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Echar pelillos a la mar


Memorables peleas entre escritores latinoamericanos

María: Alguna vez, hace años, hablamos aquí de la mítica pelea entre dos de los escritores más importantes de América Latina: el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa. No solo se admiraban, sino que compartían agente literario y sus familias se hicieron muy unidas cuando ambos vivieron en Barcelona. La amistad terminó memorablemente en el vestíbulo del Teatro Bellas Artes de Ciudad de México, en 1976. Un atrevimiento de Gabo, dicen, o un malentendido. El hecho es que Vargas Llosa le dejó un ojo negro a García Márquez. Durante décadas hubo intentos para que los ganadores del Nobel se amigaran, pero nunca lograron echar pelillos a la mar. ¿Fue el peruano demasiado orgulloso? No sé, porque sí hizo las paces con el escritor argentino Juan José Sebreli, del que se había distanciado tras una discusión sobre Julio Cortázar.
Jesús: Bueno, una cosa es tener diferencias literarias y otra muy distinta los asuntos del corazón.
María: Cierto. Jorge Luis Borges tuvo una famosa pelea con el poeta Oliverio Girondo por este tema. Fue en 1926, cuando Borges recién comenzaba y Girondo era un poeta de moda. Ambos trabajaban en la revista Sur y todo era admiración entre ellos. Hasta que un día Borges fue a un evento con una joven poeta que le gustaba y Girondo la convenció de que se fuera a casa con él.

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El tema de las expresiones que exploraremos hoy es la reconciliación. Ponerle fin a un argumento acalorado o a rencores pasados, es un acto que nos trae gran alivio. Cuando queremos invitar a nuestros oponentes a buscar un acuerdo, contamos con algunas frases para expresar nuestra intención. La más sencilla de todas es hacer las paces, lo opuesto de “hacer la guerra” y la forma más común de expresar el deseo de crear paz donde no la hay. Y hablando de guerra, también se puede decir deponer las armas; durante un conflicto bélico es costumbre desarmarse para negociar una tregua, pero la expresión se usa a veces para iniciar un cese de hostilidades donde no hay armas de por medio.

Pero la expresión más interesante del grupo es echar pelillos a la mar. Su origen es una antigua costumbre del viejo continente; algo así como un pequeño ritual para marcar el final de una riña. Las involucrados se arrancaban un pelo de la cabeza y juntos los soplaban para que el viento se los llevase, así cualquier rencor que podía quedar entre ellos se iba volando, junto a esos pelos, a la mar. A su vez, este ritual probablemente originó en las páginas de la Ilíada de Homero, donde se dice los Griegos y Troyanos conmemoraron su acuerdo de paz echando el pelo de un cordero sacrificado al mar.

Hoy, aunque el ritual ya no se practica con frecuencia, la expresión logra el mismo objetivo. Así que la próxima vez que estás peleado con un amigo y quieres hacer las paces, dile: “dejemos atrás esta tontería y echemos pelillos a la mar.”

En inglés Americano, una expresión muy popular para señalar el fin de una disputa es "to bury the hatchet", cuyo origen fue la tradición, que compartían ciertas tribus Nativas Americanas, de enterrar las hachas de guerra durante tiempos de paz.

Ejemplo 1:

La semana pasada estos dos futbolistas intercambiaron golpes durante un partido muy reñido, pero hoy durante la conferencia de prensa parecen haber echado pelillos a la mar y se disculparon por su conducta antideportiva. Pero la mayoría de la prensa opina que fue un gesto vacío para evitar fuertes multas. Sólo el tiempo dirá si en verdad han hecho las paces.
Last week, these two footballers exchanged blows during a very tight game, but today during the press conference they seem to have buried the hatchet and they apologized for their unsportsmanlike conduct. But most of the press thinks this was an empty gesture to avoid heavy fines. Only time will tell if they have truly made peace.

Ejemplo 2:

Ayer terminé con mi novio. Estaba tan molesta que le dije que nunca lo quería volver a ver, pero hoy entiendo que lo que pasó en realidad no es tan grave. Espero que no sea demasiado tarde para echar pelillos a la mar y darle otra oportunidad a nuestra relación.
Yesterday I broke up with my boyfriend. I was so mad that I told him I never wanted to see him again, but today I understand that what happened really wasn’t so serious. I hope it’s not too late to bury the hatchet and give our relationship another chance.

Ejemplo 3:

Después de décadas de hostilidades, las dos naciones vecinas están listas finalmente para echar pelillos a la mar y dar inicio a una nueva era de colaboración y respeto.
After decades of hostilities, the two neighboring nations are finally ready to bury the hatchet and begin a new era of collaboration and respect.