| María: | En la lección sobre la expresión que tenemos hoy, mencionamos fotografías de obreros durante la construcción de rascacielos. ¿Has visto estas imágenes? |
| Jorge: | Por supuesto. Algunas son famosísimas. “Almuerzo sobre un rascacielos” es probablemente la más conocida, ya que es una de las fotografías más reproducidas en el mundo. Es una imagen en blanco y negro tomada en 1932 durante la construcción del Rockefeller Center en Nueva York. ¡Te aseguro que la has visto! Muestra a once obreros almorzando sentados sobre una viga suspendida a 256 metros sobre la ciudad, con los pies colgando en el aire, ¡y ninguno de ellos lleva puesto arnés de seguridad! |
| María: | ¡Ay, cállate Jorge, por favor! De sólo pensar en esa imagen siento que me da vértigo. |
| Jorge: | Entonces, sí la has visto y veo que no tienes los nervios de acero. |
| María: | Para las alturas, no. ¡Definitivamente no! |
| Jorge: | ¿Eso significa que tienes miedo de subir a un rascacielos? |
| María: | Si el edificio ya está completado, no tengo problema. ¡Vamos al último piso y enséñame esa vista preciosa! Pero la idea de pararme sobre una viga en el armazón de un edificio en construcción, con el viento soplando... eso sería una pesadilla. |
| Jorge: | Bueno, cuando lo pones de esa manera… |
¿Alguna vez has visto una de esas icónicas fotografías de la era dorada de los rascacielos? Aquellas que muestran a trabajadores balanceándose sobre las vigas de un edificio en construcción; a veces en poses graciosas y otras, simplemente cumpliendo su precaria labor… Si tan sólo ver imágenes de estas hazañas que desafían la muerte, te causa vértigo y malestar, lo más probable es que no tienes nervios de acero.
Esta expresión es una metáfora que se usa muy frecuentemente para describir a personas con una fuerte constitución mental, sobre todo en los momentos de gran tensión o peligro. Una persona con nervios de acero es considerada valiente, capaz de asumir mucho más riesgo que una persona promedio y controlar sus emociones. Si tienes un temperamento inamovible y te mantienes tranquilo incluso cuando los que te rodean pierden su compostura, seguramente puedes reclamar con orgullo que posees nervios de acero.
Algunos sugieren que el origen de esta frase son esos obreros encaramados, muy por encima de las calles de la ciudad, sobre los esqueletos de futuros rascacielos. A principios del siglo veinte, avances en la tecnología metalúrgica permitieron la producción de grandes cantidades de acero reforzado, lo que a su vez dio inicio a la construcción de estructuras cada vez más altas. Los habitantes de ciudades como Nueva York quedaron fascinados con las vigas las acero que tocaban el cielo y la valentía de quienes trabajaban ahí arriba. Es fácil imaginar cómo pudo haber surgido naturalmente esta comparación. Sin embargo, la falta de una fuente acreditada y el hecho de que el acero ya se fundía hace miles de años, sugiere que la expresión podría ser muchísimo más antigua.
En inglés se usa la misma frase, también con bastante frecuencia: to have nerves of steel.
Esta expresión es una metáfora que se usa muy frecuentemente para describir a personas con una fuerte constitución mental, sobre todo en los momentos de gran tensión o peligro. Una persona con nervios de acero es considerada valiente, capaz de asumir mucho más riesgo que una persona promedio y controlar sus emociones. Si tienes un temperamento inamovible y te mantienes tranquilo incluso cuando los que te rodean pierden su compostura, seguramente puedes reclamar con orgullo que posees nervios de acero.
Algunos sugieren que el origen de esta frase son esos obreros encaramados, muy por encima de las calles de la ciudad, sobre los esqueletos de futuros rascacielos. A principios del siglo veinte, avances en la tecnología metalúrgica permitieron la producción de grandes cantidades de acero reforzado, lo que a su vez dio inicio a la construcción de estructuras cada vez más altas. Los habitantes de ciudades como Nueva York quedaron fascinados con las vigas las acero que tocaban el cielo y la valentía de quienes trabajaban ahí arriba. Es fácil imaginar cómo pudo haber surgido naturalmente esta comparación. Sin embargo, la falta de una fuente acreditada y el hecho de que el acero ya se fundía hace miles de años, sugiere que la expresión podría ser muchísimo más antigua.
En inglés se usa la misma frase, también con bastante frecuencia: to have nerves of steel.