ámbitos que afectan a la buena convivencia de la sociedad en su conjunto. El mundo de las drogas es, por supuesto, uno de los asuntos más importantes sobre los que se ha posado la mirada del presidente. Debido a los escasos —por no decir nulos— avances que se han logrado en la lucha contra las mafias del narcotráfico, López Obrador ya ha afirmado, en más de una ocasión, que nuevos planteamientos y alternativas han de ponerse sobre la mesa para encarar un problema que parece empeorar año tras año. Y la legalización de las drogas (o al menos de algunas de ellas) es una de las posibles alternativas que habría que plantearse con seriedad.
México acaba de dar un importante paso en esa buena dirección. El gobierno está sopesando la idea de legalizar la marihuana con fines recreativos. El pasado 31 de octubre, la Suprema Corte de Justicia admitió la demanda judicial interpuesta p