Justicia para la mujer
Para bien y para mal, queridos oyentes, muchas de las luchas sociales del siglo pasado siguen vigentes hoy en día. Digo “para bien”, pues ciertamente son necesarias y justas. Y digo “para mal”, pues lastimosamente no se han resuelto. Esto ocurre con la segregación y el racismo; con el sueño de tener sociedades más igualitarias donde la riqueza se reparta más equitativamente; y con el derecho a la libertad religiosa, de pensamiento y sexual.
Misofonía: una aproximación al infierno
En el mundo cristiano, el infierno siempre ha sido representado con imágenes que van del dolor físico al tormento psicológico. Y lo que parecen tener estas imágenes en común, en resumen, es el exceso. Pero ese infierno, en sí mismo producto de una imaginación en exceso corrupta, está claro que también puede ser de otra naturaleza, quizá más sutil.
Es el caso, por ejemplo, con la misofonía: una molestia cuyo nombre significa, literalmente, odio a los sonidos. En este caso, la vida de la persona afectada se vuelve un infierno ante pequeñísimas manifestaciones del día a día: la conversación de un extraño; el ritmo de la respiración; el clic de un lapicero que sale y entra.
El pasado 19 de noviembre, apareció en el diario El País un análisis sobre la misofonía. Según el reporte, esta dolencia no está incluida dentro de las enfermedades raras, ni se considera un trastorno psicológico. Sin embargo, la misofonía comenzó a estudiarse sistemáticamente a partir de los años 80 del siglo pasado, y cada vez son más los expertos que analizan su gravedad. Por ejemplo, un grupo de investigadores holandeses encontró reacciones fisiológicas similares a la reacción que experimenta nuestro cuerpo ante u
Puerto Rico: otra generación que se va
Estados Unidos, como sabemos, es el imperio global y para conseguirlo ha tenido que colonizar todo el mundo. En algunos casos, de facto. En la mayoría, de forma encubierta, por ejemplo, bajo la bandera de la democracia y el libre mercado. O mediante la cultura pop.
Pues bien, queridos oyentes, en la conformación de este imperio hay un momento clave, justo a finales del siglo XIX, cuando EE.UU. se apropia de las últimas colonias españolas y sus pasos marítimos estratégicos: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Y de estas, todavía hay una que sigue siendo una colonia de facto, aunque tenga un nombre más elegante: estado libre asociado. Así es, se trata de Puerto Rico, también conocida como la Perla del Caribe, o la Puerta del Caribe, dada su importancia geoestratégica.
Sin embargo, su ubicación privilegiada no ha sido suficiente para recibir un mejor trato por parte del Imperio. La isla no tiene derecho a votar para presidente, está arruinada económicamente y los efectos del huracán María siguen vivos.
Además, la condición de “estado libre asociado” tampoco ayuda. Ni la isla puede generar autónomamente relaciones comerciales con otros países, ni otros países del mundo pueden ofrecerle ayuda e
Piel blanca, máscaras negras
Hace 65 años, Frantz Fanon, un importante teórico del poscolonialismo, publicó un libro titulado “Piel negra; Máscaras blancas”. Este libro puso en evidencia lo que significa ser negro en una sociedad dominada por valores blancos. Es decir, cómo la individualidad negra se encontraba dividida entre una corporalidad negra y una psiquis blanca, sumándose al problema de la segregación el problema de la identidad.
Pero esta misma problemática, en mi opinión, también puede expresarse en términos opuestos: “Piel blanca; máscaras negras”. Esto es, además, negarle al negro su propia representación. En el caso del arte los ejemplos abundan: blancos pintados de negro o incluso blancos sin maquillaje, representando a personajes negros. Por no mencionar la película muda estadounidense The Birth of a Nation, de 1915. En esta los personajes negros son solo malignos y brutales y, además, son blancos con la piel pintada.
Ahora bien, creo que mucho ha cambiado desde entonces y prueba de ello es el rechazo que genera hoy en la gran mayoría de las personas cualquier insinuación racista. Así hoy, por ejemplo, nos parece inadmisible que un blanco se pinte de negro, incluso en una fiesta.
Sin embargo, recie
“En plátanos con queso confiamos”
El dinero, quién lo duda, rige nuestras vidas. Sin embargo, poco sabemos de su funcionamiento y menos de su futuro. Antes, por ejemplo, el dinero estaba sustentado en oro. Es decir: imaginemos enormes cantidades de oro acumulando polvo en un rincón secreto. Luego, el dinero pasó a sustentarse en la confianza en el gobierno y sus hábiles banqueros. Hoy, a este enredo, se suma otra tendencia: las monedas virtuales.
Así, hemos pasado del lema del dólar “En Dios confiamos”, al lema del Bitcoin: “En la criptografía confiamos”. Y no hay duda. En el 2009, recordemos, un Bitcoin costaba 0,00003 dólares y hoy cuesta 8.200 dólares.
Pues bien, queridos oyentes, el pasado 20 de noviembre la revista Semana publicó una historia un poco particular. Yimi Arley Escobar Rosero, un colombiano que vive en la ciudad de Armenia, hizo famoso su negocio al poner un llamativo cartel: “Aceptamos Bitcoin”.
Lo curioso, sin embargo, es que su negocio es un puesto de comidas callejeras especializado en plátanos con queso. Así, en los últimos años, los clientes de Yimi Arley se han multiplicado. Muchas personas llegan a su negocio atraídas por la ocurrencia del cartel o para utilizar esta moneda virtual. Además, al