Los indígenas peruanos temen que la Hidrovía Amazónica amenace su modo de vida tradicional
Por ejemplo, Iquitos es la ciudad más grande e importante de la selva peruana y, sin embargo, no se puede llegar a ella por tierra. Está comunicada con Lima, la capital, por avión. Pero los pasajes son caros, así que los más pobres, si quieren desplazarse, tienen que navegar por río hasta algún punto donde haya carretera; un trayecto que puede durar días y donde hay muchos accidentes.
El resultado es que la selva peruana es un lugar aislado que obstaculiza el comercio con un vecino tan grande como Brasil y el acceso a los puertos del Atlántico. Es por eso que el gobierno está planeando crear una hidrovía que permita transportar mercancías fácilmente.
Pero este proyecto multimillonario —se habla de una inversión de 95 millones de dólares— no es bien visto por los indígenas de la zona. Ellos temen que las obras alteren su ecosistema y amenacen sus fuentes de alimento, ya que los peces utilizan las rocas