Pero vamos a empezar, si les parece, por el cese de Kevin McCarthy.
El 5 de noviembre de 2024, dentro de poco más de un año, los estadounidenses votarán para elegir a su nuevo presidente y para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. La clase política tiene la mirada puesta en las elecciones del año viene y todo el mundo –congresistas, senadores y altos funcionarios de la administración- intenta posicionarse lo mejor posible para salir airoso de la cita con las urnas.
Las primarias para designar a los candidatos presidenciales arrancarán en enero, en los famosos caucus de Iowa, y eso significa que la guerra civil en el seno de los dos grandes partidos, especialmente en el Republicano, está a punto de empezar. Es en este contexto de fuerte polarización preelectoral en el que hay que inscribir la crisis institucional sin precedentes que se acaba de abrir en el país.
El pasado martes, 3 de octubre, ocho congresistas republicanos, pertenecientes al ala más radical del partido, votaron junto con los congresistas demócratas para destituir al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Kevin McCarthy. Se trata de un hecho insólito en los más de 200 años de historia democrática de Estados Unidos. Con el cese
El pasado 4 de octubre, Joe Biden anunció, de forma sorpresiva, la construcción de un nuevo tramo de 32 kilómetros del muro fronterizo con México. La medida ha causado desconcierto y estupefacción. Por varios motivos. En primer lugar, porque Biden siempre ha sido un acérrimo detractor del muro -el presidente asegura que no sirve para frenar la inmigración irregular-. Y en segundo lugar, porque durante la campaña electoral de 2020, el entonces candidato demócrata había prometido que paralizaría por completo la construcción de la valla fronteriza. La ampliación del muro ha caído como un jarro de agua fría en México.
Biden asegura que no le ha quedado otro remedio, que ha tenido que autorizar la ampliación del muro porque los fondos destinados para ese fin ya habían sido comprometidos por la Administración Trump en 2019. Pero sus argumentos son tan endebles que ni siquiera muchos miembros de su propio partido los comparten. La influyente congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez defiende que “la Administración no está obligada a construir la nueva sección del muro” y que el presidente “debe responsabilizarse de su decisión y dar marcha atrás”.
Biden es un político experimentado qu
En 1520, Fernando de Magallanes se convirtió en el primer marino conocido en cruzar del océano Atlántico al Pacífico. Lo hizo atravesando las aguas procelosas del estrecho que él bautizó como de “todos los Santos” y que hoy lleva su nombre. Desde entonces, los seres humanos no han parado de buscar fórmulas alternativas para facilitar el tránsito de un océano a otro.
En 1907, Porfirio Díaz, a la sazón presidente de México, ordenó la construcción de una línea ferroviaria en el istmo de Tehuantepec, para trasladar a pasajeros y mercancía desde el puerto de Coatzacoaltos, en el Atlántico, al de Salina Cruz, en el Pacífico. Se trataba de una ruta de tan solo 300 kilómetros, que permitiría reducir considerablemente la singladura entre Europa y Asia. Eso sí, utilizando embarcaciones diferentes. Pero en 1914, la inauguración del Canal de Panamá dio al traste con uno de los grandes proyectos mexicanos de la época.
Con el tren de Tehuantepec murieron también otros planes para construir infraestructuras ferroviarias. Durante décadas, el conocido como El Chepe fue el único tren de pasajeros operativo en México. Algo que no deja de resultar sorprendente en un país de tan grandes dimensiones. Es
La calle Lamparilla atraviesa de este a oeste la ciudad vieja de La Habana, desde la plaza de San Francisco, hasta la Avenida de Bélgica, donde se levantaban los muros de la muralla que antaño protegía la ciudad. Durante la época colonial, en esta zona emblemática de la capital cubana se establecieron familias de alta alcurnia. Empresarios y terratenientes que con el dinero de sus negocios construyeron una miríada de viviendas de estilo arquitectónico ecléctico, combinando elementos que van desde el barroco al neoclasicismo.
Muchos de estos edificios se encuentran, actualmente, en un pésimo estado de conservación. La falta de mantenimiento y la ausencia de reformas hacen que las posibilidades de derrumbe sean cada vez mayores. De hecho, la semana pasada, un inmueble en el que vivían 55 personas colapsó sin previo aviso. Afortunadamente, la mayor parte de sus moradores pudieron salir a tiempo y solo hubo que lamentar una víctima mortal. Dos bomberos fallecieron posteriormente, al desplomarse sobre ellos parte de la estructura de la vivienda mientras se afanaban en las labores de rescate. De esta vieja casa de la calle Lamparilla solo quedó en pie la fachada. La Dirección de Vivienda
La prisión de Evin es un inmenso centro de detención situado a las afueras de Teherán, una de las cárceles más siniestras del mundo. Sus celdas acogen a cerca de 15.000 reclusos, entre los que se cuentan numerosos activistas por los derechos humanos y disidentes de la Revolución Islámica. Uno de los módulos de la penitenciaría es apodado la Universidad de Evin, por el gran número de intelectuales que cumplen allí sus penas.
Una de las convictas más famosas de la prisión es Narges Mohammadi, una activista de 51 años que ha dedicado toda su vida a luchar por los derechos de las mujeres en Irán. En la actualidad, cumple una condena de 10 años de cárcel por “difundir propaganda contra el Estado”. En realidad, su único delito fue alzar la voz contra el régimen de los ayatolás y denunciar sus tropelías.
Mohammadi, ingeniera de profesión, es una mujer abnegada y comprometida con sus valores hasta las últimas consecuencias. Tanto que lo ha perdido casi todo: su trabajo, su libertad y hasta su salud, pues ha sufrido varios ataques al corazón. Pero sin duda lo más duro para ella ha sido no poder estar con su familia. Su marido y sus dos hijos mellizos están exiliados en Francia y hace más de o