Boris Johnson se había aferrado a su cargo con todas sus fuerzas, pero el aluvión de deserciones en su Gabinete terminó forzando su dimisión como primer ministro del Reino Unido. El jefe del Gobierno británico, acorralado por una rebelión interna, anunció definitivamente su renuncia el pasado 7 de julio. Después de haberse tambaleado en la cuerda floja durante meses, Johnson perdió por completo el apoyo de su Ejecutivo y de su partido. Ya derrotado, ahora pretende seguir al frente del país como mandatario interino hasta que los conservadores designen un sucesor.
Johnson fue derribado mediante una estrategia similar a la que él mismo recurrió para tumbar a su antecesora, su compañera de partido Theresa May. La exprimera ministra dejó su cargo en 2019 tras verse abandonada por la bancada conservadora en el parlamento. Johnson, líder de aquel amotinamiento, tomó las riendas del país y ganó con mayoría absoluta las elecciones de diciembre de aquel año: el mejor resultado de su partido desde la época de Margaret Thatcher. La dama de hierro, por cierto, también fue expulsada del Gobierno, traicionada por los suyos.
El sistema político darwiniano del Reino Unido, tal y como lo definió el p
La inflación en Argentina va a catapultarse este año hasta el 76%, según las últimas estimaciones de los analistas consultados por el Banco Central de la República. El aumento de los precios, sin embargo, podría ser aún más dramático porque las previsiones van empeorando mes a mes. Mientras el coste de la vida se dispara, el valor del peso argentino se desploma: su cotización en el mercado informal —al margen de los tipos de cambio fijados por el Gobierno— sufrió un batacazo del 6,5% respecto al dólar estadounidense durante la semana pasada. Al mismo tiempo, Buenos Aires encuentra cada vez más dificultades para refinanciar la deuda pública, hasta el punto de que la agencia Bloomberg alertó el pasado viernes sobre la posibilidad de que el país incurra próximamente en un nuevo impago. Estas son las aguas, sumamente turbulentas, que deberá navegar la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis.
Además de la borrasca económica, Batakis afronta también un clima de gran inestabilidad política. Fue nombrada el pasado 4 de julio, dos días después de la repentina dimisión de su antecesor, Martín Guzmán. El relevo en la cartera de Economía se produjo en un contexto de enfrentamiento entre el
Chile está ya ante el umbral de una nueva etapa histórica. El presidente Gabriel Boric recibió el pasado 4 de julio la propuesta definitiva para que se reescriba la Constitución del país. A lo largo de los últimos 12 meses, la convención constituyente ha elaborado la Carta Magna que los chilenos votarán en referéndum el próximo 2 de septiembre. En caso de ser aprobado el nuevo texto, se enterraría para siempre el legado político de la dictadura instaurada entre 1973 y 1990, ya que la carta constitucional actualmente en vigor fue introducida hace 42 años bajo el régimen de Augusto Pinochet.
Los chilenos dieron el primer paso hacia un nuevo capítulo histórico en el plebiscito sobre la apertura de un proceso constituyente, celebrado en octubre de 2020 —exactamente un año después de que se desatara la oleada de protestas masivas del estallido social—. En ese clima de descontento generalizado con el expresidente Sebastián Piñera, una abrumadora mayoría del 78% votó a favor de reelaborar la Carta Magna. Siete meses después, se organizaron elecciones para escoger a los 155 miembros de la convención encargada de redactar esa Ley Fundamental. Las candidaturas de izquierdas ganaron rotundame
Desde que comenzó la invasión de Ucrania, el pasado 24 de febrero, la estrategia de las potencias occidentales consiste en tratar de aislar a Rusia, tanto en el plano económico como en el diplomático. Estados Unidos y la Unión Europea lideran una iniciativa que pretende marginar a Moscú en el tablero político internacional. Ante ese intento de dejar al Kremlin fuera de juego —una medida de presión para que cese la agresión contra Kiev—, para el presidente ruso Vladimir Putin es más importante que nunca estrechar lazos con sus aliados habituales. La semana pasada, por ejemplo, su ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, recibió al canciller venezolano, Carlos Faría, y ambos mostraron una imagen de gran sintonía y entendimiento tras la reunión.
Faría, además, tiene sólidos vínculos políticos con Rusia. Fue nombrado jefe de la diplomacia venezolana el pasado mes de mayo, después de haber ejercido durante 5 años como embajador en Moscú: su designación como ministro de Exteriores puede entenderse, por lo tanto, como un guiño de Caracas al Kremlin. En su regreso a la capital rusa para entrevistarse con Lavrov, Faría criticó las sanciones económicas impuestas por Washington y Brusela
Si la preciosa campiña inglesa es hoy un paisaje famoso en todo el mundo, es en buena parte gracias a John Constable. Sus mejores pinturas, firmadas a principios del siglo XIX, capturan a la perfección la belleza de las áreas rurales de Inglaterra. Con un estilo romántico, propio de la época, sus pinceladas idealizan los ríos, prados y arboledas del condado de Suffolk, en el sureste del país, la región natal del artista. El carro de heno, la obra maestra de Constable, se vio involucrada, el pasado 4 de julio, en una protesta medioambiental: dos activistas se adhirieron con pegamento al marco de este cuadro, expuesto en la National Gallery de Londres, para denunciar el deterioro de esos mismos entornos naturales.
El carro de heno representa una deliciosa escena campestre en la que dos agricultores, frente a una extensión de fértiles cultivos, vadean un río rodeado de árboles, a bordo de un austero carruaje de carga, tirado por dos caballos negros, en dirección a uno de los característicos molinos fluviales de esta zona de Inglaterra. Los activistas escogieron esta imagen bucólica para clamar, precisamente, contra la destrucción de los parajes idílicos que tanto enorgullecen a los ing