Gustavo Petro será el primer presidente progresista de la historia de Colombia, tras imponerse el pasado domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Nunca, en ese país de casi 51 millones de habitantes, había gobernado un partido de izquierda. A sus 62 años, este economista, exguerrillero y antiguo alcalde de Bogotá, líder de una coalición de partidos llamada Pacto Histórico, intentará escribir una nueva era. No lo tendrá fácil.
Su rival era el populista Rodolfo Hernández, conocido como ‘el Trump colombiano’. Este empresario de 77 años y exalcalde de Bucaramanga –que se negó a enfrentarse a Petro en un debate electoral televisado– se presentaba como un adalid contra la corrupción, aunque sobre él y su hijo pesan cargos por cobrar comisiones millonarias.
Pese a contar con el apoyo del establishment, Hernández dilapidó su crédito con exabruptos y declaraciones inquietantes
Suele decirse que en una guerra la primera víctima es la verdad. En el caso de la guerra contra el narcotráfico en México, esa verdad tiene rostros. Los rostros de los más de 150 periodistas asesinados y 23 desaparecidos desde 2000. Solamente en lo que va de año, 11 periodistas han perdido la vida en ese país. Son tantos como en todo 2021.
El último informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) declara a México como “el país más mortífero del mundo para la prensa”. Lejos de regular en favor de la protección de los periodistas –un pilar esencial para la salud democrática de cualquier sociedad– el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador –advierte RSF– ha adoptado una retórica “violenta” y “estigmatizante” contra los reporteros y no ha emprendido aún ninguna de las reformas necesarias para poner freno a la violencia y la impunidad instaladas en el país.
“En México, los periodistas trabaja
Hace falta mucha valentía para ser el sacerdote Flavie Villanueva y la médica forense Raquel Fortun. Es necesario mucho compromiso para querer investigar en Filipinas los crímenes que, con total impunidad, ha cometido el propio Gobierno del país. Crímenes que nadie más investiga.
Varias organizaciones de derechos humanos cifran hasta en 30.000 el número de víctimas de la llamada ‘guerra contra las drogas’ puesta en marcha en 2016, cuando asumió el cargo el presidente Rodrigo Duterte. Alguien “con mentalidad de asesino”, según declaró la doctora Fortun a la agencia EFE el pasado 31 de mayo.
Esa mentalidad homicida se tradujo en una orden presidencial: Duterte dio permiso a ciudadanos y policías para matar a cualquier sospechoso de narcotráfico. Sin juicio, sin derechos, sin garantías. Como si fuese el Lejano Oeste o la peor de las pesadillas, todos los días comenzaron a escucharse balaceras
Durante el confinamiento por el coronavirus pedimos a nuestros mayores –padres, madres, abuelos– que comenzaran a hablarle a una pantalla tras la que sus nietos y sus amigos les contaban el día a día. Deseando sentir la cercanía de los suyos, muchas personas mayores se esforzaron en aprender algo nuevo. Ahí está el germen del nuevo fenómeno viral en las redes: los grandfluencers.
Ellos forman la versión más madura de los influencers, el selecto grupo de elegidos que desde plataformas como TikTok o Instagram guía los gustos y aspiraciones de millones de personas. En moda, tecnología, deporte, maquillaje… las marcas ya no solo buscan rostros jóvenes y cuerpos esculturales, porque existen muchos tipos de belleza y la sabiduría o la experiencia también son bellas.
“Al principio era solo una pequeña broma. Luego se volvió viral y pensé: ‘Oye, tal vez tengo un talento oculto’”, declaró a The N
El aroma de una madalena trasladaba a Marcel Proust a su infancia; el sonido de un bandoneón –impregnado de la misma nostalgia– nos lleva irremediablemente a Buenos Aires. El tango, la danza argentina por antonomasia, es inseparable del dulce dolor de corazón que despierta esta especie de acordeón chiquito. Un instrumento endiablado de tocar que unos pocos fanáticos están revitalizando y sobre el que se ciernen tanto misterios como amenazas.
¿El primer misterio? Su origen. Como el de tantos argentinos, su procedencia se sitúa en Europa; en este caso, en Alemania. Pero ¿quién lo inventó? El nombre es un acrónimo del apellido de Heinrich Band y de la palabra ‘acordeón’, ese primo lejano. Fue Heinrich Band, músico y fabricante, quien comenzó a comercializarlo en el siglo XIX tras introducir ciertas variaciones en otro instrumento, la concertina del luthier alemán Carl Friedrich Uhlig.
¿Y las