Un enorme escándalo judicial salpica en estos momentos a la vicepresidenta de Argentina, Cristina Kirchner. El pasado 22 de agosto, el fiscal Diego Luciani solicitó, después de nueve días de lecturas de alegatos y testimonios, doce años de cárcel para Kirchner, así como su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. En palabras del fiscal, la vicepresidenta es clara sospechosa de actuar como "jefa de la mayor maniobra de corrupción que se haya conocido en el país".
Son, sin duda alguna, palabras muy fuertes. La decisión de Luciani ha llegado finalmente tras una larga investigación judicial denominada "causa Vialidad", la cual ha culminado con la acusación formal contra Kirchner y otros doce imputados por enriquecimiento ilícito. Según los indicios acumulados por la investigación, la dirigente peronista y sus allegados habrían desviado fondos de obras públicas con el fin de lucrarse durante muchos años. La gran trama corrupta se habría iniciado durante el mandato de Néstor Kirchner, esposo de Cristina Fernández, y habría continuado de 2007 a 2015, durante la larga presidencia de Cristina. De hecho, fue la puesta en marcha de esta investigación judicial hace tres años lo que
Boris Johnson, gran experto en llamar la atención de los medios informativos, ha sorprendido a todos el pasado 24 de agosto. Ese día se presentó de improviso en Kiev, justamente durante la celebración del día de la independencia de Ucrania. Johnson, sabedor de que sus días como primer ministro del Reino Unido están contados, había ejercido, a lo largo de las últimas semanas, un papel público bastante discreto. Es por ello que esta visita sorpresiva a la capital ucraniana ha supuesto un buen golpe de efecto. Todos los focos se han situado una vez más sobre Johnson, algo que, ya todos lo sabemos, siempre representa un gran deleite para él.
La visita, por supuesto, fue del enorme agrado del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky. No olvidemos que entre ambos hay una excelente sintonía, alimentada también por el importante apoyo económico y militar que el gobierno británico ha prestado a Ucrania en los últimos meses. En Kiev, Johnson volvió a reiterar su compromiso con la defensa de aquel país ante la invasión rusa. El aún primer ministro anunció un nuevo paquete de ayuda de más de 63 millones de euros, el cual incluye el envío de alrededor de 2000 drones.
Hay que destacar, además, que
El mandato del presidente estadounidense Joe Biden está siendo lo más parecido a una montaña rusa, al menos en lo que a popularidad se refiere. Su índice de aprobación está plagado de subidas y bajadas. Tras convertirse en el presidente que más votos ha conseguido en unas elecciones, su popularidad no ha hecho más que descender a lo largo de los dos últimos años, sobre todo debido a la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus y de la reciente deriva inflacionista. Sin embargo, esa caída libre, al parecer, se ha detenido, para inmensa alegría de los fieles seguidores del partido demócrata. El porcentaje de apoyo popular de Biden tocó fondo el mes pasado, cuando se situó en un alarmante 38%, la aprobación más baja de un presidente a estas alturas de su mandato en muchas décadas. Pero esta preocupante dinámica, como decíamos, se ha detenido. En apenas un mes ese porcentaje ha escalado hasta situarse en el 44%. Varios factores ayudan a entender esta importante subida. Entre ellos están la bajada del nivel de desempleo (3,5%, el porcentaje más bajo en más de medio siglo), la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación y, más recientemente, la condonación de parte d
El nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha tardado bastante poco en iniciar un acercamiento, tanto diplomático como comercial, con Venezuela. Tras tomar posesión del cargo el pasado 7 de agosto, Petro se puso inmediatamente manos a la obra con el fin de restaurar las relaciones con el país vecino, algo que no ha tomado a nadie por sorpresa. Recordemos que desde hace siete años, cuando el presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó el cierre vehicular en la frontera, prácticamente no ha habido intercambios comerciales entre ambos países —al menos en lo que se refiere al comercio oficial, puesto que el contrabando no ha hecho más que incrementarse en los últimos tiempos—. La pésima relación entre Nicolás Maduro y los anteriores presidentes colombianos tuvo su mayor expresión en aquel cierre fronterizo que perdura hasta nuestros días. Sin embargo, la marcha del derechista Iván Duque, así como la llegada al poder en Colombia de un izquierdista con un pasado revolucionario, han abierto la posibilidad bastante real de que muy pronto la actividad comercial se reanude.
Aún no hay fecha definida para que aquello se formalice. "Primero hay que garantizar las condiciones de seguridad"
Tengo un muy buen amigo venezolano, llamado Eugenio, que es un gran amante de los conciertos. La última vez que chateamos, hace apenas unos días, estaba de muy buen humor. ¿La razón?: los conciertos multitudinarios de afamados artistas están retornando a Venezuela.
Pero para entender mejor la satisfacción de mi amigo, tenemos que remontarnos en el tiempo. Eugenio siempre me ha hablado con mucho orgullo de los grandes espectáculos musicales a los que asistió durante su juventud. Siendo apenas un adolescente, pudo ver en Caracas, en la década de los ochenta, los shows de bandas y artistas de primera línea como Van Halen, Cindy Lauper y la estrella argentina Charly García, entre otros. Luego, en la década de los noventa, la diversión no cesaba. Eugenio coreó a todo pulmón las canciones de Peter Gabriel, Sting, Iron Maiden, Metallica, Guns N' Roses y Soda Stereo. Caracas era una ciudad vibrante que musicalmente podía competir de tú a tú con metrópolis como Buenos Aires o Ciudad de México.
Pero para desgracia de mi amigo, todo comenzó a cambiar a partir de la entrada del nuevo milenio. Es verdad que durante la primera década siguieron llegando a Venezuela, esta vez con cuentagotas, músico