| Noé: | Ayer descubrí algo escandaloso: el ketchup, condimento tan típico de la comida norteamericana, ¡viene en realidad de China! |
| María: | No metas el dedo en la llaga, Noé. Estás hablando de uno de los ingredientes más representativos de la gastronomía de Estados Unidos. |
| Noé: | ¡Pero es verdad! Todo empezó en China, luego pasó por Indonesia, el Reino Unido, y recién entonces cruzó el océano a Estados Unidos, cientos de años más tarde. |
| María: | Pero ese ketchup original debe haber sido muy diferente del que se consume hoy en día. Me imagino sabores fermentados... |
La religión cristiana ha influido profundamente en el idioma español. Las Pascuas, por sobre todo, nos han dejado varias frases que usamos cotidianamente. Tras resucitar Jesús, por ejemplo, Santo Tomás no le creía a los otros apóstoles que este milagro hubiera sucedido. “Si no veo en sus manos las llagas de los clavos, y no pongo el dedo en la llaga de los clavos, y mi mano en el costado, no lo creeré”, dice en el Evangelio.
Curiosamente, “poner el dedo en la llaga” no tiene nada que ver con el significado que tenía en ese contexto. No sabemos qué sucedió, pero hoy en día empleamos la frase para referirnos a un tema que puede causar dolor o molestia en alguien. De la misma manera que meter nuestro dedo en una llaga sería doloroso, tocar un tema delicado provocaría lo mismo a nivel emocional. Aquí la temática es la herida.
En español contamos con una expresión similar, “poner sal en la herida”, que en inglés se traduce literalmente, “to rub salt into a wound”. Sin embargo, en este último caso pareciera ya haber daño, y lo agravamos de manera intencional diciendo o haciendo algo; hay malicia. En “meter el dedo en la llaga.”, en cambio, el daño o molestia que causamos suele ser accidental; no nos damos cuenta que estamos tocando un punto delicado, un tema sensible. La traducción más adecuada aquí sería “to touch a sore spot” o “to hit a raw nerve”.
I think I touched a sore spot when I asked him if he was going to get a promotion this year. I didn't know he had been fired from his job!
- ¡Por favor, Ignacio, detente! ¡Estás metiendo el dedo en la llaga!
- In the end, Andrea, you behave just like you did with your ex-husband.
- Please, Ignacio, stop! You are hitting a raw nerve!
How could we forget these lines from Chaqueño Palavecino: “But don't touch that sore spot/I don't want to talk about us/I don't want to hear a story from the past/For, in the end, your words harm me…”
Curiosamente, “poner el dedo en la llaga” no tiene nada que ver con el significado que tenía en ese contexto. No sabemos qué sucedió, pero hoy en día empleamos la frase para referirnos a un tema que puede causar dolor o molestia en alguien. De la misma manera que meter nuestro dedo en una llaga sería doloroso, tocar un tema delicado provocaría lo mismo a nivel emocional. Aquí la temática es la herida.
En español contamos con una expresión similar, “poner sal en la herida”, que en inglés se traduce literalmente, “to rub salt into a wound”. Sin embargo, en este último caso pareciera ya haber daño, y lo agravamos de manera intencional diciendo o haciendo algo; hay malicia. En “meter el dedo en la llaga.”, en cambio, el daño o molestia que causamos suele ser accidental; no nos damos cuenta que estamos tocando un punto delicado, un tema sensible. La traducción más adecuada aquí sería “to touch a sore spot” o “to hit a raw nerve”.
Ejemplo 1:
Creo que metí el dedo en la llaga cuando le pregunté si este año conseguiría un ascenso. ¡No sabía que lo habían despedido del trabajo!I think I touched a sore spot when I asked him if he was going to get a promotion this year. I didn't know he had been fired from his job!
Ejemplo 2:
- Al final, Andrea, te comportas igual que lo hacías con tu ex-marido.- ¡Por favor, Ignacio, detente! ¡Estás metiendo el dedo en la llaga!
- In the end, Andrea, you behave just like you did with your ex-husband.
- Please, Ignacio, stop! You are hitting a raw nerve!
Ejemplo 3:
Cómo olvidar los versos del Chaqueño Palavecino: “Pero no pongas el dedo en la llaga/No quiero hablar ni de ti ni de mí/No quiero oír esa historia pasada/Que tus palabras al fin me hacen mal...”How could we forget these lines from Chaqueño Palavecino: “But don't touch that sore spot/I don't want to talk about us/I don't want to hear a story from the past/For, in the end, your words harm me…”