La realidad siempre cambia según desde dónde se mire. Leyendo sobre la situación caótica que vive Reino Unido estos días, la mayoría de los analistas culpan al Brexit de la falta de camioneros para llevar gasolina y otros suministros al país. Sin embargo, una buena amiga que vive allí me contaba el otro día que muchos, desde dentro, culpan a la pandemia.
Su argumento es que las restricciones impuestas a causa del coronavirus han impedido formar a nuevos camioneros británicos en sustitución de los antiguos conductores inmigrantes, expulsados del país. Por eso el primer ministro Boris Johnson ha tenido que recurrir a los militares para que conduzcan los camiones. Las colas de vehículos en las gasolineras –en las que se han vivido algunos episodios violentos– han sido la gota que ha colmado el vaso tras una concatenación de noticias alarmantes.
A finales de agosto, la cadena de comida rápida
Siempre me ha reconfortado el libro ‘Viaje alrededor de mi habitación’. Fue escrito a finales del siglo XVIII por un joven militar, Xavier de Maistre, durante un encierro de 42 días. Ese libro me da tranquilidad porque viene a decir que a una persona le pueden arrebatar todo menos su libertad íntima: la de su pensamiento y su imaginación. Xavier se siente libre viajando por el dormitorio del que no puede salir. Rememora el pasado, proyecta su futuro. Nadie puede decidir sobre la actitud que él adopta ante la situación que le toca vivir. Por eso me ha inquietado mucho conocer que la tecnología amenaza hoy el santuario que es nuestra mente, y que esa amenaza hace necesario proteger por ley nuestros ‘neuroderechos’.
La palabra es rara y, aunque suene a ciencia ficción, Chile ya está redactando una norma –que quedará incluida en su nueva Constitución– para proteger este patrimonio mental. El
Siempre he imaginado la Unión Europea, esa especie de país lleno de países, como algo parecido a un tren. A menudo en los noticieros se escucha eso del ‘eje francoalemán’ y yo visualizo un mecanismo con dos grandes piezas, Francia y Alemania, unidas por una correa, o una cadena.
En la estabilidad de la relación entre Francia y Alemania recae un pacto sellado tras la Segunda Guerra Mundial, un pacto que dio lugar a tantas décadas de paz y prosperidad. Es un proyecto al que se han ido sumando más y más países, hasta llegar a los actuales 27 miembros. También descansa ese gran acuerdo sobre un reparto de papeles: Francia es la teoría, la que piensa; Alemania es la práctica, la que empuja.
Ahora la locomotora que tira de Europa ha cambiado de maquinista. La jubilación de Angela Merkel, ya un nombre legendario de la llamada ‘construcción europea’, da paso a un periodo de incertidumbre.
El mundo
Cuando Rufino José Cuervo murió, llevaba puesta una casaca que solo vestía en ocasiones especiales. Antes de que llegara su hora, este eminente filólogo colombiano, fallecido en París en 1911, había repartido sus bienes entre familiares y amigos. Sin embargo, reservó las rentas de sus valiosas acciones –y las de un inmueble en propiedad– para alguien que todavía no las ha recibido…
“Si usted conoce un tipógrafo bogotano que esté interesado en recibir el legado de Rufino José Cuervo, cuéntele sobre esta herencia que entregará la Secretaría Distrital de Integración Social”, así comienza la convocatoria emitida por las autoridades de Bogotá el pasado 16 de septiembre. Si antes del próximo 8 de octubre a las 10:00 de la mañana aparece algún candidato, se cumplirá por fin la voluntad de Rufino José Cuervo.
Los requisitos son claros. Los dejó escritos el difunto hace más de un siglo: únicamente
Existen traumas que necesitan tiempo no solo para ser superados, sino simplemente para poder ser explorados, analizados. Treinta años es lo que ha tardado la escritora mexicana Cristina Rivera Garza en poder contar el asesinato de su hermana Liliana. Treinta años para hablar de aquellos días en que esta joven decidiera romper la relación con su novio e irse a Ciudad de México a estudiar y continuar su proyecto de vida. Treinta años en los que el expediente de su asesinato sigue perdido en la oscura burocracia mexicana. La mató Ángel González Ramos, el exnovio despechado que aún no ha respondido por su crimen.
Ahora, la hermana mayor intenta conjurar los demonios y luchar contra el olvido y la impunidad en su reciente libro, 'El invencible verano de Liliana', un éxito de ventas en varios países latinoamericanos. “Sentí terror de pensar que no iba a quedar ningún rastro institucional de mi