El espíritu olímpico ha vuelto a brillar este verano, bajo la antorcha de Tokio. La historia de los Juegos recordará para siempre la prueba masculina de salto de altura, que se resolvió con una emocionante demostración de deportividad. El atleta italiano Gianmarco Tamberi y el catarí Mutaz Barshim —rivales y amigos— elevaron progresivamente el listón sin errar ninguno de sus intentos, hasta que trataron de superar los 2,39 metros. Ambos fallaron sus tres tentativas sobre esta marca y quedaron así totalmente igualados. Ante este resultado insólito, se les concedió la oportunidad de seguir compitiendo, hasta deshacer el empate. Ellos, sin embargo, se miraron a los ojos, estrecharon con fuerza sus manos, se fundieron en un efusivo abrazo, y decidieron compartir la medalla de oro. En lo más alto del podio, cada uno colgó el metal sobre los hombros del otro: dieron al mundo una imagen de los mejores valores del atletismo.
La deportividad es una cualidad que honra a los competidores en la victoria, como en este caso, pero tal vez más aún en la derrota. Los Juegos Olímpicos de Río 2016 dejaron un ejemplo insuperable en la prueba femenina de 5.000 metros. La neozelandesa Nikki Hamblin trop
Las playas de España despliegan cada verano sus mejores encantos. Los cerca de 8.000 kilómetros de costa que recortan la silueta de nuestro país, tanto en la península ibérica como en los archipiélagos de Baleares y Canarias, han sido siempre el argumento más poderoso de la industria turística española, que llegó a atraer a 83 millones y medio de visitantes internacionales en 2019 —cuando este país fue el segundo destino más elegido del mundo, después de Francia—. En los arenales que cumplen ciertos criterios de calidad del agua, gestión ecológica del entorno o seguridad ofrecida a los bañistas, ondean las 615 banderas azules concedidas este año por la Fundación Europea para la Educación Ambiental. Como un reverso de ese reconocimiento, Ecologistas en Acción ha izado simbólicamente sus banderas negras para alertar sobre el deterioro de los litorales, debido a diversas formas de contaminación: vertidos residuales, desarrollo urbanístico, actividad industrial o cultivos agrarios.
La organización ecologista ha plantado 48 de estos estandartes de denuncia a lo largo de todas y cada una de las regiones costeras de España. Algunos desastres medioambientales son especialmente sangrantes, c
Por segundo verano consecutivo, debido a la pandemia de coronavirus, la preferencia mayoritaria de los españoles para disfrutar sus vacaciones consiste en desplazarse en vehículo privado hacia destinos turísticos nacionales. Son viajes a la vieja usanza para las familias españolas, similares a los de finales de los años sesenta y principios de los setenta. En aquella época, la adquisición de un coche propio y las estancias estivales en localidades costeras representaban fielmente el desarrollo económico del país y el avance social de las clases trabajadoras. Ese espíritu ha revivido en esta crisis sanitaria, aunque —afortunadamente— bajo mejores condiciones de comodidad y seguridad en automóviles y carreteras. El pasado mes de julio se han cumplido 15 años desde la implantación del carnet de conducir por puntos: uno de los factores que más han contribuido a reducir drásticamente la mortalidad en accidentes de tráfico.
El año 1989 concluyó con la escalofriante cifra de 5.940 fallecidos en carretera, el máximo histórico en España. Las novedades tecnológicas en la automoción, las mejoras en el cuidado de las infraestructuras, y el endurecimiento de las sanciones contra las infraccion
Hay una tumba humilde y discreta en el cementerio parisino de Père-Lachaise que cada verano reverdece con las flores que depositan allí peregrinos procedentes de todo el mundo. Bajo esa lápida del camposanto más grande de la capital francesa está enterrado un artista extranjero —cantante y poeta— que sigue inspirando a nuevas generaciones con su obra, siempre desafiante y rebelde. Este año, además, se ha cumplido medio siglo de su muerte repentina, ocurrida el 3 de julio de 1971. Aquel día se apagó una de las estrellas más fulgurantes de la historia del rock, y un poderoso faro para la contracultura de la segunda mitad del siglo XX: el líder de la banda californiana The Doors, Jim Morrison.
James Douglas Morrison deslumbró al público joven desde sus primeras llamaradas. El sencillo del álbum debut de The Doors —Light My Fire— fue número uno en Estados Unidos inmediatamente después de publicarse, en abril de 1967. Las letras de las canciones de ese disco, sin embargo, escandalizaron a la generación anterior de estadounidenses, en un momento en el que había estallado una insalvable brecha entre padres e hijos: es la época del movimiento hippie, la guerra de Vietnam y la lucha por los
Entre los placeres que nos ofrece cada año el verano, uno de los más recomendables es encontrar tiempo para abrir un buen libro y disfrutar con detenimiento de su lectura. Es un goce irresistible que ni siquiera la pandemia puede robarnos. De hecho, con las restricciones de movilidad impuestas por la crisis del coronavirus, leer y dejarse transportar mentalmente a cualquier otra parte, página a página, puede ser la manera ideal de viajar. Más aún si en nuestras manos sostenemos un relato de viajes. Si me permiten una recomendación, en España acaba de publicarse uno de los mejores títulos de esta categoría literaria: Cuadernos perdidos de Japón, de Patricia Almarcegui.
Esta profesora y escritora zaragozana, afincada en Menorca, ha firmado uno de los textos más aclamados por la crítica en los últimos meses. Un texto que ha sido incluido en varias de las más influyentes listas de sugerencias veraniegas elaboradas anualmente por los medios de comunicación. Almarcegui es una prestigiosa académica que ha investigado con profusión la historia de la literatura de viajes. En su bibliografía destacan importantes ensayos sobre este género, desde la expedición de Marco Polo hasta las aventuras