Seis meses después del inicio de la invasión de Ucrania, Odesa es una casilla cada vez más esencial en el tablero de la guerra desatada por Rusia. Esta ciudad costera, en el sur del país, es la principal salida ucraniana hacia el mar Negro, y —de momento— está resistiendo el acoso de Moscú. Para el Kremlin, tomar el control de este puerto supondría una victoria parcial de suma importancia en el conflicto. Por un lado, significaría un punto de inflexión en la estrategia bélica, ya que el avance de las tropas rusas por esta zona conseguiría aislar en buena medida a Kiev. Por otra parte, Odesa es dueña de un enorme valor simbólico: es mucho más que un simple objetivo militar.
A finales del mes pasado, el Gobierno de Ucrania ordenó la evacuación de los civiles que aún permanecían en la región suroriental del Donbás, debido a que el ejército de Rusia logró afianzar sus posiciones en esta zona,
Las protestas han regresado este mes de agosto a Guatemala, donde la población está expresando su hartazgo por la inflación, las acusaciones de corrupción que salpican al Gobierno, y la falta de respeto hacia los derechos humanos mostrada por el presidente Alejandro Giammattei. Mientras el dirigente guatemalteco afronta el último tercio de su mandato, la independencia de la justicia y la libertad de expresión se están viendo gravemente deterioradas.
La Sociedad Interamericana de Prensa exigió el jueves pasado la liberación de José Rubén Zamora, el prestigioso periodista guatemalteco detenido a finales de julio. El director de El Periódico, ganador de premios internacionales por trabajos de investigación que han destapado redes corruptas en Guatemala durante décadas, fue encarcelado tras un más que cuestionable allanamiento policial de la redacción del diario. Entre las informaciones desve
Gabriel García Márquez estaba en la cumbre de su carrera cuando le pidieron escribir un artículo para celebrar el 70 aniversario del periódico El Espectador, en el que décadas atrás había escrito sus primeros reportajes. Ya como premio Nobel de Literatura, el genio de las letras colombianas recibió una terrible noticia mientras preparaba el texto. El director del diario, su amigo Guillermo Cano, había sido asesinado por el Cartel de Medellín, acribillado por disparos de ametralladora en diciembre de 1986. García Márquez sufrió muy de cerca la violencia de los narcotraficantes, y bajo el influjo de ese duelo publicó —diez años después— su más célebre obra de no ficción: Noticia de un secuestro. Este mes de agosto se ha estrenado una serie televisiva sobre esa colección de historias reales —una serie que narra varios de los raptos y homicidios cometidos por los sicarios de Pablo Escobar.
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Buenos Aires se enorgullece de ser una de las grandes capitales culturales de América Latina, y uno de los iconos de ese espíritu artístico que caracteriza a la ciudad está de aniversario. En el vibrante barrio de San Nicolás, en el corazón del centro bonaerense, a solamente dos cuadras del Obelisco, se encuentra un escenario que ha sido pisado por algunos de los actores argentinos más aclamados de los últimos cien años: el Maipo ha cumplido este 15 de agosto un siglo de espectáculos.
La historia de esta sala comienza —en realidad— en 1908, cuando fue inaugurada con el nombre de Teatro Scala. Durante sus primeros cinco meses de vida, las funciones estaban orientadas hacia una audiencia elitista —solamente se representaban obras en francés, y las mujeres tenían prohibida la entrada—. Siete años después, el recinto cambió de manos y los nuevos dueños modificaron su nombre y su orientación a
Venecia es uno de los pocos lugares del mundo donde se ha documentado un síndrome asociado a la belleza de la ciudad, un trastorno psíquico identificado hace unos doscientos años. Cuando el escritor francés Henri-Marie Beyle —conocido como Stendhal— visitó Florencia en 1817, sintió mareos mientras contemplaba la basílica de la Santa Cruz. Taquicardia, vértigo o sudoración son algunos de los síntomas que pueden desatarse ante la observación de algo extremadamente hermoso: una afectación denominada síndrome de Stendhal, que asalta a algunos de los viajeros cuando recorren las calles venecianas, tal y como han demostrado varias investigaciones neurológicas. Es comprensible, por lo tanto, que los turistas de todo el mundo deseen disfrutar de la capital del véneto, pero esa afluencia masiva ha terminado expulsando a los habitantes del casco histórico.
Entre los atractivos que ofrece Venecia a