¿De qué forma mueren las democracias? En ocasiones el sistema democrático no se esfuma de pronto a través de las balas y del fuego de los cañones. A veces, y sobre todo en los últimos tiempos, la muerte de una democracia va ocurriendo de forma lenta y paulatina. Hasta que un día, sin que apenas nos hayamos dado cuenta, de la democracia sólo queda el nombre. Todo lo demás se ha ido. Tan solo permanece en pie la fachada, pero todo el contenido se ha evaporado.
Esto es cada vez más común. Los golpes de Estado sangrientos son ya casi cosa del pasado. Ahora los autócratas prefieren ir poco a poco vaciando de contenido al sistema democrático, como lo hemos visto en Rusia, en Turquía, en Hungría, en Polonia... En otras palabras, se trata de preservar la imagen de que hay elecciones democráticas cada cierto tiempo, tan sólo para que siempre termine ganando el partido en el poder. Y como todos ya sabemos, esto no es más que una simple (y muy mala) función teatral.
Venezuela lleva ya mucho tiempo embarcada en esta deriva que busca imitar, en bastante medida, la dinámica iniciada en Cuba por el régimen castrista hace ya muchas décadas. No en balde, el finado Hugo Chávez siempre se declaró adm
Creo que ya todos sabemos que una de las características que mejor definen a cualquier líder autoritario y populista es la irresponsabilidad. Y esta irresponsabilidad muchas veces se basa en la simple incapacidad para percatarse de que lo que se diga o se haga puede ser imitado por millones de personas. Es por ello que cualquier dirigente político debería siempre pensarse las cosas al menos dos veces antes de expresarlas públicamente. Pero por desgracia, vivimos en unos tiempos en los que incontables ciudadanos, en numerosos países del planeta, parecen premiar los exabruptos que salen de las bocas de sus líderes favoritos. "Dice lo que piensa", "no es como los demás", "es transparente", "es como nosotros", son algunas de las frases más típicas con las que muchas veces se justifican las falsedades, incongruencias o simples barbaridades que los políticos populistas expresan abiertamente. Y es que la mesura, la diplomacia o la simple delicadeza verbal no son valores al alza en el agitado mercado de la política actual.
Jair Bolsonaro es un ejemplo perfecto de lo que les vengo diciendo. La última "perla" que salió de sus labios, el pasado 26 de noviembre, fue la siguiente: "No me voy a p
Mucha gente pensaba que, a raíz de la pandemia del coronavirus y de la consecuente ralentización de la actividad económica a nivel global, al menos la Humanidad en su conjunto podría congratularse por un fenómeno positivo: la mejora medioambiental en el planeta. Yo era una de esas personas que pensaban así, lo confieso. Cielos más limpios, aires más puros, aguas más cristalinas, regeneración de la naturaleza... no todo podía ser tan malo en este aciago 2020. Siempre hay que intentar encontrarle el lado positivo a cada situación, ¿cierto? A pesar de todo, me decía, esta gran calamidad quizá pudiera servir para al menos revertir en cierta medida las nefastas consecuencias del cambio climático.
Pero por desgracia, y a la vista de los últimos datos que nos están llegando en relación a este año que ya está próximo a finalizar, ni siquiera podemos contar con esa especie de premio de consolación: las condiciones medioambientales a nivel planetario no han mejorado. Más bien al contrario, por más que esto pueda sorprendernos. El 2020 ya ha sido catalogado como uno de los tres años más calurosos desde que, en 1850, se iniciaron los registros. Los otros dos años fueron el 2016 y el 2019. Así l
Hace tan sólo un par de semanas hablábamos en este mismo espacio sobre la "guerra de las vacunas": en el lapso de apenas diez días, se hicieron públicos los resultados de hasta cuatro vacunas distintas contra el coronavirus, todas ellas con una teórica eficacia superior al 90%. Pues bien, una vez difundidos esos esperanzadores resultados, ahora se ha abierto la carrera entre los países más desarrollados por determinar cuál de ellos será el primero en implementar una campaña de vacunación.
Y una vez escuchado el pistoletazo de salida, el primero en ponerse a la cabeza en esta carrera contrarreloj ha sido Rusia. El gobierno de Vladimir Putin ya ha iniciado las primeras vacunaciones, sobre todo dirigidas al personal sanitario. Sin embargo, la opacidad en torno a las investigaciones de esta vacuna, denominada Sputnik, ha provocado que la comunidad científica internacional se muestre bastante escéptica con respecto a sus resultados. De modo que los ojos del mundo están puestos ahora, principalmente, sobre el Reino Unido. El pasado 2 de diciembre, el gobierno liderado por Boris Johnson anunció la aprobación de la vacuna ofrecida por la farmacéutica estadounidense Pfizer, en alianza con la
El pasado 4 de diciembre se llevó a cabo el estreno mundial de una de las producciones cinematográficas más esperadas del año: la película "Mank", del afamado director estadounidense David Fincher. Y cuando digo que ha sido una de las más esperadas, por supuesto también me incluyo. David Fincher es, sin duda alguna, uno de mis cineastas favoritos. Desde que vi "Seven" en la gran pantalla, siempre le he seguido el rastro. Tras aquella memorable película, también me impactaron muchísimo cintas como "El Club de la Lucha", "The Game" o "El curioso caso de Benjamin Button". Y es que Fincher, según mi punto de vista, pertenece a esa selecta estirpe de talentosos cineastas que, al igual que Steven Spielberg o Robert Zemeckis, saben conjugar a la perfección la pericia técnica con el sublime arte de narrar buenas historias.
En esta ocasión Fincher hace una apuesta bastante arriesgada: filmar una película enteramente en blanco y negro y utilizando un estilismo propio de los films de finales de la década de los treinta y principios de los cuarenta. Una elección plenamente justificada: la cinta narra las vivencias de Herman J. Mankiewicz (apodado "Mank"), guionista de Hollywood que, junto a Ors