Pero vamos a empezar, si les parece, por el peligro que puede llegar a representar aparición de ómicron…
El pasado 23 de noviembre, las autoridades sanitarias de Sudáfrica detectaron, en uno de sus controles rutinarios, una nueva variante del coronavirus, una cepa con un número inusualmente alto de mutaciones. A las pocas horas, empezaron a aparecer casos en Botswana y otros países del sur de África y, en cuestión de días, ya se habían localizado contagios en casi todos los continentes. La OMS se puso de inmediato a investigar las características de esta nueva variante que, al igual que las demás, fue nombrada con una letra del alfabeto griego: ómicron.
Los expertos creen que tardaremos semanas en saber qué amenaza representa la nueva variante en términos de virulencia y transmisibilidad. También hará falta tiempo para conocer de qué manera puede afectar a las personas vacunadas o cuáles son los grupos de población a los que puede, potencialmente, contagiar más. En realidad, no sabemos nada,
América Latina no es ajena a los procesos de polarización política. Como en el resto del mundo, la opinión pública se decanta en extremos antagónicos y, a veces, irreconciliables. Las voces que apuestan por la moderación, el entendimiento y la concertación con frecuencia acaban silenciadas. Lo hemos visto en Brasil, con la victoria en las últimas elecciones presidenciales del ultraderechista Jair Bolsonaro, una figura tremendamente divisiva, o más recientemente en Perú, dónde los electores tuvieron que optar en la segunda vuelta de las presidenciales entre una candidata de extrema derecha, Keiko Fujimori, y un izquierdista radical, Pedro Castillo.
Los chilenos se van a enfrentar a un dilema semejante. Es el signo de los tiempos que vivimos. Cansado de los partidos moderados que han gobernado el país desde la caída del régimen de Pinochet, el pueblo de Chile ha optado por los extremos. En
Gracias a las campañas globales de vacunación, el mundo va recobrando poco a poco cierta normalidad. En muchos países han vuelto los espectáculos deportivos y se han reabierto los cines y las salas de teatro. Muchos de los eventos que fueron suspendidos en 2020 han podido regresar en este 2021. Es el caso, por ejemplo, de los Grammy Latinos.
El pasado 18 de noviembre, la flor y nata de la música latina se dio cita en la ciudad de Las Vegas para celebrar una de las galas más esperadas de los últimos años. Había ganas de fiesta. La artista cubana Gloria Estefan inauguró una velada por la que también desfilaron leyendas como Christina Aguilera y Carlinhos Brown. Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el homenaje que las estrellas de la música latina rindieron al genio mexicano del bolero, Armando Manzanero, que falleció tristemente a finales del año pasado.
Los Grammy Latinos de 20
Había caído ya la noche en Guadalajara, el sábado 20 de noviembre, cuando Garbiñe Muguruza dispuso de su primera bola de partido. La tenista hispano-venezolana alzó la mirada al cielo estrellado, sabedora de que estaba muy cerca de ganar la final de la Copa de Maestras. Empuñó, concentrada y serena, su raqueta azul, sin apartar la mirada de su contrincante, la estonia Anett Kontaveit, que, enfrente, se disponía a servir la pelota. Kontaveit sacó y Muguruza restó con fuerza y resolución consciente de que tenía una cita con la historia. La devolución de Kontaveit se quedó en la red y Garbiñe Muguruza se coronó como “maestra de Maestras” del tenis mundial.
Muguruza es la segunda tenista de origen latino que logra ganar, en medio siglo de historia, la Copa de Maestras. Sólo la argentina Gabriela Sabatini lo había logrado antes. El WTA Finals es un torneo que se creó en 1971 y que enfrenta a l
Les confieso que siempre he sido una gran aficionada a las películas de desastres. Me da igual que se trate de la súbita glaciación de El Día de Mañana, del tornado de Twister o de la fundición del centro de la Tierra de El Núcleo. El caso es que me encantan y que puedo volver a verlas una y otra vez sin cansarme nunca de ellas. Entre mis películas de catástrofes favoritas están Armageddon y Deep Impact. Ambas tienen un argumento muy similar. Un asteroide de proporciones enormes se dirige a la Tierra con el potencial de acabar con cualquier forma de vida sobre el planeta. Algo parecido a lo que ocurrió con la extinción de los dinosaurios.
El hecho de que un asteroide pueda algún día colisionar con la Tierra es improbable, pero no imposible. Ahí está la historia para demostrarlo. Por eso es importante que el ser humano se prepare para defenderse ante la eventual llegada de una roca gigante