Viendo la deriva del partido republicano en Estados Unidos, resulta difícil no alarmarse. Los republicanos parecen dispuestos a embarcarse en iniciativas cada vez más extremas con tal de imponer sus ideas. El expresidente Trump incitando una insurrección que en enero acabó con el asalto al Capitolio de EE. UU., oponerse a certificar el resultado de unas elecciones democráticas, lanzar una campaña atacando el derecho al voto en varios estados… y ahora, el aborto.
El pasado miércoles, 1 de septiembre, entraba en vigor en el estado de Texas —gobernado por el republicano Greg Abbott— una nueva ley del aborto que supone un asalto a los derechos de las mujeres. Bajo la nueva norma, se prohíbe interrumpir el embarazo a partir de las seis semanas, cuando muchas mujeres ni siquiera saben que están embarazadas. No se contemplan excepciones para casos de violación o de incesto.
Pero la cosa no acaba ahí. Al parecer, en parte, para dificultar posibles desafíos legales, la ley establece que sean los propios ciudadanos, y no las autoridades, quienes velen por su cumplimiento. Para ello se prevén recompensas de hasta 10.000 dólares en efectivo para quienes demanden con éxito a mujeres que intenten
Un día de otoño del año pasado, mientras esperaba una entrega de comida a domicilio, empezó a caer un fuerte chaparrón. Minutos después sonaba el timbre, y allí estaba la repartidora, con mi comida en una mano, un casco de bicicleta en la otra, y calada hasta los huesos. En un acto impulsivo, le di una propina de diez euros. Mientras se marchaba, bajando por las escaleras, la chica se giró hacia mí y me dijo “te quiero”.
A juzgar por la respuesta de aquella chica, propinas de tal calibre no son muy habituales. En mi caso, desde luego no lo son; uno tiene la vaga esperanza de que, de alguna extraña manera, la comida a domicilio tenga un coste prácticamente igual que en el restaurante, y que, además, el repartidor pueda ganarse un sueldo.
La realidad es, por supuesto, diferente. Muchos restaurantes tradicionales no son, de hecho, rentables en base solo a la comida para llevar. Y, al menos en España, los repartidores están mal pagados, y sufren una gran precariedad laboral. Pero eso no es todo.
En septiembre del año pasado, el Tribunal Supremo dictaminó que los repartidores de plataformas digitales como Glovo, Deliveroo, o Uber Eats eran “falsos autónomos”. Es decir, estas empresas los o
Entre los problemas exacerbados por la pandemia de coronavirus en nuestro país está sin duda el del botellón. Estas reuniones al aire libre de grupos de personas que se juntan para consumir alcohol ya provocaban molestias antes de la pandemia, principalmente por el ruido y la suciedad que generan… Ahora, en numerosos municipios de nuestro país, el botellón está fuera de control.
Como contaba El País el pasado 28 de agosto, las autoridades de ciudades como San Sebastián, Bilbao, Barcelona y Sevilla aseguran estar desbordadas por el fenómeno del botellón; decenas de encuentros de este tipo se suceden todos los fines de semana, e incluso entre semana, ahora que hay vacaciones universitarias y escolares.
La policía local de estas ciudades, responsable de disolver los botellones, simplemente no da abasto. Pero, a la falta de medios y personal que los cuerpos de policía vienen arrastrando desde hace tiempo, se añade ahora un problema nuevo. Como declaraba a El País Juan Luis Amaro, vicesecretario andaluz del Sindicato de Policías Municipales, estos días los jóvenes muestran “una agresividad que no habíamos visto antes”, encarándose con los agentes, lanzándoles objetos…
Distancia de segurida
Viendo el deslumbrante cartel de las fiestas de La Mercè 2021, uno se da cuenta inmediatamente de que la de este año es una ocasión especial. Las celebraciones en honor de la Virgen de la Mercè, la patrona —junto a Santa Eulalia—de Barcelona, están sin duda entre los acontecimientos más importantes del año en la capital catalana. Pero, este año, La Mercè es incluso más especial, al cumplirse el 150º aniversario desde que el Ayuntamiento de la ciudad se hace cargo de las fiestas.
La elaboración del cartel de las fiestas de la patrona suele encargarse a artistas catalanes o afincados en Barcelona, y, a lo largo de los años, nombres tan conocidos como Antoni Tàpies, Mariscal o Antoni Miralda han aportado sus creaciones a La Mercè. Hasta ahora, mi favorito era quizá el cartel de 1999, un precioso diseño del andaluz Nazario, que generó una divertida polémica con el arzobispo de la ciudad, al que Nazario acabó llamando un “skinhead del clero”.
El cartel de 2021 también está dando que hablar, y mucho, pero no por ser controvertido, sino porque es, sencillamente, perfecto. Uno no puede apartar la mirada de la enigmática reina mediterránea que protagoniza el diseño de Malika Favre. La artista
El perro es el mejor amigo del hombre. Hasta ahí, muchos estarían de acuerdo. Intentar explicar el por qué… ya es otra historia. Algunos aseguran que la clave está en la capacidad de los canes por desarrollar vínculos afectivos con los seres humanos, lo cual parece innegable. Otras explicaciones, por ejemplo las basadas en la supuesta capacidad de los perros para entendernos, y para entender el lenguaje humano, son más controvertidas.
El pasado miércoles, 1 de septiembre, la emisora de radio estadounidense NPR informaba de un reciente estudio llevado a cabo en el Instituto Max Planck de Jena, Alemania. El objetivo del estudio era explorar la capacidad de los canes para entender, a un nivel básico, las intenciones de las personas. En el experimento, perro e investigador eran separados por un panel de cristal, pero el contacto no se impedía por completo, puesto que, al encontrarse abiertos los lados, rodeando el panel se podía acceder fácilmente al otro lado.
Al inicio del procedimiento, el investigador le daba trocitos de comida al perro, a través de una ranura en el panel. Pasado un tiempo, dejaba de hacerlo. En algunos casos, la persona hacía parecer que, torpemente, no era capaz de