Europa intenta reforzar los derechos sociales
Los líderes de la Unión Europea están claramente preocupados. Lo que nació como una manera de propiciar la unidad y establecer la paz tras siglos de guerras ininterrumpidas, ahora comienza a hacer aguas por todos lados. Primero fue el amargo divorcio del Brexit. Luego fueron los riesgos, afortunadamente superados, de que los populismos xenófobos se hicieran con el poder en Francia, Holanda y Austria. El autoritarismo campa a sus anchas en los gobiernos de Polonia, Hungría y República Checa. Y para colmo de males, la amenaza de fractura protagonizada por Cataluña se ha convertido en el último quebradero de cabeza de la Unión Europea, algo que podría alentar las ansias secesionistas de varias regiones de Italia, Francia, Alemania y Bélgica. "¿Pero qué estamos haciendo mal?”, supongo que es la pregunta del millón que Juncker y compañía se deben haber estado haciendo en los últimos meses.
La terquedad de los malvados
Siempre he pensado que la principal fuente de maldad en el mundo es la estupidez humana. Bueno, tampoco es una idea demasiado original. Ya Sócrates aseguró, hace casi dos milenios y medio, que bastaba el conocimiento justo para obrar correctamente. Aunque no sé si estoy demasiado de acuerdo con él. Creo que se puede obrar de forma estúpida siendo una persona con amplios conocimientos. Y también es válido lo contrario: se puede actuar correctamente siendo un completo ignorante. Yo diría que es factible ser una persona muy estúpida, y por tanto hacer el mal, independientemente del grado de sabiduría que la persona en cuestión posea. Porque lo que mejor define a una persona estúpida es la “Tercera Ley Fundamental de la Estupidez” elaborada por el historiador italiano Carlo Cipolla, que reza más o menos así: “Una persona estúpida es aquella que no sólo causa perjuicio a los demás, sino también a sí misma”.
Creo que el caso de Robert Mugabe es un claro ejemplo de todo lo que estoy diciendo. Pocos gobernantes han sido más estúpidos y malvados que este hombre que, a sus 93 años y luego de haber dirigido Zimbabue con mano de hierro durante casi cuatro décadas, aún se aferra con uñas y dient
Sebastián Piñera da el primer paso para retornar al poder en Chile
En aquellos países medianamente estables y sensatos, suele ocurrir una alternancia relativamente frecuente y equitativa entre los gobiernos moderados de izquierda y de derecha. Aquello obedece, claro está, a los diversos ciclos económicos. Siempre hay excepciones, por supuesto, pero en líneas generales los ciclos alternativos funcionan de la siguiente manera: los gobiernos de derecha son proclives a generar riqueza económica, pero son bastante indolentes ante la desigualdad social que esa misma riqueza genera. Por el contrario, los gobiernos de izquierda intentan redistribuir de manera más equitativa la abundancia económica a través de unas políticas sociales que, por lo general, perjudican el previo crecimiento económico, así que de vuelta a empezar. Las naciones desarrolladas del Primer Mundo deben su bienestar social, así como la abundancia material, a esta alternancia gubernamental, siempre y cuando los líderes políticos de distinta inclinación ideológica sepan mantenerse dentro de los márgenes de la moderación, algo que no es tan usual de ver en los países en vías de desarrollo.
Chile es un caso paradigmático dentro de Latinoamérica. Tras haber dejado muy atrás la larga y oscur
Rusia brinda respiración de boca a boca a Venezuela
Sin duda alguna, Venezuela se precipita por un acantilado que no tiene fondo. Cuando las cosas parecieran que no podrían ponerse peor, surge un nuevo varapalo que, como siempre, a quien más golpea es a los ciudadanos más desfavorecidos, justamente aquellos a quienes la revolución bolivariana prometió defender a como diera lugar.
Apenas tres días más tarde de que el presidente Nicolás Maduro prometiera que el país no incurriría en suspensión de pagos de la deuda externa, aquello se hizo realidad. El pasado 15 de noviembre diversas agencias de calificación crediticia dictaminaron, a raíz del impago de 200 millones de dólares en intereses de la deuda, que Venezuela oficialmente había suspendido sus obligaciones monetarias. Nadie tiene muy claro qué puede ocurrir a continuación. En realidad, llevamos ya muchos años sin saberlo. Apostar por el futuro de Venezuela es algo muy parecido a jugar a la lotería. Venezuela, un país que no ha sido aquejado por ninguna guerra ni catástrofe natural, se encuentra apenas a un paso de protagonizar una de las peores crisis humanitarias del planeta. Todo a causa de la ineptitud y, también debo decirlo, del envilecimiento – por no decir la maldad – de s
Cuatro acordes mágicos
En una reciente entrevista, el artista puertorriqueño Luis Fonsi, compositor del gran hit interplanetario “Despacito”, revelaba la "fórmula secreta" de su enorme éxito: “mucho trabajo y mucha constancia”. Creo yo que al compositor se le olvidaba mencionar que la verdadera fórmula eran… cuatro acordes que innumerables artistas han utilizado hasta la saciedad.
Hagan por favor la prueba de acercarse a un piano y presionar las siguientes teclas en este orden: La - Fa - Do - Sol. Les puedo apostar lo que quieran a que aquello les sonará bastante familiar. ¿Y saben por qué? Pues porque se trata de la misma secuencia de acordes de infinidad de canciones, tales como “With or without you”, “Let it be” o “No Woman no Cry”, por sólo mencionar algunas. Les invito a echar un vistazo en Youtube a la serie de videos bajo el título “Four Chords”. Puedo asegurarles que pasarán un rato divertido. Se trata también, por supuesto, de los mismos acordes de la inmensa mayoría de los éxitos de cada verano, tales como los bodrios de Enrique Iglesias “Bailando” o “Duele el Corazón”. Siempre los mismos acordes, una y otra vez. Una secuencia de notas con la que la industria musical, tras décadas de bombardeo