A veces se nos olvida que las personas deberíamos gozar de derechos por el mero hecho de ser eso: personas, seres humanos. Que no debería hacer falta nada más. Tienen derechos civiles, políticos y económicos las miles de familias migrantes de Honduras, El Salvador, Guatemala y otros países centroamericanos que esperan en México poder pasar a Estados Unidos. También Darikson, un chico hondureño de 11 años que lleva un año escondido no muy lejos de la frontera, tiene derecho a una educación, o a gozar de una buena salud. Y no porque lo diga un pasaporte o un permiso de residencia, sino porque lo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¿Van a empezar a ser tenidos en cuenta esos derechos con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca?
Las expectativas que ha generado la nueva Administración estadounidense son muy elevadas. "Estamos animados y un poco ilusionados", declaró el día
Cuando era joven viajé en tren por Europa con una mochila a cuestas. La ciudad holandesa de Ámsterdam ya era muy conocida porque se suponía que allí era legal el consumo de cannabis. En realidad no era legal, pero no estaba perseguido. Me impactó mucho conocer que, a las afueras de la ciudad, existía un sanatorio donde iban a parar decenas de viajeros de todo el mundo a los que un consumo desmedido de esta sustancia había desencadenado brotes psicóticos.
Desde chicos hemos sido criados con la estigmatización de la marihuana. Su consumo es para muchas personas todavía sinónimo de imprudencia e inmoralidad. Sin embargo, el uso del cannabis para fines médicos cada vez está más asumido y ha sido regulado por varios países. El siguiente paso, su legalización para uso recreativo, también empieza a extenderse por el mundo.
En muchas naciones (y en varios Estados de Estados Unidos), la tenencia de
Estos días se habla mucho de lo desigual que está siendo la vacunación contra el Covid en el mundo. De cómo los países pobres apenas están recibiendo dosis. En unos meses medio planeta estará inmunizado y en plena recuperación. El otro medio, en cambio, seguirá sumido en la pandemia. Así que me temo que a la crisis sanitaria y económica pronto deberemos sumar una crisis moral. ¿Cómo será la vida de las personas que no puedan acceder a una vacuna?
Hay naciones en las que no existe la Sanidad pública, donde la atención médica depende de la caridad. Donde no hay un censo fiable, ni bases de datos con historiales médicos. Pensar que los millones de personas que viven allí puedan llegar a recibir la vacuna contra el Covid parece ciencia ficción.
Desde hace unos días, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea están debatiendo si implantar un ‘pasaporte de vacunación’.
Hace años leí una novela muy dura, titulada ‘Tiempo de silencio’, donde se narraba cómo en una chabola de una barriada marginal le practicaban a una mujer un aborto con una percha de la ropa. La mujer, finalmente, muere. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que anualmente en el mundo se producen 25 millones de abortos clandestinos. Según este organismo internacional, en los países donde se prohíbe o se limita mucho el derecho al aborto, solo una de cada cuatro interrupciones voluntarias del embarazo son seguras para la mujer. Es lo que sucede, todavía, en la mayor parte de Latinoamérica.
En esta región del mundo, cinco países prohíben sin excepciones el aborto: da igual si el feto presenta graves malformaciones, o si la mujer ha sido violada. En casos extremos, como el de El Salvador, incluso las madres que pierden al feto de manera natural (lo que se conoce como ‘pérdida ges
A la mayoría de la gente le encantan las listas: las personas más ricas del mundo, los libros más leídos, las película más taquilleras, el vídeo más visto en YouTube… Desde 1990, la ONU publica una lista que mide el desarrollo en 189 países. El ganador, casi siempre, es Noruega. Este año, sin embargo, los expertos se han dado cuenta de que esa lista cambia mucho si se incluye el daño que cada país causa al medio ambiente para mantener su nivel de vida.
Si hiciéramos un símil deportivo, podríamos decir que los países con un mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) han venido tradicionalmente logrando esos niveles de bienestar tan elevados porque están compitiendo ‘dopados’. Por eso sus resultados son tan buenos. ¿En qué consiste el 'dopaje'? En dos elementos: altas emisiones de CO₂ y un tipo de consumo que deja una profunda huella ambiental.
Este año, la ONU ha querido reequilibrar esa cla