El privilegio de ir a cine
El pasado 11 de diciembre la noticia se hizo oficial: el cine regresaría a Arabia Saudí. ¿Cómo? Se preguntarán muchos y también me lo pregunto yo. ¿El cine? ¿Acaso no tenían cines allá? Pues sí, queridos oyentes: luego de 35 años en que las salas de cine han estado prohibidas en este país, a comienzos del próximo año volverán a existir.
Ya en el mes de octubre pasado, el príncipe heredero Mohammed bin Salman anunció un paquete de reformas sociopolíticas. De esta forma, las mujeres saudíes hoy pueden conducir y, en unos pocos meses, todos los ciudadanos del país podrán regresar al cine.
Los juegos políticos de invierno
Las competencias deportivas internacionales son, antes que nada, eventos políticos. Y entre ellas, el mayor exponente son los Juegos Olímpicos. En estos, bajo los acostumbrados eufemismos de salud, espíritu deportivo y sana competencia, en realidad lo que tiene lugar es una guerra. Una guerra mundial. Ya lo dijo Coetzee, el escritor: “La competencia es la sublimación de la guerra”.
En este contexto, queridos oyentes, se aproxima una nueva edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán en Pyeongchang, Corea del Sur, del 9 al 25 de febrero del 2018. Y el pasado 5 de diciembre, la noticia se hizo oficial: Rusia fue expulsada del evento. La razón, en teoría, es el dopaje. Esto es, según el informe del comité olímpico: el dopaje sistemático y auspiciado por las principales instituciones deportivas rusas.
El escándalo, recordemos, comenzó en el 2014, cuando la televisión alemana denunció el caso. Desde entonces, las denuncias, las investigaciones y las sanciones se han intensificado, culminando con la expulsión de Rusia de los juegos.
Pero todo esto, en mi opinión, esconde una gran hipocresía. Por un lado, según muchos especialistas, todos los atletas de alto nivel en el mun
La criptomoneda revolucionaria
El pasado domingo 3 de diciembre, el presidente venezolano Nicolás Maduro hizo una declaración singular. En medio de un discurso televisivo de 5 horas, anunció que Venezuela crearía una nueva moneda: el Petro. Esta es una criptomoneda --o moneda virtual-- que busca facilitar el movimiento de los dineros estatales e internacionales.
De esta forma, básicamente, el gobierno venezolano está buscando alternativas a las transacciones con dólares, lo cual demuestra que las sanciones internacionales están bloqueando la economía del país.
La noticia, en mi opinión, es llamativa por diferentes motivos. De un lado, cada vez escuchamos con más frecuencia sobre el Bitcoin, aquella moneda virtual que en el 2009 costaba 0,00003 dólares y hoy ronda los 18.000 dólares. Sin embargo, de otro lado, esta moneda no parece un método confiable. Son muchas las personas que dudan de su estabilidad y anticipan su futuro colapso.
Y es que, como ya antes lo habíamos hablado en este programa, las monedas virtuales resultan llamativas pues no dependen de ningún gobierno o banco central. Pero, asimismo, son enteramente especulativas: no están soportadas en bienes tangibles y dependen exclusivamente de la confianza y
El auténtico fútbol americano
En tiempos de globalización aplastante, en que cada ser humano de este planeta parece admirar y desear lo mismo, por suerte, de vez en cuando, surgen excepciones. Y es que, repito, en tiempos de globalización aplastante, quizá naturalmente, surgen personas que quieren fortalecer las idiosincrasias regionales.
Es el caso, por ejemplo, con un deporte singular y que se pensaba extinto. Se trata del “juego de pelota mesoamericano”, practicado durante más de cinco mil años por los aztecas, los mayas y los totonacas en lo que actualmente se considera Centro y Norteamérica.
Los oyentes que hayan visitado México quizá presenciaron la escenificación de este juego en hoteles o espectáculos turísticos. O quizá recuerden ver en las ruinas arqueológicas las canchas bordeadas de piedra y los aros en las paredes. Y las muchas leyendas que acompañan al juego.
Hay quienes enfatizan el carácter ritual que tuvo este deporte. Dicen que unos pueblos jugaban para garantizar la fertilidad de la tierra, otros para evitar guerras, otros para solucionar conflictos internos. Otros, en cambio, enfatizan los sacrificios y castigos para los perdedores. Mientras otros ven en este deporte el precursor del fútbol que
¿Es sexista la lengua española?
Una de las grandes batallas de nuestra época, quién lo duda, es la igualdad de género. Y en esta batalla, que involucra frentes legales, psicológicos y culturales, la lengua no se puede quedar atrás.
Así, el pasado 3 de diciembre, terminó la Feria del Libro de Guadalajara, la más importante de la lengua española. Y aquí, aparte de las presentaciones de libros, conferencias, homenajes a escritores y a editores, también hubo espacio para la reflexión sobre el género y la pregunta que da título a este tema: ¿Es sexista la lengua española?
La respuesta, queridos oyentes, no es sencilla. Hay quienes dicen que la presencia de palabras masculinas o femeninas hace que la lengua sea sexista. Yo, a este punto, presento mi desacuerdo. Que las palabras “vida” y “muerte” sean femeninas, por ejemplo, o que las palabras “amor” y “odio” sean masculinas, solo sugiere una convención arbitraria.
En esta misma línea, hay quienes alaban los pronombres posesivos de la tercera persona en español, carentes de género. Así, por ejemplo, “su” o “sus” solo indican número. Y así, dicen orgullosos, estos atributos son universales, indiferenciados en el conjunto de lo vivo y lo inerte.
De otro lado, sin embargo, el