Una mujer vestida con una cofia blanca y una capa roja frente a la sede del Tribunal Supremo de los Estados Unidos protagonizó una de las imágenes más poderosas de las protestas del pasado fin de semana contra la eliminación de la protección legal del derecho al aborto a nivel federal. La manifestante vestía como los personajes femeninos de El cuento de la criada, la novela distópica de Margaret Atwood en la que las mujeres estadounidenses son brutalmente esclavizadas y tratadas como herramientas reproductivas. “Esto no es una ficción”, decía el cartel que sostenía esta persona, para denunciar el histórico retroceso social sufrido por el país.
La máxima instancia judicial en Estados Unidos anuló, el pasado 24 de junio, la sentencia Roe contra Wade, que, desde 1973, garantizaba el derecho a interrumpir el embarazo en todo el país. Según la nueva doctrina de los magistrados del Supremo, el
Más de dos semanas de protestas lideradas por las comunidades indígenas ecuatorianas han provocado la crisis política más grave del primer año de mandato del presidente Guillermo Lasso. El paro nacional convocado el pasado 13 de junio está paralizando el país, con numerosos cortes de carreteras en entornos rurales y grandes movilizaciones en las calles de Quito. La capital de Ecuador está siendo el escenario de duros enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad, en los que ya han muerto, al menos —de acuerdo con las cifras oficiales—, cinco personas.
La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador inició la protesta debido al encarecimiento de los combustibles y de los productos básicos. Entre las exigencias de la CONAIE al Gobierno destacan congelar y controlar esos precios, así como permitir una moratoria en el pago de los créditos y garantizar facilidade
En la oscuridad impuesta por Rusia sobre la opinión pública, una luz brillaba entre los medios de comunicación del país. A pesar del apagón informativo provocado por el Kremlin durante los últimos años, hostigando y persiguiendo a todo reportero crítico con el poder, Novaya Gazeta ofrecía a su audiencia una información independiente. Gracias a ese trabajo contra viento y marea, el redactor jefe del periódico, Dimitri Murátov, ganó el año pasado el Premio Nobel de la Paz —conjuntamente con la periodista filipina Maria Ressa, encargada de informar bajo el régimen autoritario de Rodrigo Duterte—. El pasado 20 de junio, Murátov subastó la icónica medalla del galardón por 103,5 millones de dólares, la cifra más alta jamás obtenida por uno de estos preciados objetos. El dinero recaudado se destinará íntegramente a apoyar a los niños que han huido de Ucrania debido a la invasión rusa.
Murátov
A Berta Cáceres la apodaban cariñosamente ‘guardiana de los ríos’ por su inquebrantable compromiso en defensa del medioambiente en Honduras. Luchó hasta las últimas consecuencias por la protección de los recursos naturales de su país. Rechazó firmemente la construcción de la central hidroeléctrica de Agua Zarca, que habría destrozado un valioso ecosistema en el noroeste hondureño y habría comprometido el modo de vida de la comunidad indígena lenca. Cáceres fue asesinada en su domicilio en marzo de 2016, acribillada a balazos por un grupo de sicarios. David Castillo, expresidente de DESA —empresa a cargo del proyecto al que se oponía la activista— fue sentenciado, el pasado 20 de junio, a 22 años de cárcel, como coautor intelectual del crimen.
Castillo había sido un destacado oficial de inteligencia del ejército de Honduras, tras recibir formación militar en Estados Unidos. Al frente de l
La bandera arcoiris volvió a recorrer por fin la mayor ciudad de América. Tras dos años sin la celebración del Día del Orgullo LGBT debido a la pandemia de coronavirus, Sao Paulo recuperó el festejo reivindicativo el pasado 19 de junio. Una enorme multitud se congregó en las calles paulistas para exigir respeto a la diversidad y garantías para los derechos de los homosexuales. Casi tres millones de personas —según cálculos de los organizadores— participaron en la marcha: fue el evento más numeroso que ha tenido lugar en Brasil desde el comienzo de la crisis sanitaria del Covid-19.
Una explosión de colorido, la música de decenas de artistas, el desfile de grandes carrozas y las vestimentas más imaginativas tomaron todo el protagonismo a través de la inmensa avenida Paulista. La fiesta combinó, como siempre, un espíritu lúdico y un grito de protesta: una exaltación de la libertad sexual y u