Gabriel Boric, el presidente de Chile, hizo una apuesta fuerte. Y la perdió. Prácticamente apostó la continuidad de su gobierno a una sola carta: la aprobación de una nueva Constitución que sustituyera a la que fue redactada en el año 1980, en plena dictadura pinochetista.
La derrota fue abrumadora. Una gran mayoría de chilenos, en torno al 62% del electorado, rechazó, el pasado 4 de septiembre, la aprobación de la nueva Carta Magna. Tal como ya comentamos la semana pasada, hay quienes opinan que el proyecto fue demasiado progresista. Lo cierto es que, probablemente, el texto redactado pecó de excesivo atrevimiento, sobre todo tomando en cuenta que la sociedad chilena continúa siendo, en líneas generales, bastante conservadora. Esto último podría explicar el rechazo a la razonable propuesta de legalizar el aborto, así como la incomprensión, o más bien la perplejidad, ante el deseo de conferir "derechos a la naturaleza" y a todos "los seres sintientes". Tampoco provocó consenso la pretensión de definir a Chile como “un Estado plurinacional, intercultural, regional y ecológico”.
El progreso, creo que todos lo sabemos, no marcha siempre en una línea recta continua. A veces es necesario
La espeluznante secuencia, vista por millones de personas una y otra vez y a distintas velocidades, ha dado la vuelta al mundo: una mano portando una pistola se aproxima a escasos centímetros del rostro de Cristina Kirchner, la vicepresidenta de Argentina, y hace el amago de disparar. Por fortuna, las balas (había cinco de ellas en la recámara, tal como más tarde nos enteraríamos) no salen proyectadas debido a algún providencial fallo en el mecanismo del arma de fuego. En caso de haberse perpetrado el vil asesinato, supongo que jamás habríamos visto la secuencia completa, porque muy probablemente la brutalidad de las imágenes, en perfecto y detallado close-up, habría obligado a las autoridades a prohibir su difusión.
Aquello sucedió el pasado 1 de septiembre. Poco después de las nueve de la noche, un hombre consiguió abrirse paso entre la multitud congregada y aproximarse hasta la vicepresidenta, quien se había detenido a saludar a unos simpatizantes antes de acceder a su domicilio en Buenos Aires. Debemos recordar que, desde el pasado 22 de agosto, día en que se formalizó la acusación por parte de la fiscalía en contra de Kirchner por presunta corrupción, cientos de fieles seguidor
Hay quienes piensan que todo es consecuencia de un cambio de consciencia de las nuevas generaciones (entiéndase "millennials" y "generación Z"), las cuales desean cuestionar la historia tal como nos la han contado y, en algunos casos, reescribirla desde el punto de vista de los vencidos y oprimidos. Otros, entre ellos el controvertido psicólogo canadiense Jordan Peterson, consideran que esta actitud es fruto del movimiento denominado woke, el cual ha desembocado en la "cultura de la cancelación" que se extiende por muchas latitudes del planeta. Según Peterson y muchos otros críticos, innumerables miembros de estas nuevas generaciones tienen la piel muy sensible y se sienten ofendidos por infinidad de cosas que ocurren a su alrededor.
En cualquier caso, lo cierto es que para muchos algo está cambiando en relación a la visión de la historia, ya sea en el ámbito nacional o universal. Y una prueba de ello es el polémico tema de las estatuas. Lo hemos visto recientemente en países como Estados Unidos o Inglaterra, donde en los últimos años han sido derribadas (o al menos trasladadas) estatuas de personajes admirados en el pasado que, hoy en día, están asociados con el racismo, la esclavi
La gran incógnita finalmente ha sido desvelada. Ya todos sabemos quién ha tomado el relevo de Boris Johnson. Estamos hablando de Mary Elizabeth Truss —mejor conocida como Liz Truss—, una dirigente política nacida hace 47 años en Oxford. Truss asumió la jefatura del Partido Conservador el pasado 5 de septiembre y, un día más tarde, se presentó formalmente ante los ciudadanos como la nueva primera ministra del Reino Unido. Se trata de la tercera mujer en asumir tal responsabilidad, después de que lo hicieran Margaret Thatcher en 1979 y Theresa May en 2016.
Acerca de Liz Truss, un personaje no demasiado conocido hasta hace muy poco por los medios de comunicación internacionales, se han destacado, sobre todo, dos aspectos: su falta de carisma y su gran talento camaleónico. No obstante, en su primera comparecencia pública, el pasado 6 de septiembre, ante el mítico número 10 de Downing Street, Truss intentó disimular su falta de encanto al pronunciar, con seguridad e ímpetu, un breve discurso repleto de buenas intenciones. La nueva primera ministra prometió, además de llevar a buen puerto el farragoso y aún inconcluso proceso del Brexit, hacer todo lo posible por rescatar la economía del
El 11 de septiembre de 2022 es una fecha que permanecerá grabada en la memoria de Carlos Alcaraz. Ese día, el tenista español, con tan sólo 19 años, logró su total consagración en la escena tenística mundial. Consiguió un triple hito histórico que está fuera del alcance de la inmensa mayoría de los mortales. Se adjudicó, tras triunfar en el Abierto de Estados Unidos, celebrado en Nueva York, y ante la pasmada mirada de 25.000 afortunados espectadores, su primer trofeo de Grand Slam. Además, el éxito en este torneo, sumado a otros de menor valía a lo largo del presente año, le permitió situarse como el jugador número uno en el mundo, sobrepasando a pesos pesados como Djkovic, Nadal y Medvedev. Y, por si todo esto fuera poco, Alcaraz ha conseguido también batir un impresionante récord: convertirse en el jugador más joven en la historia en alcanzar ese primer puesto en la clasificación mundial. Se entienden, por tanto, sus lágrimas de profunda emoción al ganar el último punto del partido que le enfrentó al noruego Casper Ruud, otra gran promesa de 23 años.
Fueron cuatro sets de altísimo nivel que llevaron al delirio al público congregado. Sin embargo, si tuviera que escoger el mejor p