Jair Bolsonaro, como todo buen creyente, está totalmente convencido de que Dios está de su lado. Tras bautizarse en el río Jordán en el año 2016, viene compartiendo el credo evangélico junto a la confesión católica. Y es que una sola corriente religiosa quizá no era suficiente para él. En cualquier caso, su convencimiento de contar con el apoyo divino se vio reflejado el pasado 24 de julio, día en que proclamó oficialmente su candidatura para la presidencia de Brasil. Ante miles de enfervorizados seguidores, los cuales se dieron cita en un recinto polideportivo de Río de Janeiro, el líder ultraderechista dio inicio a su mitin con un rezo evangélico colectivo. Y, minutos más tarde, afirmó tajante: "Ésta es una elección entre el bien y el mal", haciendo una referencia implícita a su principal contrincante en las elecciones generales del próximo mes de octubre, el izquierdista Lula da Silva
Hace un par de semanas, mientras gran parte del territorio de Europa y Estados Unidos eran pasto de las llamas tras registrar récords históricos de altas temperaturas, no pude contener mi sorpresa, ni tampoco mi indignación, al escuchar las palabras de Laura Ingraham. La célebre periodista de Fox News se burlaba de los "alarmistas ecologistas", los cuales, según ella, se asombraban ingenuamente ante el hecho de que "el verano estaba siendo caluroso". Apenas unos días más tarde, ciertos articulistas del periódico británico The Daily Mail coincidieron con las opiniones vertidas por varios miembros de Vox, el partido político ultraderechista español, al señalar, con total seriedad, que el aumento de un grado o dos de temperatura a nivel planetario sería bastante recomendable para la Humanidad. Incluso podría hacernos la vida más agradable. Sí, la verdad es que yo también soy un "alarmista e
La Unión Europea observa con desazón y frustración, desde hace ya muchos años, cómo va perdiendo capacidad de influencia en diversas zonas del globo, en especial en África y América Latina. Su peso económico ha ido menguando a nivel global, y su lugar está siendo ocupado progresivamente por China, un gigante económico que, a base de fuertes inversiones en infinidad de países (sin hacer distinciones entre gobiernos democráticos o dictatoriales), está disputándole a Estados Unidos la supremacía planetaria.
Y dentro de la Unión Europea, hay un país en particular que está mucho más preocupado que los demás, sobre todo en lo que atañe a América Latina. Estamos hablando, lógicamente, de España. Ya antes de la pandemia del coronavirus los dirigentes de este país se habían percatado del paulatino deterioro, tanto de los vínculos económicos como culturales, con una amplia región a la que España es
Desde que se inició la invasión militar a Ucrania, hace ya más de cinco meses, Rusia ha estado usando sus exportaciones de gas como arma arrojadiza en contra de los países europeos que han estado apoyando a Kiev. Según la ayuda militar o económica que se brinde a Ucrania, Vladimir Putin va cerrando poco a poco el grifo que surte el preciado hidrocarburo. Debido a esta vil estrategia, el suministro de gas se ha visto sustancialmente reducido en países como Finlandia, Eslovaquia, República Checa, Italia y Alemania.
Los principales dirigentes europeos son conscientes de que la situación podría empeorar dramáticamente de cara al próximo invierno, estación en la que el consumo energético aumenta de forma notable. Por esta razón, en Bruselas se han propuesto ser previsores y tomar desde ya algunas medidas drásticas. El tiempo corre en contra. Los veintisiete miembros de la Unión Europea acordar
En estos momentos, como consecuencia del calentamiento global, debe haber pocos lugares en el continente europeo cuya temperatura sea tolerable. Quizá uno de ellos sea Oslo. El registro en torno a los 20 grados que durante estos días se disfruta allí luce bastante apetecible. Y así también lo debe de haber considerado una visitante bastante peculiar, la cual se encuentra reposando actualmente en los fiordos de la capital noruega. Se trata de Freya, una joven morsa, de aproximadamente 600 kilos de peso, que ha escogido este idílico paraje para hacer lo que más le gusta en la vida: dormir. Y es que un ejemplar de esta especie puede llegar a dormir hasta 20 horas al día, muy al estilo de los holgazanes leones en las sabanas africanas.
Pero Freya, bautizada con ese nombre por los lugareños en honor a una diosa nórdica, también es capaz de realizar cierta clase de esfuerzo físico. Esta simpáti