La primera vuelta de las elecciones presidenciales argentinas, celebrada el pasado domingo, dibujó una bifurcación en el horizonte político del país. En el balotaje del próximo 19 de noviembre se abrirán dos caminos divergentes: mantener un rumbo similar al seguido por el mandatario saliente, Alberto Fernández, durante los últimos cuatro años, o confiar el futuro inmediato del país a una arriesgada apuesta rupturista. La segunda vuelta de los comicios será un cara a cara entre el actual ministro de economía, Sergio Massa, y el candidato populista de ultraderecha, Javier Milei.
La holgada victoria de Massa fue la gran sorpresa de la jornada electoral: ninguno de los sondeos supo anticipar que el candidato oficialista ganaría ampliamente la primera vuelta con el 36,7% de los votos. Durante la campaña, Massa consiguió rescatar al peronismo de un letargo que parecía letal: una remontada meritoria, después de que su plataforma política —la coalición progresista Unión por la Patria— revelara una profunda debilidad en las primarias del pasado mes de agosto.
Por el contrario, el rival de Massa en el balotaje ha recorrido una evolución opuesta: después de haber sido el triunfador en las prima
El pasado 18 de octubre se cumplió el aniversario de una movilización ciudadana masiva que agitó la democracia de Chile hasta sus mismos cimientos. Aquella intensa serie de protestas desencadenó todo un terremoto en las instituciones del país: se desató una crisis de Gobierno, se impuso un toque de queda, se dio un viraje de 180 grados en el Ejecutivo, se abrió una investigación por crímenes de lesa humanidad en referencia a la represión policial, y se inició la redacción de una nueva Constitución. Cuatro años después de aquel estallido social, la política chilena sigue ante una encrucijada que no parece tener solución.
En otoño de 2019, una pequeña gota de agua colmó el vaso del malestar social en Chile. La subida de precios en el metro de Santiago —un hecho, aparentemente, sin gran importancia— prendió la chispa de una oleada histórica de manifestaciones, que se extendió durante meses, y que derivó en graves disturbios: 34 personas murieron en los altercados. A partir de entonces, los votantes chilenos tomaron dos decisiones trascendentales en el plebiscito nacional de 2020 y las elecciones presidenciales de 2021: iniciaron un proceso constituyente y eligieron como presidente a un
En el corazón de Australia, alrededor de una inmensa llanura desértica, se eleva sobre el horizonte una formidable silueta rojiza, de casi 350 metros de altura. Además de ser uno de los mayores monolitos del mundo y un ícono del patrimonio natural del país, el Uluru es también un monte sagrado para los aborígenes. Esta formación rocosa, tan significativa para la cultura ancestral australiana, prestó su nombre a un manifiesto que solicitaba mejorar la integración social y la representación política de los pueblos originarios: la Declaración de Uluru, formulada en 2017 por 250 líderes de las comunidades indígenas. Su iniciativa se frustró en el referéndum celebrado el pasado 14 de octubre.
En mayo del año pasado, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, inició su mandato con el compromiso de respetar las peticiones de la Declaración de Uluru, que habían sido ignoradas por el anterior gobierno, liderado por el conservador Scott Morrison. El nuevo ejecutivo laborista promovió un plebiscito para modificar la Constitución e introducir en sus artículos un reconocimiento expreso de los derechos de los aborígenes. Albanese lideró la campaña a favor de la reforma constitucional —en l
La semana pasada, China ejerció de anfitrión en la primera gran cumbre internacional celebrada en el país desde el inicio de la pandemia de coronavirus. Pekín acogió a representantes de 110 estados en la tercera edición de su proyecto geoestratégico más ambicioso: el Foro de las Nuevas Rutas de la Seda, un programa inaugurado en 2013 con el que China trata de impulsar sus inversiones comerciales y su influencia política en el tablero global. En esa cita multitudinaria de primer nivel, la diplomacia china volvió a dejar bien claro quién es su socio prioritario.
Una sola imagen fue suficiente para expresar con elocuencia quién fue el invitado de honor de la cumbre. La escena tuvo lugar en el salón dorado del Gran Palacio del Pueblo —reservado para las ocasiones más relevantes—, situado en la icónica plaza de Tiananmén. Cuando se abrieron las suntuosas puertas de la estancia, dos líderes cruzaron el umbral en primer lugar, codo con codo: el presidente chino, Xi Jinping, y el mandatario ruso, Vladimir Putin. Ambos aprovecharon su encuentro en el Foro para mantener una reunión bilateral en la que subrayaron la alianza que une a las dos potencias.
Xi y Putin recordaron que este año espera
Es difícil quedar indiferente ante la experiencia de contemplar en persona los murales de Diego Rivera, no solo por su calidad artística sino también por sus abrumadoras dimensiones, tan grandes que desbordan la mirada del espectador. Recuerdo haber pasado horas observando boquiabierto una de sus obras más monumentales, Epopeya del pueblo mexicano, que se extiende sobre las paredes del Palacio Nacional del país, y ocupa una superficie de 276 metros cuadrados —el pintor necesitó más de 20 años para terminarla—. Ahora, curiosamente, la vida y la obra de Rivera han quedado capturadas en un formato muchísimo más pequeño: en viñetas de pocos centímetros.
Diego Rivera es el título del cómic que desentraña el espíritu artístico y la apasionante biografía del genial muralista mexicano. Los autores de este libro recién publicado, el escritor Francisco de la Mora y el ilustrador José Luis Pescador, han logrado narrar con brillantez la peripecia vital de Rivera. La novela gráfica permite a los lectores sumergirse en algunos de los episodios que forjaron el carácter de uno de los pintores más célebres de la primera mitad del siglo XX: un personaje complejo, poliédrico, elevado a la categoría de