Quien tenga buena memoria seguramente recordará que, antes del inicio de la pandemia del coronavirus, gran parte de la región latinoamericana se encontraba en plena ebullición. Grandes manifestaciones ciudadanas, vandalismo, protestas, episodios de violencia... la zozobra y el caos parecían extenderse por doquier. La gestión sanitaria de la pandemia representó un largo paréntesis de relativa calma forzosa, una transitoria tregua que, tal como pronosticaban numerosos analistas, en cierto momento tendría que llegar a su fin. Y es que los episodios de violencia, desorden y anarquía están retornando una vez más con gran fuerza. Lo hemos estado viendo en los últimos meses en las calles de las grandes ciudades de Colombia, de Argentina, de Brasil, de Chile... La frágil y engañosa calma propiciada por las medidas de prevención sanitaria parece tener los días contados. Todo esto, a su vez, está ocasionando que los grandes movimientos migratorios también estén ganando, una vez más, enorme vigor. Estamos aún a finales de octubre y ya tenemos los datos suficientes para saber que este 2021 romperá, sin ninguna duda, todos los récords previos de detenciones de migrantes irregulares en la fronte
Tras un largo letargo propiciado por la gestión de la pandemia del coronavirus, gran parte de América Latina parece estar convulsionando nuevamente. El incremento en muchos países de los índices de pobreza y de los episodios de violencia, unido al progresivo relajamiento de las medidas sanitarias, ha ocasionado que, una vez más, los grandes movimientos migratorios ganen fuerza. A esto también hay que sumarle la equívoca idea, compartida por millones de latinoamericanos, de que la Administración Biden, en comparación con la era Trump, es mucho más laxa y permisiva en relación a las políticas migratorias. Es por ello que miles y miles de ciudadanos, incluidas familias enteras, han puesto rumbo al norte en los últimos meses con la esperanza de dejar atrás la pobreza y la violencia e iniciar una vida mejor en los Estados Unidos.
Las consecuencias ya son claramente perceptibles. Y también cuantificables. El volumen actual de desplazados es tan exorbitante que ya ha batido todos los récords registrados en el pasado. A lo largo de los últimos 12 meses, en torno a 1,7 millones de migrantes han sido interceptados en algún punto de los más de 3.000 kilómetros de frontera que comparten México
Creo que ya todos conocemos el afán de protagonismo de Donald Trump. Lo ha demostrado durante toda su vida. Esa imperiosa necesidad de figurar y de llamar siempre la atención le ha llevado a participar en programas de telerrealidad e incluso en peleas de lucha libre. De hecho, estoy convencido de que su objetivo (lamentablemente cumplido) de llegar a ser presidente no obedecía a su supuesto interés de devolver la "grandeza" a Estados Unidos, sino a su deseo personal de engrandecer aún más su insaciable vanidad. "Make Trump Great Again" debería ser el lema de su próxima campaña política.
Y si hay algo que adoran las personas extremadamente narcisistas y necesitadas de atención constante son las redes sociales. Donald Trump disfrutó enormemente, durante su estancia en la Casa Blanca, de la inmensa popularidad que le brindaron Twitter y Facebook. Durante años dio claras muestras de su profunda adicción a estas redes. Y claro, cuando los directivos de ambas empresas decidieron, a principios de este año, suspender las cuentas del aún presidente de Estados Unidos, éste se comportó como un niño malcriado al que le habían arrebatado su juguete favorito. A partir de ese momento intentó, de m
Nicolás Maduro se encuentra bastante nervioso. Y la verdad es que tiene buenas razones para estarlo. Alex Saab, considerado el testaferro personal del presidente venezolano, ya se encuentra en suelo estadounidense tras ser extraditado, el pasado 16 de octubre, desde Cabo Verde, donde se encontraba retenido por orden judicial. Numerosos analistas, así como la justicia de Estados Unidos, señalan a este abogado colombiano como una pieza clave en la extensa red de corrupción que ha desarrollado el régimen chavista a lo largo de las últimas dos décadas. Una red de corrupción que, según la opinión de varios expertos, también mantiene estrechos vínculos con la industria del narcotráfico en Colombia. De modo que si hay alguien en el mundo que puede revelar los secretos más oscuros de la clase dirigente chavista, empezando por los del propio presidente venezolano, ése es Alex Saab.
Pero retrocedamos un poco en el tiempo para entender mejor la situación. Saab, quien desde el 2018 ya estaba siendo investigado por las autoridades colombianas y estadounidenses por presunto lavado de dinero, cometió el error de aterrizar con su avión privado en Cabo Verde para repostar combustible. Allí fue arres
Determinar la existencia de plagios musicales, sobre todo en relación a los géneros del pop y del rock, suele ser una tarea bastante complicada. Y la razón de que esto ocurra es sencilla: dentro de los estilos más populares o comerciales, la posible combinación de acordes en la guitarra o en el piano es algo limitada. Por lo general, los versos rara vez exceden los cuatro acordes consecutivos. Por ejemplo, son muy famosos (y utilizados) los llamados "cuatro acordes mágicos", los cuales aparecen en infinidad de célebres hits, tales como Don't stop believing de los Journey, With or without you de los U2, No woman no cry de Bob Marley o Let it be de los Beatles. Es por ello que generalmente resulta bastante difícil rastrear algún intento de plagio. Pero cuando se juntan a la vez similitudes muy sospechosas tanto en la armonía como en la melodía, entonces saltan todas las alarmas. En esas ocasiones la intención de plagio es fácilmente demostrable. Ése ha sido el caso de exitosos temas musicales como Blurred lines de Robin Thicke, Wanna be startin' somethin' de Michael Jackson o Creep de la banda Radiohead. Todos estos artistas debieron llegar a acuerdos extrajudiciales con los composit