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Ponerse los pelos de puntaTo get goosebumps


La salamanca, un aquelarre indígena

Renzo: María, hoy te traigo una historia que te pondrá los pelos de punta. En realidad, no se trata de una leyenda, sino de un lugar. En la zona de la Puna, en el sur de Bolivia y noroeste argentino, creen que existen cuevas donde se reúnen brujas, almas condenadas y seres demoníacos para realizar festines, bailes, rituales y ceremonias diabólicas. Les dicen salamancas y, por supuesto, no cualquiera puede asistir. A pesar de estar en huecos en los montes, la gente común no puede ver la entrada. Solo los iniciados en las artes de la brujería saben cómo llegar. Primero, se necesita decir una contraseña para ingresar, tras lo cual se atraviesa un laberinto donde hay que sortear un chivo maloliente y otras criaturas. Finalmente, se llega a un recinto iluminado con lámparas de aceite humano, donde el rey Supay se reúne todos los sábados con adivinos, brujos, espíritus y animales. ¡Dime si no se te ponen los pelos de punta de solo pensarlo!
María: Suena escalofriante. Pero, ¿no sería esto un tipo de aquelarre?
Renzo: Sin duda.
María: ¿Y no crees que esta creencia está inspirada en la famosa Cueva de Salamanca? Según la tradición popular española, allí impartía clases el Diablo.

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Todos hemos visto alguna vez a un gato en una situación de peligro, posiblemente acorralado y enfrentando a un perro. En estos casos, al gato se le erizan los pelos para mostrarse intimidante y desalentar al posible atacante. Los humanos también tenemos reacciones corporales ante situaciones y emociones extremas. A veces los vellos cortos de nuestra piel desnuda se levantan y sentimos un escalofrío. A eso lo llamamoscarne/piel de gallina”.

Muy similar es el caso de la expresión “poner los pelos de punta”. Ante ciertas situaciones, sentimos que se nos erizan los pelos. Aunque, a decir verdad, en la mayoría de los casos que usamos esta frase no hay una reacción física. Lo que estamos queriendo decir es que algo nos horroriza, nos espanta, nos hace sentir mucho miedo. En inglés existen equivalentes como “to make my hair stand on end”, “to make my hair tingle”, “to give me the creeps”, o simplemente decimos que algo es “hair-raising”.

Sin embargo, la expresión se puede prestar a confusión, ya que en distintos países de América Latina puede tener otros usos. No se trata solo de terror, sino también de muchas otras sensaciones. Una tiza contra una pizarra puede ponernos los pelos de punta; una bella canción de amor puede ponernos los pelos de punta. En estos casos diríamos “it gives me the goosebumps”.

Por último, algunas personas dicen que alguien “les pone los pelos de punta”, o sea que los hace enojar. Algo así como, “to get on my nerves”.

Ejemplo 1:

Los cuentos de Horacio Quiroga me ponen los pelos de punta. Especialmente ése de la mujer que debe permanecer en cama por una enfermedad. Cuando muere, ¡descubren que un parásito vivía en su almohadón de pluma!
The short stories of Horacio Quiroga make my hair stand on end. Particularly the one where a woman has to remain in bed due to illness. When she dies, they find out that a parasite was living inside her feather pillow!

Ejemplo 2:

El otro día, caminando de noche por el jardín, sentí ruido entre los arbustos y vi una sombra moverse. ¡Se me pusieron los pelos de punta! Luego me di cuenta que era solo Cachorro, el perro de mi vecino.
The other day, walking at night in the garden, I heard noise coming from the bushes and I saw a shadow moving. It made my hair tingle! Then I realized it was just Cachorro, my neighbor's dog.

Ejemplo 3:

Cada vez que veo “Titanic” me vienen ganas de llorar. La película es un poco zonza, pero cuando arranca la canción de Celine Dion se me ponen los pelos de punta.
Every time I watch “Titanic” I feel like crying. The film is rather silly, but when Celine Dion starts singing her song, I get goosebumps.