En épocas tranquilas, parece que la actividad policial pasa a un segundo plano. Pero ahora, claramente, no estamos en una de esas épocas, y la policía y otras fuerzas del orden se encuentran a menudo en el candelero. Desafortunadamente, en muchos lugares no han salido airosos del reto.
El primer sitio que me viene a la mente es Estados Unidos, de donde llegan con una frecuencia alarmante noticias de personas, casi siempre afroamericanas, asesinadas, golpeadas, o que han sufrido otros abusos por parte de las fuerzas del orden. Pero la lacra de la brutalidad policial es un problema que, por desgracia, nos afecta también en Europa. En Francia, últimamente han emergido diversas grabaciones mostrando preocupantes episodios de violencia policial, justo en el momento en que el Gobierno de Emmanuel Macron intenta sacar adelante una propuesta de ley que sancionaría la difusión de actuaciones polic
El pasado domingo, 21 de noviembre, volvía el más famoso de los mercadillos de Madrid: el Rastro. Este mercado al aire libre de la capital, que lleva funcionando nada menos que desde el año 1740, no se montaba desde principios de marzo, cuando se declaró el primer estado de alarma por la pandemia de coronavirus.
Por fin ha regresado el Rastro, aunque, como tantas otras cosas, ha vuelto algo cambiado. Solo se permiten 500 puestos cada domingo, la mitad de los que tienen licencia, por lo que los vendedores verán reducidos sus días de mercado a uno de cada dos. La circulación del público en las zonas donde están los tenderetes, distribuidos por diversas calles y plazas del centro histórico de Madrid, será de un solo sentido. Y 150 policías controlarán el acceso al mercado, asegurando, con ayuda de un dron, que no se supere el aforo máximo establecido, de 2.700 personas, y que se cumplan las
Hace unas semanas, el diario satírico español El Mundo Today publicaba un artículo con el siguiente titular: “Los clientes de Amazon podrán elegir qué comercio local quieren hundir con cada compra”. Obviamente, el artículo está escrito en clave de humor. Pero es indudable que el auge de Amazon ocurre a expensas de las empresas tradicionales y, en particular, del pequeño comercio.
Personalmente, hace tiempo que evito comprar en Amazon, y no solo porque quiero apoyar el comercio local. Los constantes conflictos laborales y la guerra abierta de la empresa contra los sindicatos de trabajadores me parecen pésimas señales. Y también está, por supuesto, el tema de los impuestos. En 2018, por ejemplo, según datos publicados por El Independiente, Amazon facturó en nuestro país casi 500 millones de euros, y abonó 3,76 millones en impuesto de beneficios. El mismo año, Ence, la empresa más pequeña de
“Nos están asesinando, así de claro”. Así se expresaba una de las participantes en las movilizaciones del pasado 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia de Género, en Madrid. Solo en la capital se celebraron más de treinta protestas. En el barrio madrileño de Lavapiés, una participante aseguraba que estas manifestaciones son indispensables en un momento como éste, porque la pandemia de coronavirus está teniendo un grave impacto sobre las víctimas de violencia machista. “¡Hermana confinada, aquí están tus hermanas!”, gritaban un centenar de mujeres en la plaza de Lavapiés.
Este año, el primer asesinato por violencia de género no dejó una muerte, sino dos. Mónica Linde, de 28 años, era asesinada el Día de Reyes junto a su hija Ciara, de solo tres años de edad, por su expareja y padre de la niña. Como recordaba El País hace unos días, cuando fue asesinada, Mónica llevaba solo
El pasado miércoles, 25 de noviembre, moría de un ataque al corazón Diego Armando Maradona, para muchos el futbolista más grande de todos los tiempos. Tras enterarme de su muerte, lo primero que hice fue conectarme a Internet y volver a ver sus dos goles en el mítico partido Argentina - Inglaterra de los de cuartos de final del Mundial del ’86.
Son dos de los goles más famosos de la historia del fútbol, y ambos muestran la genialidad de Maradona. El primero se conoce como “la mano de Dios”. La pelota llega muy alta al área del portero inglés, Peter Shilton, mientras Diego se acerca a la carrera. Maradona salta, pero su cabeza no alcanza el balón, ya casi en las manos de Shilton… pero, con un rapidísimo toque de su mano izquierda, que el árbitro no ve, el “Pelusa” envía la pelota al fondo de la red. Era el minuto 51 de partido.
Solo cuatro minutos después, el jugador argentino marcaba quizá