La "era Merkel", uno de los períodos políticos más importantes y estables no sólo de Alemania sino también de todo el continente europeo, está a punto de llegar a su fin. Es sólo cuestión de tiempo para que Angela Merkel, la canciller que ha guiado el destino de su país a lo largo de los últimos dieciséis años, deje el cargo apenas se logre formar un nuevo gobierno, tras las elecciones celebradas el pasado 26 de septiembre. Para bien o para mal, Merkel ha dejado una impronta indeleble en la historia de la política europea. Sus decisiones, al frente de la primera potencia económica del continente, han ejercido una enorme influencia en el devenir de las relaciones internacionales. Cuentan los entendidos que su sola presencia en una sala era capaz de hacer apagar todos los teléfonos móviles y generar un respetuoso silencio, algo que le permitió tratar de tú a tú a controvertidos líderes internacionales tales como Vladimir Putin, Xi Jinping y Donald Trump. Para los anales de la historia quedarán algunas de sus más importantes resoluciones, tales como el paulatino abandono de la energía nuclear y la acogida, en el 2015, de aproximadamente un millón de refugiados provenientes de los conf
Una erupción volcánica es, sin duda alguna, un espectáculo fascinante, hipnótico, cautivador. Y al mismo tiempo puede ser aterrador. Todo depende, claro está, de la perspectiva que se aplique. Esta ambigüedad en los puntos de vista se vio claramente reflejada en los comentarios que dos políticos españoles expresaron a raíz de la erupción, el pasado 19 de septiembre, del volcán Cumbre Vieja en la isla canaria de La Palma. Tras los primeros estallidos que antecedieron al lento avance de la lava incandescente, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Reyes Maroto, calificó públicamente aquel espectáculo como "maravilloso". La ministra expresaba así su deseo de que aquel fenómeno telúrico sirviera de reclamo turístico para atraer a un mayor número de visitantes a aquella isla del archipiélago español. Poco tiempo después, Pablo Casado, principal líder de la oposición, corregía las palabras de la ministra al declarar ante las cámaras: "No es un espectáculo maravilloso, sino una catástrofe terrible".
Son las dos caras de una misma moneda... o de un mismo volcán en erupción. Esta sencilla anécdota ilustra bastante bien lo que hemos estado presenciando a lo largo de los últimos
Chueca es un barrio muy pintoresco y atractivo, ubicado en el centro de Madrid. Se ha puesto bastante de moda en los últimos años, sobre todo gracias a un gran número de galerías, tiendas de diseño, restaurantes con decoración atrevida y bares que ofrecen amplia variedad de cócteles. Es lo que podríamos calificar coloquialmente como un barrio bastante "cool". Gran parte del mérito de este resurgimiento cultural recae en la populosa comunidad LGTBI que habita en este barrio, la cual ha aportado encanto, tolerancia y pacifismo. Es por ello que a todos nos sorprendieron muchísimo, el pasado 18 de septiembre, las imágenes de una nutrida marcha neonazi desplazándose libremente por Chueca al grito de "fuera maricas e inmigrantes del barrio". Y no sólo nos sorprendió a la gran mayoría de los españoles; también nos llenó de profunda indignación. ¿Qué hacían esos vergonzosos neonazis, exhibiendo sin pudor sus brazos en alto con la palma de la mano abierta, moviéndose con plena libertad, precisamente en Chueca? Y, sobre todo, ¿quién había autorizado esa marcha, la cual obviamente tendría que haber sido prohibida de antemano?
La polémica no tardó en surgir. Todos los medios de comunicación se
En ocasiones resulta difícil recomponer relaciones que se encuentran muy deterioradas, incluso cuando las partes involucradas han demostrado su buena voluntad por repararlas. Es el caso del Estado español y de la comunidad autónoma de Cataluña, entidades gubernamentales que han intentado mejorar sus relaciones desde que, en octubre del 2017, los dirigentes secesionistas hicieran una declaración unilateral de independencia. Aquella declaración fallida fue duramente castigada por el gobierno español y sus principales promotores fueron enviados a la cárcel. Con el fin de serenar un poco las aguas, el presidente Pedro Sánchez ordenó la liberación, el pasado mes de junio, de los presos independentistas. Desde entonces, Sánchez ha continuado realizando denodados esfuerzos por mejorar la imagen de España ante la población catalana que aún sueña con la independencia. Y ya sabemos que, en ocasiones, el afecto se compra con dinero.
Esto es precisamente lo que ha hecho Sánchez durante los últimos meses: ofrecer a Cataluña ingentes cantidades de dinero destinado principalmente a la inversión en infraestructuras. Y aquello, como era de esperarse, ha sido del agrado de los dirigentes independent
En una reciente entrevista ofrecida al periódico español El País, Kerry Emanuel, destacado investigador estadounidense experto en climatología, resumía perfectamente la grave crisis global a la que nos enfrentamos: "Nuestro planeta tiene más de 4.000 millones de años de historia en los que ha habido cambios climáticos realmente grandes, mucho más grandes de lo que se proyecta que experimentaremos. Pero la gran diferencia es la velocidad. Lo más preocupante no es la magnitud del cambio, sino la increíble velocidad de ese cambio, en comparación con lo sucedido en el pasado geológico".
Creo que no puede ser más acertado su análisis. Lo vemos por doquier: incendios cada vez más numerosos y extensos, múltiples huracanes y tifones cuyas frecuencias aumentan año tras año, sequías cada vez más prolongadas... Prácticamente no hay latitud del planeta que esté exenta de este cambio que se va acelerando a un ritmo trepidante.
Veamos, por ejemplo, el caso de Rusia. Según recientes datos aportados por Greenpeace, el país ha batido este año el récord de hectáreas de bosques incendiados desde que se tienen registros. A partir del 2001, Rusia comenzó a monitorear, a través de satélites, la extensión