Hace algunas semanas, comentábamos en este mismo espacio el inicio de las negociaciones que se han estado desarrollando en Ciudad de México entre representantes del régimen chavista y de la oposición venezolana. En esa ocasión, expusimos nuestras dudas acerca de los resultados que el encuentro pudiera brindar, tomando en cuenta tanto el tono despectivo utilizado por las autoridades del régimen chavista para referirse a los representantes de la oposición como las incontables veces en que intentos anteriores de negociación han terminado en un completo fracaso.
Pues bien, ahora podemos decir que, por fortuna, al menos un primer acuerdo se ha conseguido hasta el momento. No es, por supuesto, como para lanzar al cielo fuegos artificiales, pero algo es algo. Tras casi un mes de conversaciones, la oposición y el régimen chavista han logrado ponerse de acuerdo en un tema: la adecuada gestión de la pandemia del coronavirus. El pasado 6 de septiembre, los delegados de ambos bandos publicaron un documento conjunto en el que se expresaba la voluntad de aunar esfuerzos con el fin de hacer llegar, lo antes posible, la mayor cantidad de vacunas a la población venezolana. Quizá algún escéptico pued
Jair Bolsonaro, alumno aventajado de Donald Trump...los extremismos, sobre todo en la política, nunca suelen llevar a buen sitio. La izquierda radical tiene muchísima responsabilidad en la crisis económica y social q
La sombra de Donald Trump es bastante alargada. Hace meses que abandonó su cargo en la Casa Blanca (de muy mala manera, como recordamos), pero su influencia sigue estando muy presente. Y no sólo en Estados Unidos, sino también en muchos otros lugares del planeta.
Como en Brasil, por ejemplo. Allí, el presidente Jair Bolsonaro da la impresión de seguir fielmente los pasos de Trump, quien pareciera ser su mentor en el mundo de la política. De hecho, Bolsonaro jamás ha ocultado su afinidad y su simpatía por el expresidente estadounidense.
Veamos algunos ejemplos de este curioso proceso mimético. A lo largo de las últimas semanas, y con la vista ya puesta en las elecciones presidenciales del año que viene (unos comicios en los que tiene muchas probabilidades de perder ante la posible candidatura de Lula Da Silva), Bolsonaro ha sembrado dudas sobre la pulcritud del proceso electoral. El presidente brasileño ha estado insistiendo en que el voto electrónico es un sistema muy poco fiable, razón por la cual ha ejercido presión sobre el Congreso para que éste establezca el voto en papel como único procedimiento legal de cara a los comicios. Sin embargo, para desgracia de Bolsonaro, la mayoría
Hasta ahora, prácticamente todas las miradas en Francia han estado puestas sobre dos únicos candidatos que, en teoría, tienen grandes posibilidades de pasar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales del próximo año. Estamos hablando, cómo no, del actual presidente francés, Emmanuel Macron, y de la líder ultraderechista Marine Le Pen. La gran mayoría de los analistas han dado por sentado que el combate final se escenificará entre estos dos contendientes, razón por la cual el debate político a nivel nacional se ha trasladado al terreno de la derecha. Esto se aprecia claramente, por ejemplo, en relación al espinoso tema de la inmigración. El liberal y centrista Macron ha expresado, en los últimos tiempos, su preocupación por las posibles derivas aislacionistas de ciertos sectores de la población francesa de origen musulmán, en un evidente intento de neutralizar el discurso abiertamente xenófobo y anti-islámico divulgado por el partido que lidera Le Pen.
Pero todo esto podría cambiar a partir de ahora. El pasado domingo, la actual alcaldesa de París, Anne Hidalgo, dio la gran sorpresa al presentar oficialmente su candidatura a las elecciones presidenciales. La dirigente socia
Novak Djokovic, finalmente, no pudo hacer historia el pasado domingo durante la final del US Open. De hecho, pareciera que todo el peso de la historia del tenis se posó sobre sus hombros. Y aquello fue una carga demasiado abrumadora. Porque lo cierto es que el tenista serbio jugó todo el partido, desde principio a fin, transmitiendo malas sensaciones: falta de fluidez, dudas, poca velocidad, constantes errores en el golpeo de la pelota... Y es que la presión sobre Djokovic era demasiado grande. No era para menos: de haber ganado esa final en Nueva York, no sólo se habría convertido en el jugador con más títulos de Grand Slam: veintiuno, superando los veinte trofeos que, como él, atesoran Roger Federer y Rafael Nadal. Además, también habría pasado a ser el segundo tenista masculino en adjudicarse los cuatro torneos de Grand Slam en un mismo año (Melbourne, París, Londres y Nueva York), proeza que consiguió el tenista australiano Rod Laver hace ya 52 años.
Aquello no pudo ser. Djokovic no logró sobreponerse a la extrema tensión que lo oprimía. Él mismo debió reconocerlo en la sala de prensa tras el partido: "Emocionalmente, todo esto ha sido demasiado difícil de manejar". Djokovic ta
Yo, al igual que muchísimos amantes del fútbol en todo el planeta, tenía marcado en rojo el 5 de septiembre en el calendario. Ese día estaba programado en la ciudad de Sao Paulo el esperadísimo duelo entre las selecciones de Brasil y Argentina, un partido de la ronda previa de clasificación para el Mundial de Fútbol que se jugará el año que viene en Qatar. El encuentro prometía grandes emociones, como todo enfrentamiento deportivo entre los dos grandes archirrivales del continente americano. Al final no hubo ninguna clase de emoción (al menos en el aspecto eminentemente deportivo), sino una mayúscula sorpresa de la que se habló de inmediato en todos los medios de comunicación. Y es que, cuando apenas habían transcurrido cinco minutos del encuentro, de forma totalmente inesperada irrumpió en el césped un grupo de personas que parecía exigir la paralización inmediata del partido. La confusión era total. No éramos únicamente los millones de telespectadores quienes no lográbamos entender nada; tampoco los veintidós jugadores sobre el césped parecían comprender el motivo de tan inusual interrupción. ¿Qué estaba ocurriendo exactamente allí?
Poco a poco, y mientras los minutos seguían tran