Pero vamos a empezar, si les parece, por el Día de Acción de Gracias…
Hace aproximadamente cuatrocientos años, varios colonos ingleses, asentados en la costa este de lo que hoy es Estados Unidos, se reunieron para celebrar el fin de la cosecha y dar gracias a Dios por los alimentos que les permitirían sobrevivir al invierno. Desde entonces, el Día de Acción de Gracias, festejado a finales de noviembre, se ha convertido en una tradición inveterada en Estados Unidos y en una fecha marcada en rojo en el calendario. Cada año, millones de familias esperan la llegada de este día para poder juntarse y disfrutar de una cena pantagruélica.
Este año, sin embargo, la celebración del Día de Acción de Gracias va a estar marcada inevitablemente por la pandemia del coronavirus. El Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades ha exhortado a los estadounidenses a no viajar a otras partes del país y también a evitar las reuniones con personas no convivientes, aunque sean de la misma familia. Juntar a grupos grandes de personas bajo un mismo techo y en un espacio cerrado es el caldo de cultivo perfecto para la propagación del virus. Viajar en trenes o en aviones repletos de gente también favorece, por razones evidentes, el contagio de la enfermedad. Para much
El 29 de octubre de 2018, pasadas las seis de la mañana, Bahye Suneja, piloto de la compañía indonesia Lion Air, se preparaba para realizar su primer vuelo del día a los mandos de un 737-MAX, el modelo de última generación del fabricante estadounidense Boeing. A los pocos minutos de despegar del aeropuerto de Yakarta, el avión empezó a comportarse de forma extraña. Para sorpresa de Suneja, el software de la aeronave inclinaba el morro del aparato hacia abajo, sin que los pilotos pudieran hacer nada para evitarlo. El Boeing 737- MAX de Lion Air acabaría estrellándose poco después en el Mar de Java, con 189 personas a bordo. Seis meses más tarde, en Etiopía, otro Boeing 737-MAX, en este caso de la compañía Ethiopian Airlines, se estrelló en similares circunstancias al despegar de Addis Abeba con el triste saldo de 157 fallecidos.
Tras los accidentes de Indonesia y Etiopía, las autoridades de aviación de medio mundo ordenaron dejar en tierra al 737-MAX hasta esclarecer las causas de lo ocurrido. Las investigaciones de Boeing y de los supervisores aéreos determinaron que los siniestros se debieron a un mal funcionamiento del MCAS, un sistema anti-stall diseñado para evitar que el avión
América Latina sigue siendo una de las regiones políticamente más inestables del mundo. Muchos pensaban que, tras el final de la Guerra Fría, los regímenes democráticos se irían consolidando progresivamente. Pero nada más lejos de la realidad. La corrupción, la deficiente separación de poderes, la desigualdad económica, la violencia y los problemas de gobernanza, han provocado que, en los últimos 30 años, los latinoamericanos hayan presenciado numerosos golpes de estado y transiciones bruscas del poder. Muy pocos países de la región han permanecido al margen de este tipo de convulsiones políticas. Perú, desde luego, no es uno de ellos.
El pasado 9 de noviembre, el Congreso peruano destituyó, de forma sorpresiva, al presidente Martín Vizcarra. 105 de los 130 diputados del parlamento unicameral consideraron al presidente “incapacitado moralmente” para dirigir el país, tras acusarlo de haber recibido sobornos a cambio de contratos públicos cuando era gobernador de Moquegua entre 2011 y 2014. El Congreso nombró, en su lugar, al entonces presidente del legislativo, Manuel Merino. Pero la maniobra de los diputados de la oposición para apartar a Vizcarra del poder tuvo una fuerte contesta
El 11 de septiembre de 1973, el presidente de Chile, Salvador Allende, fue derrocado por un golpe de estado militar. El general Augusto Pinochet lideraba la sublevación contra el gobierno legalmente constituido. Sus tropas entraron en el Palacio de la Moneda para detener o asesinar al presidente chileno, algo que nunca sabremos, porque antes de que eso ocurriera, Salvador Allende decidió suicidarse. Lo hizo usando un fusil de asalto que le había regalado su amigo Fidel Castro.
La Administración Nixon no sólo promovió el golpe de estado que acabó con la democracia en Chile, sino que también entabló unas relaciones diplomáticas normales con el régimen de Pinochet, una dictadura que exterminó a miles de presos políticos cuyo único delito era ser de izquierda.
Estados Unidos participó activamente en el derrocamiento de Allende, eso es algo probado por la historia y reconocido por la CIA y la NSA. Pero lo que realmente desconocíamos es que la Casa Blanca nunca le dio una oportunidad al presidente chileno. El Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos acaba de desclasificar varios documentos que prueban que ya en 1970 el presidente Richard Nixon y su Consejero de Seguridad Nacional,
Time Out es una de mis publicaciones de referencia, una revista global, editada en 58 países, que resulta de gran utilidad cuando uno visita una ciudad que no conoce. Sus recomendaciones sobre dónde comer, qué barrios visitar o a qué conciertos acudir suelen ser muy acertadas. Hace unos días, tuve la oportunidad de leer en sus páginas un reportaje sobre los 40 barrios más ‘cool’ del mundo. Entre ellos, el que más me llamó la atención, y el que más ganas tengo de visitar, es el barrio de Narvarte, en Ciudad de México.
Este suburbio humilde y residencial, ubicado en el distrito de Benito Juárez, es famoso por sus casas de estilo art déco y colonial californiano. Sus calles anchas facilitan la vida a los peatones y permiten la eclosión del comercio local. Los espacios verdes proliferan por todos los rincones. Al barrio de Narvarte se le conoce popularmente como tacolandia, porque allí se preparan algunos de los mejores tacos al pastor de México. Una de las taquerías que me gustaría visitar es la de El Vilsito, ubicada en un local que por el día funciona como un taller mecánico y por la noche se convierte en restaurante. Este local, muy famoso entre los chilangos, se ha convertido en l