Cuando un país vive un trauma colectivo, lo normal es que los ciudadanos cierren filas tras sus líderes y la popularidad de los mandatarios se afiance. Ocurrió en Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. El dolor compartido y la rabia logran que se olviden las diferencias ideológicas. Pero esas muestras de unidad entre rivales políticos y el apoyo unánime de los ciudadanos no se viven estos días en Israel.
El país continúa en shock por los sangrientos atentados del pasado 7 de octubre. "Es nuestro propio 11-S", afirmó un portavoz del Ejército israelí. Sin embargo, aunque para responder a los ataques se ha formado incluso un Gobierno multipartidista de unidad nacional, la popularidad del primer ministro Benjamin Netanyahu está bajo mínimos.
Es imposible entender el presente de Israel sin las políticas que Netanyahu –líder desde 2005 del partido conservador Likud y primer ministro en tres mandatos alternos desde 1996– ha venido aplicando: expansión de las colonias en Cisjordania, privatización de empresas estatales y, quizá su ley más polémica, la que desde 2018 declara a Israel como "el hogar nacional del pueblo judío". Esta norma reserva “en exclusiva” al puebl
“No hay dos sin tres”, dice el refrán. Chile intenta por segunda vez alumbrar una Constitución para superar la de 1980, nacida en la dictadura del general Augusto Pinochet. Después de que en 2022 fracasase el primer intento, el nuevo texto será sometido a un plebiscito el 17 de diciembre. El proyecto nace herido de muerte, por lo que todo hace pensar que el refrán se cumplirá.
Es un lugar común entre juristas que la Constitución ideal es aquella que no contenta a nadie: esto sucede solo si las partes implicadas en su redacción ceden, renuncian y transigen. No fue el caso del primer intento constituyente, en 2022; tampoco lo es ahora.
Tras las sangrientas revueltas de 2019, los partidos políticos chilenos vieron en la redacción de una nueva Carta Magna la manera de canalizar el descontento social. Se formó entonces una multitudinaria Convención Constitucional, formada por 155 miembros. Fue una entidad tan escorada a la izquierda que alumbró un texto inasumible para buena parte de la población.
El 5 de septiembre de 2022, un 62% de los chilenos votó en contra del proyecto. La noche de esa derrota, el progresista Gabriel Boric, quien llevaba seis meses en el cargo de presidente y se hab
A veces pienso que no es casualidad que nuestro planeta sea casi tan redondo como un balón de fútbol, porque ese deporte es mucho más que dar patadas tras una pelota: es todo un mundo lleno de complejidad y matices. A mí me gusta verlo con la perspectiva de mi sobrina de 14 años, quien desde 2021 juega en un equipo semiprofesional: ha aprendido la importancia de la perseverancia, de la responsabilidad y del compañerismo.
El fútbol bien entendido transmite grandes ideales. Salvo las religiones mayoritarias, no hay ninguna otra creación humana que congregue simultáneamente a tantos millones de personas. Por eso, las estrellas de fútbol tienen, dentro y fuera de la cancha, una influencia enorme. Una influencia de la que no siempre son conscientes. El fútbol es muchas cosas: un deporte, un espectáculo y, también, una industria planetaria. Por desgracia, cuando el dinero entra por una puerta, los valores salen por otra.
Los palcos de los estadios son el ecosistema del poder. Allí se cierran pactos empresariales y políticos a gran escala. Solo el dinero explica que Qatar –un pequeño país, pero una potencia petrolera– organizase el Mundial de 2022, pese a su terrible currículum de violació
Existen puristas que miran por encima del hombro a los lectores de cómics, considerando esta forma de expresión un género menor. Sin embargo, durante siglos la Humanidad se ha contado a sí misma en dibujos. Algunos sencillos, otros no tanto: pinturas rupestres, jeroglíficos egipcios, vidrieras góticas o las actuales novelas gráficas. Una muestra del valor de estas obras es el llamado Códice Florentino, actualmente conservado en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, y recién digitalizado.
Es un libro controvertido y singular, y es considerado como la fuente de información más fiable acerca del imperio azteca y la conquista de México por los españoles. Data del siglo XVII, consta de 2.500 páginas y casi 2.000 dibujos realizados a mano. Sus textos están en castellano, latín y náhuatl (una lengua que todavía hablan 1,5 millones de personas). Es un auténtico viaje al pasado, una cerradura por la que asomarse a la vida cotidiana de México antes de la llegada de los europeos.
Son los propios aztecas los que cuentan cómo son sus dioses, su calendario, su gastronomía, su entorno natural y sus gentes (reyes, señores, mercaderes, cazadores, carpinteros y un largo etcétera). Todo está
El hecho de que un pintor novato dedique horas a copiar a Van Gogh puede justificarse como una muestra de admiración. Pero si la copia se vendiese al mismo precio que el original, ¿hablaríamos de ‘homenaje’, o más bien de ‘fraude’? La irrupción en el mundo artístico de la Inteligencia Artificial –la llamada IA– supone que, disfrazadas como homenajes, afloren obras muy discutibles que cada vez causan más dolores de cabeza a artistas y empresarios.
La última jaqueca la ha sufrido el puertorriqueño Bad Bunny, desbordado por el éxito que ha cosechado una canción con su voz recreada a través de una IA. Titulada NostalgIA y lanzada por el usuario FlowGPT, la canción superó el medio millón de reproducciones en TikTok y el millón de escuchas en Spotify antes de ser retirada. En ella la voz de Bad Bunny aparece junto a la de Justin Bieber y Daddy Yankee, también recreadas artificialmente.
Además del daño emocional, los artistas no reciben remuneración por el uso que de su voz hagan otras personas empleando la IA. No es solo una suplantación de la personalidad, sino un puro y simple robo disfrazado de homenaje.
Bad Bunny no ha aclarado si llevará a juicio a FlowGPT. Pero se ha desahogado contr