No se puede negar que los servicios de espionaje, vigilancia y represión empleados por el régimen cubano son sumamente eficientes. La prueba de ello es que durante más de seis décadas el gobierno ha sabido mantener a raya, prácticamente sin hacer uso de violencia extrema, a todos los esfuerzos ciudadanos que han intentado recuperar mínimos espacios de libertad en la isla. Además, estos eficaces mecanismos represivos han sido exportados exitosamente a Venezuela y Nicaragua, países que orbitan bajo la influencia del régimen cubano desde hace ya muchos años. Sin embargo, los gobiernos autoritarios de estos dos países se han visto obligados, en diversas ocasiones, a emplear grandes dosis de violencia para sofocar las frecuentes marchas de protesta, cosa que aún no ha ocurrido a gran escala en la isla caribeña.
La 'eficiencia' del régimen cubano la pudimos apreciar, una vez más, el pasado 15 de noviembre. Ese día estaban convocadas en toda la isla diversas concentraciones, bajo el título de Marcha Cívica por el Cambio, para exigir mayor libertad. Gran parte de la comunidad internacional tenía la atención puesta en esa jornada, pues quizá habría podido representar un primer paso que ayuda
Es bastante inusual que, tras una cita electoral, prácticamente todos los contendientes se sientan satisfechos con los resultados. Pero eso fue precisamente lo que ocurrió en Argentina el pasado 14 de noviembre. Ese día, aproximadamente 24 millones de argentinos (el 71% del censo electoral) acudieron a las urnas para depositar su voto en las elecciones legislativas, las cuales debían renovar un tercio de los puestos del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados. Y, a pesar de que los partidos de la oposición, agrupados bajo el nombre de Juntos por el Cambio, obtuvieron la victoria en 13 de los 24 distritos del país, varios representantes del gobierno decidieron mostrarse satisfechos, o al menos aliviados, con los resultados. El Frente de Todos, la coalición peronista actualmente en el poder después de obtener la victoria en las presidenciales de octubre del 2019, apenas pudo adjudicarse nueve de los distritos en juego (los otros dos cayeron en manos de fuerzas locales). Aun así, el presidente Alberto Fernández no ha exhibido en ningún momento pesar ante el revés electoral. En una muy serena alocución pública, se limitó a prometer diálogo constructivo y responsable con las fuerzas
"Un fantasma recorre Europa"... y esta vez no es el comunismo, tal como había presagiado Karl Marx al inicio de su célebre Manifiesto Comunista hace 173 años. No, en esta ocasión se trata justamente del otro extremo del espectro político: la ultraderecha. Durante muchos años, los partidos políticos, en el continente europeo, han hecho todo lo posible por crear una especie de cordón sanitario para aislar a las emergentes organizaciones de extrema derecha. Pero esta loable tarea es cada vez más difícil. Ya sea porque las tragedias del siglo XX van cayendo poco a poco en el olvido, o porque la creciente indignación colectiva, fomentada por recurrentes crisis económicas, ha aupado a líderes nacionalistas y xenófobos, lo único cierto es que la ultraderecha europea ha llegado para quedarse. Y ahora ya no resulta tan sencillo mantener alejados de los centros de poder a estos dirigentes populistas. Han entrado en los parlamentos, en los senados, en las diputaciones regionales e incluso, en países como Hungría y Polonia, han tomado el pleno control del Estado.
Algo muy similar podría ocurrir en Francia el año que viene, en caso de que la extrema derecha salga victoriosa en las elecciones pre
Estoy convencido de que si alguien le hubiese asegurado, en 1928, que Frida Kahlo algún día sería más conocida que él en el mundo, e incluso mejor cotizada en el mercado del arte, Diego Rivera se habría partido de la risa. Ése fue el año en que, de manera oficial (parece ser que hubo algún encuentro fugaz con anterioridad), Diego Rivera conoció a quien se convertiría en su futura esposa (se casó con ella hasta dos veces) y con quien compartiría muchos años de tormentosa relación sentimental. Y también fue la fecha en que Frida le pidió a Rivera su opinión sincera sobre los cuadros que ella estaba comenzando a pintar. Es de suponer que la valoración de Rivera fue muy positiva, aunque dudo bastante que el célebre pintor y muralista mexicano en ese momento hubiera podido imaginarse que, casi un siglo más tarde, la firma de Frida llegaría a ser mucho más reconocida y apreciada que la suya en el mundo entero. Si alguno de ustedes desea conocer más acerca de estos dos fascinantes personajes, hay una película muy buena que les recomiendo a todos, titulada sencillamente "Frida" y protagonizada por Salma Hayek en el papel estelar, que relata con bastante lujo de detalles la prolongada y tur
El pasado 21 de noviembre se disputó en la ciudad italiana de Turín la final del último torneo tenístico importante del año, al menos en lo que se refiere a la categoría de "individuales" (a partir de mañana jueves comienza la Copa Davis, la prestigiosa competición por equipos que enfrenta a las mejores selecciones nacionales de todo el planeta). Y las principales conclusiones que podemos sacar de esa final del pasado domingo son las siguientes: en primer lugar, ha quedado claro que los dos jugadores en mejor forma en estos momentos, y quienes han enseñado sus credenciales a lo largo de todo el 2021 para destronar a Novak Djokovic como "número 1 del tenis", son el ruso Daniil Medvédev y el alemán Alexander Zverev. Ambos protagonizaron una breve y deslucida final que, a pesar de no haber brindado al público grandes emociones (el resultado se decantó a favor del alemán por un doble 6-4), al menos reveló las extraordinarias cualidades de los finalistas. Estoy plenamente convencido de que sólo es cuestión de tiempo para que uno de estos dos atletas alcance el puesto más alto del escalafón tenístico. Tanto Medvédev como Zverev, quienes a día de hoy ostentan, respectivamente, los puestos