Patrullas de ciudadanos a la búsqueda de carteristas en Barcelona
La propia alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se ha visto obligada a reconocerlo en más de una ocasión: el asunto de la inseguridad se está yendo de las manos. De hecho, según las últimas encuestas realizadas a la ciudadanía, el aumento de los robos se ha convertido en la principal causa de preocupación de los barceloneses. Olvidaos del conflicto independentista y del problemático encaje de Cataluña en España. Aquello apenas le quita el sueño a los habitantes de la Ciudad Condal. Los barceloneses tienen otras cosas más importantes en las que pensar. Por ejemplo, en que no les roben sus billeteras en el transporte público, o paseando por las aceras.
Donald Trump vuelve a liarla una vez más
Donald Trump ha traspasado todas las líneas rojas una vez más. Pero esta vez, lo ha hecho y se ha ido muy, muy lejos. El pasado 15 de julio, el presidente arremetió a través de Twitter en contra de cuatro congresistas demócratas de diferentes razas (ninguna de ellas blanca, de más está decir) por su supuesto odio a Estados Unidos. No satisfecho con calumniarlas, también les sugirió que se marcharan a sus países, sin tomar en cuenta que tres de ellas nacieron en Estados Unidos, y la cuarta llegó a aquel país como refugiada de guerra, siendo muy pequeña. La indignación, como era de esperarse, se expandió al instante a través de las redes sociales y de todos los medios de comunicación. Innumerables políticos criticaron al presidente por el uso de un lenguaje indigno, en el que se revelaban grandes dosis de racismo y supremacismo blanco en estado puro. A pesar de que Donald Trump intentó def
La fiesta “revival” no ha hecho más que empezar
Siempre he sido un gran defensor de las creaciones de la industria del entretenimiento durante las últimas décadas del siglo XX. Sí, también me apasionan muchos de los productos mainstream de la década de los 80, a pesar de la etiqueta de supuesto mal gusto que siempre ha llevado aparejada. La década de los 90 ya me gustó un poco menos, aunque no estuvo nada mal, hay que reconocerlo. Y sé que esto podrá sonar terrible para muchos de nuestros oyentes millennials, pero considero que pocas cosas creadas a partir del 2000, sobre todo en la industria de la música y del cine, han dejado una huella imperecedera en el imaginario colectivo de la sociedad occidental. Y en vista de lo que está ocurriendo en los últimos años, tengo la impresión de que no soy el único que piensa así. Pareciera como si existiese actualmente una especie de agotamiento creativo, o como si todo ya estuviese demasiado vis
“La Casa de Papel” se suma al éxito global de las series de televisión
Sin lugar a dudas el mundo de la televisión está viviendo una nueva edad de oro. Mientras la industria cinematográfica, como decíamos antes, pareciera dar muestras de cierta fatiga y escasez de ideas originales, todo lo contrario ocurre en el ambiente televisivo, donde se aprecia una ebullición creativa que capta la atención de millones de televidentes en todo el planeta. Según la opinión de numerosos guionistas y realizadores, el cine se ha vuelto en los últimos tiempos un medio algo conservador. Ello ha provocado que no sean pocos los directores de cine que han tomado la decisión de pasarse a la televisión, pues allí encuentran las facilidades para llevar adelante proyectos rompedores y arriesgados que difícilmente verían la luz con el apoyo de los grandes estudios cinematográficos. Reputados nombres del cine como Martin Scorsese, David Fincher, David Lynch y más recientemente Luca Gua
Una donación cultural en agradecimiento a España
El virtuoso pianista inglés James Rhodes, quien se hizo célebre al publicar un libro autobiográfico en el que narraba el modo en que la música le ayudó a superar los terribles traumas de su niñez, agradecía la acogida que le había brindado España en una emotiva carta hecha pública en mayo del 2018: "A lo mejor no me creéis, pero no os miento si os digo que en España todo es mejor". Éstas eran algunas de las palabras con las que intentaba expresar su agradecimiento hacia el país que lo había recibido, un año atrás, con los brazos abiertos.
James Rhodes no es, por supuesto, el único extranjero que ha querido reconocer la deuda que siente por este país. El empresario alemán Hans Rudolf Gerstenmaier es otro caso digno de ser comentado. Y quizá sea un ejemplo aún más notable, porque Gerstenmaier no sólo llegó a España con apenas un puñado de las antiguas pesetas encima, sino que además lo hiz