La ONU le echa una mano a Colombia ante el drama migratorio venezolano
Muchos analistas, tanto en los medios de comunicación venezolanos como en los internacionales, llevaban tiempo advirtiendo que en este año 2018 se produciría en Venezuela una crisis humanitaria de consecuencias incalculables. Aun así, a pesar de los repetidos avisos, el éxodo masivo de migrantes venezolanos ha tomado a varios gobiernos de la región sudamericana por sorpresa. Las autoridades de los países que están recibiendo esta marea humana no se dan abasto. Los dirigentes políticos de países como Colombia, Perú, Ecuador, Brasil, Argentina o Chile reconocen sentirse abrumados ante la titánica misión de dar acogida a miles de venezolanos que, día tras día, traspasan las fronteras en busca de un futuro mejor. Se calcula que, tan sólo en el último año, más de dos millones de venezolanos han dejado atrás su país.
Donald Trump promete emplear la fuerza para detener la “caravana de migrantes”
Uno de los fenómenos más característicos de los tiempos convulsos en los que vivimos son, sin duda alguna, los grandes movimientos migratorios. Estamos presenciando una etapa que pasará a los anales de la Historia, quizá sólo comparable a los enormes flujos de masas que se produjeron en las dos primeras décadas del siglo XX y al final de la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que hoy en día hay más de 25 millones de refugiados repartidos por todo el mundo. Se trata de una cifra que constituye un récord histórico, sobre todo si tomamos en cuenta que más de la mitad de dichos refugiados tiene menos de 18 años.
Podríamos aseverar que estos grandes movimientos migratorios constituyen una de las causas, y al mismo tiempo una de las consecuencias, de la sensación de ansiedad que todos vivimos a nivel global. Este círculo vicioso podríamos describirlo de la siguiente manera: la incertidumbre, la inseguridad y la inestabilidad en los países de origen provocan un éxodo masivo de ciudadanos, lo cual a su vez genera un ambiente de inquietud y desasosiego en los países receptores de migrantes. Y todo ello, por supuesto, genera otra nefasta consecuencia a escala mundial: el surgimiento de lídere
Arabia Saudí finalmente reconoce el asesinato de Jamal Khashoggi
El príncipe heredero del Reino Saudí, el hombre fuerte del país que en estos momentos acumula la mayor cantidad de poder, ha demostrado no ser más que un dictador. Mejor dicho: un aprendiz de dictador bastante mediocre. De otra forma, no se explica la increíble y vergonzosa chapuza que sus esbirros han cometido en la capital de Turquía. Supongo que los principales dirigentes de todo el mundo se deben de estar preguntando: ¿Cómo pudieron atreverse a hacer aquello? Y sobre todo, ¿cómo pudieron hacerlo tan mal?
Tras más de dos semanas en que se esforzaron por negar lo que era obvio para todos, al final los portavoces del Reino tuvieron que ceder ante la evidencia. El pasado 20 de octubre, Riad debió finalmente reconocer que Jamal Khashoggi, un periodista saudí cuyo único pecado fue criticar la falta de libertad de expresión en su país, fue asesinado el 2 de octubre en el consulado de Arabia Saudí en Estambul. Ahora los esfuerzos de las autoridades saudíes están centrados en disimular y atenuar el horror del espeluznante crimen. Negando con descaro la veracidad de las pruebas que las autoridades turcas aseguran tener en su poder, ahora Riad afirma que Khashoggi no fue torturado y degol
Bolsonaro divide al mundo del deporte
Es innegable que vivimos tiempos convulsos marcados por la incertidumbre y los temores colectivos. Estos períodos históricos siempre han servido de caldo de cultivo para la proliferación de demagogos que prometen seguridad y estabilidad a las masas atemorizadas. Y si algo tienen en común todos estos dirigentes populistas es su formidable capacidad para sembrar la división y la discordia en sus propias sociedades. El lema que pareciera guiar a estos políticos autoritarios se podría resumir en las siguientes palabras: "O estás conmigo o estás en mi contra". Y como suele ser habitual en estos casos, la división y la crispación no se limitan al ámbito estrictamente político, sino que contaminan todas las actividades humanas. Nada se salva. Incluido, por supuesto, el mundo del deporte.
Así es: la extrema polarización social que está generando en Brasil el candidato presidencial ultraderechista Jair Bolsonaro ha irrumpido con fuerza en el ambiente deportivo. En estos momentos críticos, cuando faltan ya pocos días para que se escoja, el próximo 28 de octubre, al nuevo presidente de Brasil, nadie permanece indiferente ante la contienda electoral. Unos y otros escogen alguno de los dos bando
Julian Assange demanda al gobierno ecuatoriano
Para unos es un héroe. Para otros es un villano. Y para muchos es un héroe que se convirtió en un villano. Estoy hablando de Julian Assange, uno de los personajes más controvertidos y polémicos de la actualidad. La verdad es que no resulta fácil posicionarse ante él. Assange se hizo mundialmente famoso cuando en el año 2010 sacó a la luz pública, a través de WikiLeaks (compañía que él mismo fundó en 2006), la mayor filtración de documentos militares secretos de la Historia. Aquella filtración dejó muy mal parado al gobierno estadounidense, ya que las imágenes de asesinatos extrajudiciales de civiles iraquíes causaron un gran impacto en la comunidad internacional. La Casa Blanca jamás perdonó aquella afrenta, y hay quienes sospechan que los líos judiciales que han perseguido a Assange desde entonces tienen su origen en la sed de venganza de Estados Unidos.
Uno de esos aprietos legales es la acusación que pesa sobre él por abusos sexuales cometidos en Suecia en el año 2010. El gobierno sueco emitió una orden de detención en el año 2012. Aquello obligó a Assange, que en ese momento se encontraba en Inglaterra, a pedir asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Desde entonces, dicha e