Los cuentos de nuestra infancia, tanto los alegres como los que daban pena o miedo, siempre acababan bien gracias a una coletilla imbatible: “Y fueron felices y comieron perdices”. Por desgracia, el relato del coronavirus –del que somos protagonistas desde hace un año y medio– se resiste a poner el punto y final.
La nueva variante Delta del virus, mucho más contagiosa que sus predecesoras, y presente ya en 92 países, ha arrojado un jarro de agua fría sobre los pronósticos más optimistas y ha abierto un nuevo capítulo en esta historia que parece no tener fin. Esto supone un riesgo elevado en los países donde la vacunación va despacio. Por ejemplo en la India, donde la variante Delta fue detectada por vez primera, el coronavirus ha matado ya a más de 400.000 personas.
Además, cuanto más tiempo circula una variante sin control, más margen tiene el virus para volver a mutar y desarrollar una n
Siempre he pensado que, de alguna manera, las construcciones humanas –edificios, puentes, templos, casas– son ideas puramente mentales convertidas en realidades materiales. Como si, gracias a los arquitectos y los albañiles, el pensamiento se hiciera sólido y palpable ante nuestros ojos. Quizá una valla fronteriza sea el ejemplo más claro de un concepto convertido en realidad. Una frontera es la materialización de la idea de que no todas las personas son iguales, de que existe una dicotomía entre un ‘ellos’ y un ‘nosotros’.
La frontera entre Estados Unidos y México es una construcción física pero, como toda frontera, también es pura ideología y, como tal, es utilizada en uno u otro sentido en el debate político. Esto lo saben bien los gobernadores republicanos que están empezando a elevar la presión sobre las medidas migratorias del presidente Joe Biden, cuyo objetivo es devolver derechos
¿Cómo te gustaría que fuese tu país? Esta pregunta, en apariencia sencilla, es a la que deben responder los 155 miembros de la recién elegida Convención Constitucional de Chile. Esos hombres y mujeres van a redactar una nueva Constitución que servirá para diseñar su país ideal. Para eso sirven las constituciones: son una especie de manual de instrucciones para construir Estados.
No es frecuente que un país tenga la oportunidad de repensarse, de rediseñarse y que, además, lo haga en tiempos de paz, sin salir de guerras traumáticas o de temibles dictaduras. Chile aborda el proceso con relativa calma. Y con tiempo. Durante nueve meses, los 155 delegados –78 hombres y 77 mujeres– debatirán, redactarán y aprobarán el texto que debe sustituir a la Constitución vigente, que data de la dictadura de Augusto Pinochet, y que fue aprobada en 1981.
Son nueve meses para trabajar, pero también para soña
Siempre que entro en un teatro tengo la sensación de adentrarme en algún tipo de templo. Será por la penumbra, los murmullos, las butacas mirando en la misma dirección o, quizá, por ese extraño magnetismo casi sagrado de la escena. Los fieles a esta peculiar ‘religión’, conocemos muy bien uno de sus más gloriosos ‘templos’: el Teatro Colón de Buenos Aires, que por fin ha reabierto este mes sus puertas, una vez superado lo peor de la pandemia de coronavirus.
Una inmensa lámpara de araña de 1.300 kilos de peso y más de 735 bombillas, construida en Europa en el siglo XIX y restaurada para la ocasión, preside el espacio. Se encendió por primera vez el 25 de mayo de 1908 con el estreno de la ópera ‘Aída’, de Giuseppe Verdi. Esa lámpara ilumina hoy un patio de butacas monumental, bruñido de oro y tapices, en cuyas paredes –entre las de mejor acústica del mundo– han resonado las voces de María C
Desde muy chicos, ya en el colegio, África era sinónimo de pobreza y, dentro de África, Etiopía era el paradigma de los más pobres entre los pobres. Un país con un legado histórico legendario, mencionado incluso por Homero –y que llegó a ser un gran imperio durante más de siete siglos– vive de nuevo una crisis humanitaria colosal. Más de 350.000 personas están muriendo de hambre en la región norteña de Tigray, según la ONU. ¿Qué está pasando en Etiopía?
La respuesta, lamentablemente, a menudo es la misma. Lo que ocurre en Etiopía es una guerra. Otra más. Un retraso electoral a causa de la pandemia de coronavirus en las elecciones previstas para agosto de 2020 acabó desencadenando en noviembre un ataque contra bases del Ejército federal etíope por parte de guerrilleros afines a uno de los grandes partidos políticos del país, el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF, en sus siglas in