En medio del infernal verano boreal del 2023, Jim Skea, el presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, afirmó, en una entrevista ofrecida al periódico español El País, que “algunos cambios en el clima están llegando más rápido que lo esperado; ha sido un salto bastante espectacular”. Que lo diga precisamente Skea, quien es el máximo representante del organismo líder a nivel mundial en el seguimiento de los efectos del calentamiento global, no invita, ni mucho menos, al optimismo. Sus alarmantes declaraciones tuvieron su colofón cuando, algunos meses más tarde, se certificó que tanto el pasado verano en el hemisferio norte como todo el año 2023 a escala global batieron los respectivos récords históricos de altas temperaturas.
Y todo lo que ocurrió durante ese aciago verano en las zonas septentrionales del planeta también se está repitiendo, en estos momentos, con similar virulencia en el hemisferio sur. El verano austral está siendo tan caluroso y mortífero como el boreal. En numerosas regiones de América del Sur se están registrando temperaturas inauditas. A este período estival, ya de por sí sofocante, se ha venido a sumar,
La legislación en torno a los "derechos" es un asunto que ha ocupado durante siglos la mente de infinidad de filósofos y juristas. Para algunos pensadores, entre ellos el español Fernando Savater, sólo pueden poseerlos aquellos seres vivos que también tienen deberes. Según esta línea de pensamiento, los animales, por ejemplo, no pueden disfrutar de ningún derecho.
Savater parece olvidar que muchos seres humanos sin deberes (tales como los enfermos irreversibles en estado vegetativo, personas con discapacidades muy graves y los bebés) igualmente tienen derechos, entre ellos el más importante de todos: el derecho a la vida. Siguiendo este razonamiento, numerosos animalistas llevan tiempo exigiendo que algunos primates, cuya capacidad de raciocinio está ampliamente demostrada, sean reconocidos como "sujetos con derechos", al igual que muchos humanos que tampoco tienen deberes.
Mucho más difícil es conseguir la aprobación legal de los derechos de objetos supuestamente inanimados, tales como árboles, montañas y ríos. Es lo que están intentando lograr los miembros de la etnia peruana kukama kukamiria: que el Estado reconozca al río Marañón, el segundo afluente más largo de Perú, como sujet
El pasado 5 de febrero se inició uno de los juicios que más expectación han generado en España en los últimos tiempos. Se trata del proceso penal abierto en contra del futbolista brasileño Dani Alves, quien está acusado de haber perpetrado una violación, en la madrugada del 30 de diciembre del 2022, en el baño de una conocida discoteca de Barcelona. Tras ser detenido veintiún días más tarde, Alves ingresó en prisión y se ha mantenido desde entonces a la espera de que comience este juicio que decidirá su futuro.
La enorme expectación no se fundamenta únicamente en la celebridad del acusado, quien a sus 40 años posee el récord de haber conseguido, vistiendo la camiseta del Barça y de la selección brasileña, el mayor número de trofeos en la historia del fútbol (incluso por encima de Lionel Messi). Tampoco es demasiado relevante el hecho de que Alves, tras el grave crimen del que está acusado, haya tenido que decir adiós a su carrera deportiva. No, lo que realmente acapara la atención de buena parte de la sociedad y de los medios de comunicación es el hecho de que este controvertido episodio puede dar impulso, de un modo similar a lo ocurrido en Estados Unidos en relación al juicio cont
Puestos en la balanza, ¿son los teléfonos inteligentes y las redes sociales más beneficiosos o más perjudiciales para la salud mental y la convivencia humana? Es un tema sobre el que han corrido ríos de tinta. Tal como habría catalogado el filósofo italiano Umberto Eco, en torno a este peliagudo asunto existen dos facciones claramente enfrentadas: los "apocalípticos" y los "integrados". En el primer bando, se ubican quienes alegan que estas nuevas tecnologías nos han vuelto más alienados, manipulables, desinformados y solitarios. Al otro extremo, se encuentran quienes opinan que, por el contrario, tales avances tecnológicos nos ofrecen un caudal prácticamente infinito de información al que antes no teníamos acceso, además de permitirnos conectar con enorme facilidad, inmediatez y gratuidad con seres queridos en cualquier parte del mundo.
Esta eterna discusión se ha repetido infinidad de veces en casas, bares, tertulias televisadas e incluso en los Congresos de algunos países. Y también ha agitado los ánimos en un pequeño pueblo francés, llamado Seine-Port, ubicado a las afueras de París. De hecho, la discusión y el malestar alcanzaron tales cotas que el alcalde de esta localidad, de
Como diría mi querida abuela, Taylor Swift "aparece hasta en la sopa". Y es que prácticamente no pasa un día sin que nos enteremos, queramos o no, de alguna noticia que gira en torno a ella. Si no se trata sobre la gran cantidad de estatuillas que ganó en los premios Grammys, entonces es algo relacionado con su romance con el deportista Travis Kelce o con el enorme impacto que tiene su actividad musical sobre la economía de Estados Unidos. Precisamente en este programa abordamos, hace algunas semanas, el exorbitante poderío financiero de la "marca Swift". Y ahora ha llegado el momento de enfocarnos en el inaudito poder político que posee esta cantautora de 34 años.
Y es que, a medida que se va aproximando la fecha de las elecciones, los nervios están aflorando por doquier, lo cual también ha ocasionado que muchas miradas se estén posando ahora mismo sobre la superestrella del pop. La razón es sencilla: numerosos políticos y analistas consideran que la simple preferencia de esta artista podría ser decisiva el próximo mes de noviembre. Taylor Swift cuenta con aproximadamente 300 millones de seguidores en Instagram y unos 100 en X, la mayoría de ellos estadounidenses. Una sola palabra